Inteligencia artificial y publicación científica: hacia una práctica editorial responsable

Autores/as

  • Antonio Xavier Zavala Alcívar Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí image/svg+xml

DOI:

https://doi.org/10.56124/finibus.v9i18.editorial

Resumen

La inteligencia artificial ha dejado de ser una promesa tecnológica para convertirse en una herramienta de uso cotidiano en la investigación y con ello en la publicación científica. En la actualidad, autores, revisores y editores pueden emplear sistemas automatizados para localizar información, organizar referencias, corregir errores lingüísticos, traducir textos, sintetizar documentos, analizar datos, elaborar imágenes y apoyar la redacción de manuscritos. Estas posibilidades están transformando aceleradamente las formas de producir, evaluar y comunicar el conocimiento científico.

Sin embargo, la eficiencia no puede convertirse en el único criterio para determinar la conveniencia de esta tecnología. La publicación científica no consiste únicamente en producir un texto correctamente estructurado, es el resultado de un proceso intelectual que exige formular preguntas relevantes, seleccionar métodos adecuados, analizar evidencias, interpretar hallazgos y asumir responsabilidad sobre las afirmaciones que se comunican (Resnik & Hosseini, 2025).

El debate no debe centrarse en aceptar o rechazar la inteligencia artificial de manera absoluta. El verdadero desafío consiste en definir las condiciones bajo las cuales puede utilizarse sin comprometer la originalidad, la transparencia, la responsabilidad y la confianza en la ciencia.

La fluidez lingüística no garantiza la validez científica

Los sistemas de inteligencia artificial generativa pueden producir textos coherentes, con fluidez y aparentemente especializados. Sin embargo, la calidad de la redacción no garantiza la exactitud del contenido. Una respuesta puede estar correctamente expresada pero al mismo tiempo, incluir datos incorrectos, interpretaciones imprecisas, afirmaciones no demostradas o simplemente referencias inexistentes (Misra & Chandwar, 2023).

Todo resultado generado por inteligencia artificial debe considerarse un material provisional (Hosseini et al., 2024). Su contenido necesita verificarse mediante fuentes confiables, datos originales y constantes del especialista del área. La herramienta puede apoyar el proceso sin convertirse en una fuente principal y excluyente a la investigación.

La autoría continúa siendo humana

Uno de los dilemas éticos más relevantes derivados del uso de inteligencia artificial se vincula con la atribución de autoría y la responsabilidad sobre los contenidos publicados (Teixeira da Silva & Tsigaris, 2023). En el ámbito académico, la condición de autor no se limita a la producción material del texto, sino que presupone una contribución intelectual sustantiva al diseño, desarrollo, análisis o interpretación de la investigación. Esto implica la aceptación explícita de responsabilidad por la precisión, originalidad, integridad y validez científica del manuscrito (Flanagin et al., 2023).

Desde esta perspectiva, los sistemas de inteligencia artificial no reúnen los requisitos fundamentales para ser reconocidos como autores o coautores (UNESCO, 2022). Estas tecnologías carecen de conciencia, intencionalidad moral y capacidad jurídica para aprobar una versión final, declarar conflictos de interés, responder ante cuestionamientos metodológicos o asumir las consecuencias académicas, éticas y legales derivadas de errores, falsificaciones o interpretaciones incorrectas (Hosseini et al., 2024). La responsabilidad integral del contenido corresponde, por tanto, a las personas que suscriben el artículo.

Resulta indispensable establecer una distinción precisa entre la asistencia técnica y la sustitución de la actividad intelectual. Mientras la corrección lingüística constituye un apoyo instrumental, delegar en la inteligencia artificial la formulación de hipótesis, la selección metodológica o la interpretación de resultados exige mayores niveles de transparencia, verificación, trazabilidad y control por parte de los autores (Resnik & Hosseini, 2025).

La transparencia en su uso como principio indispensable

La confianza en la ciencia depende en gran medida, de la posibilidad de conocer cómo se produjo el conocimiento. El uso relevante de inteligencia artificial debe declararse de manera clara. Resulta insuficiente afirmar que “se utilizó inteligencia artificial para mejorar el manuscrito”. Una declaración adecuada debería indicar qué herramienta se empleó, con qué finalidad, en qué secciones intervino y cómo se verificaron sus resultados Esta información permite que editores, revisores y lectores valoren el grado de participación de la tecnología.

El Comité Editorial de la Revista Científica FINIBUS considera que las revistas científicas deben asumir un papel activo frente a las transformaciones derivadas del uso de la inteligencia artificial. La ausencia de lineamientos específicos genera incertidumbre y puede propiciar criterios contradictorios entre autores, revisores y editores (Repiso, 2024).

Desde esta perspectiva, la política editorial de la Revista Científica FINIBUS establece que: la inteligencia artificial no puede ser reconocida como autora; los autores responden por la totalidad del contenido presentado; los usos sustantivos de estas herramientas deben declararse; las referencias, los datos y las imágenes generadas requieren verificación; y los manuscritos confidenciales no deben incorporarse en plataformas que carezcan de garantías adecuadas de seguridad y privacidad.

El Comité Editorial sostiene que los revisores deben informar cualquier uso autorizado de inteligencia artificial durante el proceso de evaluación, mientras que las decisiones editoriales definitivas deben permanecer bajo responsabilidad humana y no ser delegadas en sistemas automatizados (Kousha & Thelwall, 2024). Los resultados obtenidos mediante detectores de inteligencia artificial, programas de similitud o herramientas anti plagio deben interpretarse como indicios sujetos a revisión contextual y análisis especializado, nunca como pruebas concluyentes ni veredictos automáticos

La Revista Científica FINIBUS concibe esta regulación como un marco flexible, dinámico y sujeto a actualización periódica, en correspondencia con la rápida evolución de las tecnologías digitales. Aunque las herramientas y sus aplicaciones pueden modificarse, el Comité Editorial reconoce como principios permanentes la transparencia, la responsabilidad, la confidencialidad, la equidad, la precisión y la integridad científica.

Innovar sin renunciar a la responsabilidad

La inteligencia artificial puede contribuir significativamente al desarrollo de la publicación científica. Puede facilitar procesos, reducir barreras lingüísticas, mejorar la presentación de los manuscritos y apoyar a equipos editoriales con recursos limitados.

Pero ninguna ventaja tecnológica debe justificar la pérdida de rigor. La rapidez no puede prevalecer sobre la precisión; la fluidez no puede confundirse con conocimiento; la automatización no puede reemplazar la responsabilidad; y la detección algorítmica no puede sustituir el juicio justo. El futuro de la publicación científica no dependerá únicamente de lo que la inteligencia artificial sea capaz de hacer. Dependerá de las reglas, valores y prácticas que la comunidad científica establezca para utilizarla.

Las revistas deben establecer políticas claras, proporcionales y diferenciadas. No todos los usos conllevan el mismo nivel de riesgo. La corrección mecánica de errores lingüísticos no debe equipararse con la generación de resultados, imágenes, argumentos o conclusiones. Las normas editoriales deberían distinguir entre usos básicos, generativos y sustantivos (Flanagin et al., 2023). Ocultar una intervención significativa, atribuirse contenido no elaborado o impedir la trazabilidad del proceso sí constituye un problema ético. La transparencia debe asumirse como una condición de publicación, no como un mero requisito administrativo.

Originalidad y propiedad intelectual

La inteligencia artificial generativa plantea dificultades para determinar la procedencia y originalidad de los contenidos científicos (Repiso, 2024). Estos sistemas pueden producir textos, códigos, imágenes o estructuras argumentativas similares a materiales preexistentes sin identificar claramente sus fuentes. La novedad aparente no garantiza originalidad ni ausencia de restricciones normativas y legales. La evaluación debe considerar no solo coincidencias textuales, sino también la reproducción sustancial de ideas, diseños, métodos o formas de organización del conocimiento (Lund et al., 2023).

Los detectores de contenido generado por inteligencia artificial pueden aportar indicios, pero no deben constituir pruebas concluyentes (Lendvai & Petra, 2026). Su precisión varía según el idioma, la disciplina, el grado de edición y las características lingüísticas del autor, lo que puede generar falsos positivos. Ninguna revista debería rechazar un manuscrito o formular acusaciones basándose únicamente en porcentajes de detección automatizada. Estas señales deben contrastarse con otras evidencias y permitir que los autores expliquen el proceso de elaboración del trabajo (Hosseini et al., 2024).

La propiedad intelectual también comprende la protección de materiales inéditos. Introducir manuscritos, datos, protocolos, imágenes o informes de revisión en plataformas externas puede comprometer su confidencialidad cuando se desconocen las condiciones de almacenamiento, reutilización o entrenamiento (Cheng et al., 2024).

Por ello, las revistas e instituciones deben evaluar las políticas de seguridad, conservación de datos, titularidad y confidencialidad de estas herramientas. La innovación editorial resulta legítima únicamente cuando protege la originalidad, los derechos de terceros y la integridad de los contenidos sometidos a evaluación (Repiso, 2024).

Revista Científica FINIBUS, hacia una política editorial responsable

El Comité Editorial de la Revista Científica FINIBUS considera que las revistas científicas deben asumir un papel activo frente a las transformaciones derivadas del uso de la inteligencia artificial. La ausencia de lineamientos específicos genera incertidumbre y puede propiciar criterios contradictorios entre autores, revisores y editores (Repiso, 2024).

Desde esta perspectiva, la política editorial de la Revista Científica FINIBUS establece que: la inteligencia artificial no puede ser reconocida como autora; los autores responden por la totalidad del contenido presentado; los usos sustantivos de estas herramientas deben declararse; las referencias, los datos y las imágenes generadas requieren verificación; y los manuscritos confidenciales no deben incorporarse en plataformas que carezcan de garantías adecuadas de seguridad y privacidad.

El Comité Editorial sostiene que los revisores deben informar cualquier uso autorizado de inteligencia artificial durante el proceso de evaluación, mientras que las decisiones editoriales definitivas deben permanecer bajo responsabilidad humana y no ser delegadas en sistemas automatizados (Kousha & Thelwall, 2024). Los resultados obtenidos mediante detectores de inteligencia artificial, programas de similitud o herramientas anti-plagio deben interpretarse como indicios sujetos a revisión contextual y análisis especializado, nunca como pruebas concluyentes ni veredictos automáticos

La Revista Científica FINIBUS concibe esta regulación como un marco flexible, dinámico y sujeto a actualización periódica, en correspondencia con la rápida evolución de las tecnologías digitales. Aunque las herramientas y sus aplicaciones pueden modificarse, el Comité Editorial reconoce como principios permanentes la transparencia, la responsabilidad, la confidencialidad, la equidad, la precisión y la integridad científica.

Innovar sin renunciar a la responsabilidad

La inteligencia artificial puede contribuir significativamente al desarrollo de la publicación científica. Puede facilitar procesos, reducir barreras lingüísticas, mejorar la presentación de los manuscritos y apoyar a equipos editoriales con recursos limitados.

Pero ninguna ventaja tecnológica debe justificar la pérdida de rigor. La rapidez no puede prevalecer sobre la precisión; la fluidez no puede confundirse con conocimiento; la automatización no puede reemplazar la responsabilidad; y la detección algorítmica no puede sustituir el juicio justo. El futuro de la publicación científica no dependerá únicamente de lo que la inteligencia artificial sea capaz de hacer. Dependerá de las reglas, valores y prácticas que la comunidad científica establezca para utilizarla.

Aceptar estas herramientas sin supervisión puede debilitar la confianza en la literatura académica. Rechazarlas completamente puede impedir el aprovechamiento de recursos muy valiosos. Entre ambos extremos se encuentra una vía responsable: innovación con transparencia, siempre con supervisión humana, protección de la información y compromiso permanente con la integridad.

La inteligencia artificial puede transformar la manera de escribir, revisar y editar ciencia, pero no debe modificar el propósito esencial de la publicación científica: comunicar conocimiento confiable, verificable y construido con responsabilidad. En este escenario, el criterio humano no pierde importancia, debe convertirse en la principal garantía de que la tecnología permanezca al servicio de la ciencia y no sustituya los principios que le otorgan legitimidad.

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Citas

Cheng, K., Sun, Z., Liu, X., Wu, H., & Li, C. (2024). Generative artificial intelligence is infiltrating peer review process. Critical Care, 28(1), 149. https://doi.org/10.1186/s13054-024-04933-z

Flanagin, A., Kendall-Taylor, J., & Bibbins-Domingo, K. (2023). Guidance for Authors, Peer Reviewers, and Editors on Use of AI, Language Models, and Chatbots. JAMA, 330(8), 702. https://doi.org/10.1001/jama.2023.12500

Hosseini, M., Rasmussen, L. M., & Resnik, D. B. (2024). Using AI to write scholarly publications. Accountability in Research, 31(7), 715–723. https://doi.org/10.1080/08989621.2023.2168535

Kousha, K., & Thelwall, M. (2024). Artificial intelligence to support publishing and peer review: A summary and review. Learned Publishing, 37(1), 4–12. https://doi.org/10.1002/leap.1570

Lendvai, G. F., & Petra, A. (2026). Artificial intelligence in academic practices and policy discourses across ‘Big 5’ publishers. Research Evaluation, 35. https://doi.org/10.1093/reseval/rvag004

Lund, B. D., Wang, T., Mannuru, N. R., Nie, B., Shimray, S., & Wang, Z. (2023). ChatGPT and a new academic reality: Artificial Intelligence-written research papers and the ethics of the large language models in scholarly publishing. Journal of the Association for Information Science and Technology, 74(5), 570–581. https://doi.org/10.1002/asi.24750

Misra, D. P., & Chandwar, K. (2023). ChatGPT, artificial intelligence and scientific writing: What authors, peer reviewers and editors should know. Journal of the Royal College of Physicians of Edinburgh, 53(2), 90–93. https://doi.org/10.1177/14782715231181023

Repiso, R. (2024). La inteligencia artificial en los procesos editoriales y la evaluación por pares. Revista de Investigación e Innovación En Ciencias de La Salud, 6(2), 1–4. https://doi.org/10.46634/riics.317

Resnik, D. B., & Hosseini, M. (2025). The ethics of using artificial intelligence in scientific research: new guidance needed for a new tool. AI and Ethics, 5(2), 1499–1521. https://doi.org/10.1007/s43681-024-00493-8

Teixeira da Silva, J. A., & Tsigaris, P. (2023). Human- and AI-based authorship: Principles and ethics. Learned Publishing, 36(3), 453–462. https://doi.org/10.1002/leap.1547

UNESCO. (2022). Recommendation on the Ethics of Artificial Intelligence.

Publicado

2026-07-01

Cómo citar

Zavala Alcívar, A. X. (2026). Inteligencia artificial y publicación científica: hacia una práctica editorial responsable. Revista Científica FINIBUS - Ingeniería, Industria Y Arquitectura, 9(18), 8–12. https://doi.org/10.56124/finibus.v9i18.editorial