Revista de Ciencias del Mar y Acuicultura “YAKU”: Vol. 6 (Núm. 11) (ene dic 2023). ISSN: 2600-5824.
Research Article/Artículo de Investigación DOI: https://doi.org/10.56124/yaku.v6i11.544
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LOS PARÁSITOS Y SU CONTROL EN LA MARICULTURA DEL
PEZ LUTJANUS GUTTATUS
THE PARASITES AND THEIR CONTROL IN THE
MARICULTURE OF THE FISH LUTJANUS GUTTATUS
Emma Josefina Fajer-Ávila
1,*
, Francisco Neptalí Morales-Serna
2
, Lilia Catherine Soler-
Jiménez
3
1
Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, CIAD. Mazatlán, México.
2
Instituto de Ciencias del Mar y Limnología, Universidad Nacional Autónoma de México, ICML
UNAM. Mazatlán, México.
3
Laboratorio de Parasitología, Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN,
CINVESTAV. Mérida, México
*
Autor correspondencia: efajer@ciad.mx,
Resumen
Abstract
El presente artículo resume la información disponible
respecto a los parásitos que representan un riesgo real o
potencial para la acuicultura del pez Lutjanus guttatus. En
este pez se han registrado 40 especies de parásitos, de las
cuales las principales amenazas son los protozoos
Amyloodinium ocellatum, Cryptocaryon irritans y
Brooklynella hostilis, ya que pueden causar la muerte de la
mayoría de los peces. Los monogeneos dactilogíridos son
unos gusanos parásitos muy pequeños que también
representan un problema. Estos gusanos, si bien no causan la
muerte directa, pueden llegar a ser muy abundantes en las
branquias y causar problemas respiratorios. Hasta ahora, el
control de estos parásitos recae principalmente en la
aplicación de baños de formalina. No obstante, actualmente
en diferentes partes del mundo se realizan investigaciones
para encontrar métodos de control totalmente efectivos para
eliminar a los parásitos, pero que sean seguros para los peces
y el ambiente.
Palabras claves: Acuicultura, protozoos, helmintos,
copépodos, enfermedades, peces marinos.
The present paper provides a revision of the parasitism in
the aquaculture of the marine fish Lutjanus guttatus. This
fish serves as host of approximately 40 parasite species. Of
these, three protozoan species, Amyloodinium ocellatum,
Cryptocaryon irritans and Brooklynella hostilis are seen as
a real threat for the production of L. guttatus. Likewise, the
monogeneans belonging to the Dactylogyridae family,
which are small parasitic worms, can be a problem. These
worms, although are not responsible of death, can reach
high infection intensities in gills, leading to impairment of
breathing. To date, to control these parasites, one of the
most recommended treatments are formalin baths.
Nonetheless, research is conducted in different parts of the
world to discover new compounds that result totally
effective against parasites and safe for the fish and the
environment
Keywords: Aquaculture, protozoans, helminths, copepods,
diseases, marine fish.
Recibido: 2023-12-21 Aceptado: 2023-12-26 Publicado: 2023-12-31
Revista de Ciencias del Mar y Acuicultura “YAKU”: Vol. 6 (Núm. 11)
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1. Introducción
En la maricultura, uno de los principales
problemas que afecta la producción de peces es la
presencia de parásitos causantes de
enfermedades. Los peces que habitan
naturalmente en el mar son hospederos de una
gran diversidad de especies de parásitos
protozoos y metazoos, los cuales pueden ser
bastante diferentes no sólo en la forma y tamaño
de su cuerpo, sino también en su ciclo de vida,
alimentación, sitio de infección y modo de unirse
al pez. Así pues, a los parásitos se les clasifica de
diferente manera. Si están en la superficie del pez
se les denomina ectoparásitos, si están
parasitando algún órgano interno se les denomina
endoparásitos. Por su tamaño se clasifican en
microparásitos (protozoos y algunos helmintos) y
macroparásitos (casi todos los metazoos,
incluyendo los crustáceos y la mayoría de los
helmintos). Si para completar su ciclo de vida
requieren sólo una especie de pez se les denomina
parásitos con ciclo de vida directo, pero si
requieren dos o más especies de peces su ciclo de
vida es indirecto. Algunos parásitos se alimentan
de células epiteliales, pero otros, los hematófagos,
se alimentan de sangre. No obstante, aunque la
biodiversidad de parásitos es enorme, sólo unas
cuantas especies han llegado a ser un verdadero
problema para el cultivo de peces.
Típicamente, los peces se cultivan en densidades
altas, lo que favorece la proliferación de parásitos,
especialmente de ectoparásitos con ciclo de vida
directo, como algunos ciliados, monogeneos y
copépodos (Shinn et al., 2015). Estos parásitos
pueden presentarse en las diferentes etapas de la
producción. En las plantas de producción o
“hatcheries” pueden surgir brotes de
enfermedades en peces reproductores y juveniles
causados por protozoos y monogeneos. Estos
brotes pueden ser controlados mediante un
manejo zootécnico adecuado y estableciendo
normas sanitarias estrictas. Sin embargo, cuando
los brotes parasitarios ocurren en la fase de
engorda su control puede ser más complicado,
particularmente si el cultivo es en jaulas, ya que
en estos sistemas no se controla la calidad de agua
y los peces silvestres pueden transmitir parásitos
a los peces cultivados (Nowak, 2007).
En este artículo se resume la información
disponible respecto a los parásitos que
representan un riesgo real o potencial para la
acuicultura de Lutjanus guttatus. Se describen las
características biológicas de los parásitos, así
como los principales signos clínicos y estrategias
de prevención o control.
2. Antecedentes
A partir del año 2003, el Laboratorio de
Parasitología del CIAD-Mazatlán inic los
estudios sobre parásitos de L. guttatus en cultivo.
En los años 2010 y 2012 realizamos dos ciclos de
monitoreo parasitológico en jaulas flotantes
ubicadas en la Bahía de Mazatlán, Sinaloa,
México. En una primera etapa, las investigaciones
se enfocaron al conocimiento de la biodiversidad
de parásitos de L. guttatus en vida silvestre y los
patógenos potenciales durante su cultivo. La
introducción de peces silvestres a las
instalaciones del CIAD-Mazatlán como fuente
inicial de progenitores propició la entrada de
parásitos, los cuales fueron transmitidos a los
peces de todas las edades.
Los primeros resultados mostraron un total de 40
especies de parásitos (4 protozoos, 33 helmintos y
3 crustáceos) (Fajer-Ávila & Medina-Guerrero,
2011; Fajer-Ávila et al., 2011, 2012). Los
ectoparásitos de ciclo de vida directo presentes en
la piel y branquias de L. guttatus son los que han
proliferado en los tanques de cultivo. Esto en
parte es propiciado por el proceso de
domesticación que debilita el sistema inmune de
los peces haciéndolos más susceptibles a
infecciones parasitarias. La mayoría de los
parásitos de ciclo de vida indirecto que requieren
de hospederos intermediarios para completar su
desarrollo no lograron establecerse en estos
sistemas cerrados.
Los peces L. guttatus mantenidos en cautiverio
previo a la siembra en jaulas flotantes fueron
susceptibles al desarrollo de enfermedades
Revista de Ciencias del Mar y Acuicultura “YAKU”: Vol. 6 (Núm. 11) (ene dic 2023). ISSN: 2600-5824.
Fajer-Ávila et al.: Los parásitos y su control en la Maricultura
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causadas por protozoos, específicamente por el
dinoflagelado Amyloodinium ocellatum (Fajer-
Ávila et al., 2006) y los ciliados Cryptocaryon
irritans y Brooklynella hostilis que causaron entre
70 y 100% de mortalidades (Fajer-Ávila et al.,
2011, 2012). Por otro lado, los peces infectados
con monogeneos dactilogíridos no mostraron
signos clínicos, pero niveles altos de infección
dañaron el tejido branquial afectando el
intercambio de oxígeno de los peces y
provocando inapetencia, indicativo de una
condición subletal en los peces (del Río-Zaragoza
et al., 2010). Cabe señalar que estos monogeneos
pueden proliferar rápidamente en los cultivos en
jaulas (Soler-Jiménez et al., 2015).
Estos resultados sugieren que es importante
trabajar en las estrategias de control y prevención.
Por lo tanto, en CIAD-Mazatlán se han evaluado
a nivel experimental tratamientos naturales y
químicos aprobados por la Administración de
Alimentos y Medicamentos de los Estados
Unidos (FDA) para el control de los ectoparásitos.
En general, el agua dulce y la formalina pueden
ser buenas opciones para reducir o eliminar los
ectoparásitos en L. guttatus; sin embargo, los
peces no son muy tolerantes al agua dulce. Los
tratamientos repetidos de formalina 0.20 mL/L
durante una hora es el protocolo a seguir para
reducir la proliferación de parásitos, previo al
traslado de los peces a áreas de crecimiento o
engorda en jaulas. La administración de
betaglucano en la dieta incrementó la respuesta
inmune inespecífica en peces infectados con
monogeneos, lo cual puede ser útil para mejorar
la salud de los peces en sistemas de cultivo en
jaulas donde están expuestos a variaciones
desfavorables del medio ambiente (del Río-
Zaragoza et al., 2011).
3. Principales parásitos en cultivo de
Lutjanus guttatus
3.1 Protozoos
Los protozoos ectoparásitos constituyen un riesgo
para todos los peces marinos. Dentro de estos, el
dinoflagelado A. ocellatum es uno de los más
peligrosos para la maricultura en aguas tropicales.
Los brotes de amyloodiniosis han sido recurrentes
en la maricultura del Noroeste de México,
específicamente en los cultivos de L. guttatus
(Fajer-Ávila et al., 2012). Sabemos que un pez
está infectado con A. ocellatum cuando en la piel
y branquias observamos organismos ovalados de
color marrón oscuro (56 a 73 μm de diámetro) con
glóbulos internos y un tallo pequeño. Estas
características corresponden a la fase de
crecimiento, conocida como trofozoito, de A.
ocellatum.
Los trofozoitos se desprenden del pez para caer al
fondo del tanque y producir un quiste llamado
tomonte. Dentro del quiste ocurren divisiones
asexuales múltiples que producen dinosporas (12
a 15 µm) capaces de infectar a los peces. El ciclo
de vida de A. ocellatum que infecta a L. guttatus
dura 96 horas a 28°C y 34‰ de salinidad. La
infección se caracteriza por signos iniciales de
pérdida de apetito, opacidad de la piel con áreas
blanquecinas y erosión de la aleta caudal. Los
peces nadan de lado y se frotan contra el fondo del
tanque. Una infección severa, con cientos de
trofozoitos en las branquias de L. guttatus, puede
provocar respuesta epitelial proliferativa severa,
número elevado de células mucosas, infiltrado de
células inflamatorias y fusión laminar. También
se puede observar incremento en el tamaño de los
eritrocitos, atribuible a una compensación del
intercambio respiratorio debido al efecto de los
parásitos en las branquias.
Los ectoparásitos ciliados son de los patógenos
más importantes causantes de grandes pérdidas
económicas en el cultivo de peces marinos.
Cryptocaryon irritans es quizás el ciliado más
virulento, causante de una enfermedad llamada
cryptocariosis. La característica principal de este
ciliado es la presencia de un macronúcleo
tetralobulado y varios micronúcleos s
pequeños. Su fase infecciosa se lleva a cabo por
tomites que se convierten en terontes piriformes
nadadores libres, que luego pueden penetrar la
piel y las branquias de los peces. Los trofozoitos
maduros abandonan los peces y producen quistes
que eventualmente se desarrollan como tomites
Revista de Ciencias del Mar y Acuicultura “YAKU”: Vol. 6 (Núm. 11)
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hijos. En L. guttatus, C. irritans completa su ciclo
de vida en aproximadamente 6 días a 21-24°C.
Este parásito invade el tejido epitelial de los peces
provocando lesiones graves (Fajer-Ávila et al.,
2011, 2012). En CIAD-Mazatlán, los brotes de C.
irritans fueron comunes en juveniles de L.
guttatus criados en tanques. Estos peces
mostraron los característicos puntos blancos en la
piel, aletas, ojos y branquias. Cada punto
representaba un trofozoito en desarrollo dentro de
una psula epitelial o vecula. Los niveles de
infección observados fueron elevados (más de
200 trofozoitos por arco branquial) ocasionando
hiperplasia, inflamación y necrosis del tejido
branquial, mientras que la mortalidad aumentó
hasta un 70% en la población afectada.
Otro protozoo parásito encontrado fue B. hostilis,
un ciliado que se alimenta del tejido epidérmico
de la piel y branquias, provocando hemorragias.
En los peces en cautiverio, B. hostilis puede
multiplicarse masivamente en los filamentos
branquiales provocando la enfermedad
denominada brooklynelosis. Hubo un caso en el
que observamos infecciones altas de B. hostilis en
juveniles silvestre de L. guttatus que habían sido
transportados a las instalaciones de cultivo del
CIAD-Mazatlán. Estos peces presentaron
dificultades respiratorias y hasta un 70% de
mortalidad (Fajer-Ávila et al., 2011, 2012).
3.2 Monogeneos
Algunos monogeneos pueden ser patógenos
serios en la acuicultura de peces. Debido a su ciclo
de vida directo y relativamente simple (Figura 1),
estos parásitos son capaces de multiplicarse
rápidamente en sistemas cerrados con altas
densidades de siembra. Los huevos de los
monogeneos pueden tener filamentos que se
adhieren a las redes de las jaulas, lo que también
facilita la propagación del parásito dentro de los
sistemas de cultivo. Además, en comparación con
las etapas juveniles o adultas, los huevos son
generalmente más resistentes a los tratamientos
antiparasitarios. Los niveles de infección de
monogeneos dependen en cierta medida de
factores ambientales. La temperatura, por
ejemplo, es considerada como el principal factor
abiótico que regula la dinámica de los
monogeneos, porque tiene un efecto directo sobre
las tasas reproductivas y los procesos infecciosos
de estos parásitos. Además, el oxígeno disuelto y
la salinidad del agua también se reconocen como
factores ambientales importantes que limitan la
distribución de estos parásitos.
Figura 1. Esquema que representa el ciclo de vida directo de los monogeneos parásitos de peces. Estando en el pez, el
monogeneo adulto libera huevos al agua. Cada huevo eclosiona en una larva llamada oncomiracidio, la cual debe encontrar a
un pez que le sirva como hospedero para continuar su desarrollo hasta la etapa adulta.
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Fajer-Ávila et al.: Los parásitos y su control en la Maricultura
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3.3 Dactilogíridos
Los monogeneos de la familia Dactylogyridae son
parásitos branquiales comunes en peces marinos,
incluidos los de la familia Lutjanidae. Entre los
parásitos más abundantes en el cultivo de L.
guttatus están los dactilogíridos Euryhaliotrema
mehen, E. perezponcei y Haliotrematoides guttati
(Soler-Jiménez et al., 2015). Los peces con
infecciones altas de dactilogíridos pueden morir
de asfixia debido a la patología branquial severa
producida por estos parásitos (Stephens et al.,
2003). Del Río-Zaragoza et al. (2010) observaron
que una infección baja de dactilogíridos (en
promedio 22 parásitos por pez) en L. guttatus
provoca un aumento en la velocidad de
sedimentación de eritrocitos, lo que generalmente
revela un proceso inflamatorio. Además, los
autores observaron que al aumentar el número de
parásitos aumenta el número de lulas
sanguíneas (leucocitos, trombocitos y
granulocitos) encargadas de combatir infecciones.
Niveles altos de infección (100 parásitos por pez)
provocaron una respuesta proliferativa epitelial
severa en los filamentos branquiales, así como un
elevado mero de células mucosas, aumento
moderado de las células de cloro, infiltración de
células inflamatorias y fusión laminar.
3.4 Capsálidos
Algunas especies de monogeneos de la familia
Capsalidae han impactado negativamente en el
cultivo de peces marinos y también se han
relacionado con epizootias de peces silvestres.
Estas especies por lo general tienen baja
especificidad de hospedero. En cuanto al cultivo
de lutjánidos, los capsálidos Benedenia
epinepheli, B. lutjani y Neobenedenia sp. se han
encontrado en Lutjanus johni y L.
argentimaculatus cultivados en jaulas del sureste
asiático, mientras que Neobenedenia girellae
llega a parasitar a L. johni (Seng & Colorni,
2002). En la acuicultura de L. guttatus no se han
registrado problemas causados por algún
capsálido. No obstante, en juveniles de esta
especie criados en tanques de laboratorio se
encontró una especie no identificada de
Neobenedenia (Figura 2), la cual causó
hemorragia en la aleta caudal, emaciación y
mortalidad (Fajer-Ávila et al., 2012).
Adicionalmente, sabemos que algunas especies
no identificadas de Neobenedenia llegaron a
afectar peces adultos de Lutjanus peru, L. aratus,
L. novemfasciatus y L. argentiventris, también
criados en tanques de laboratorio, provocándoles
ojos opacos, proliferación de moco, cambios de
coloración y anorexia (Pérez-Urbiola et al., 2008).
Por lo tanto, no debería descartarse la posibilidad
de que Neobenedenia o algún otro capsálido
pudiera llegar a ser un problema para el desarrollo
de la maricultura de L. guttatus.
Figura 2. Fotografía de un espécimen de Neobenedenia sp.
encontrado en peces Lutjanus guttatus criados en el
Laboratorio de Parasitología del CIAD-Mazatlán.
3.5 Crustáceos
En la actualidad, se reconocen más de 7000
especies de crustáceos que parasitan naturalmente
a una gran variedad de animales en los diferentes
ecosistemas acuáticos, incluyendo mares, lagos y
ríos (Boxshall & Hayes, 2019). Sin embargo, sólo
unas cuantas especies, particularmente de
copépodos parásitos, han llegado a impactar
negativamente en la acuicultura. En los peces
marinos, se han encontrado cerca de 30 familias
Revista de Ciencias del Mar y Acuicultura “YAKU”: Vol. 6 (Núm. 11)
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de copépodos parásitos que exhiben una gama
amplia de formas corporales, desde los cuerpos
segmentados con antenas y patas bien
distinguibles hasta los cuerpos en forma de
gusano en los que aparentemente se han perdido
la segmentación y las extremidades. Los
copépodos de la familia Caligidae, también
llamados piojos de mar”, son los más comunes
tanto en peces silvestres como en peces
cultivados. A esta familia pertenecen Caligus
rogercresseyi y Lepeophtheirus salmonis, dos
especies bastante estudiadas debido a los
problemas de salud que causan en los salmones
cultivados en jaulas. Costello (2009) calculó
pérdidas de casi 500 millones de dólares en un año
causadas por piojos de mar en la salmonicultura a
nivel global. Estos copépodos tienen un ciclo de
vida directo que se desarrolla s rápido al
aumentar la temperatura del agua. Por ejemplo, C.
rogercresseyi completa su ciclo, de huevo a
adulto, en 50 días a 10℃ y en 20 días a 17℃
(González & Carvajal, 2003). Esto provoca que
durante el verano aumenten la prevalencia e
intensidad de la infección, con las consecuentes
enfermedades y mortalidad de los peces
cultivados.
Los copépodos parásitos causan heridas en el
tejido de los peces. A medida que aumenta el
número de parásitos en el pez las heridas se
vuelven más graves, llegando a producirse
erosión de la epidermis, exposición del músculo y
hemorragias. Aún si la infección no es tan fuerte,
puede haber efectos subletales como la alteración
del funcionamiento cardiaco, falta de crecimiento
y daños en el sistema inmune.
En L. guttatus del medio natural se han
encontrado al menos 4 especies de piojos de mar.
Estas especies son: Caligus asperimanus, C.
diaphanus, C. mutabilis y C. sclerotinosus,
encontradas en las branquias (Morales-Serna et
al., 2016). En las branquias de L. guttatus también
se pueden encontrar copépodos del nero
Lernanthropus, perteneciente a la familia
Lernanthropidae; mientras que la boca puede
estar parasitada ocasionalmente por isópodos, que
son otro grupo de crustáceos. Hasta donde se sabe
ninguno de estos parásitos ha causado problemas
en la maricultura. No obstante, C. sclerotinosus
(Figura 3) ha alcanzado niveles altos de infección
(prevalencia de 100%, con una intensidad de 2 a
49 parásitos por pez), en Pagrus major (Sparidae)
engordado en jaulas en Japón, aunque sin
registrarse signos de enfermedad (Venmathi
Maran et al., 2012). Por lo tanto, en el caso de que
L. guttatus se cultive en jaulas a una escala
comercial, habría que tener cuidado de los piojos
de mar, en particular de C. sclerotinosus.
Figura 3. Fotografía de un espécimen (hembra) de Caligus
sclerotinosus, una especie de copépodo parásito encontrada
en branquias de Lutjanus guttatus y L. peru del Pacífico
mexicano.
4. Control de parásitos en el cultivo
de peces
4.1 Tratamientos contra protozoos
Nuestros experimentos han indicado que los
baños de agua dulce por 30 minutos y la formalina
0.20 mL/L por 1 hora eliminaron,
respectivamente, 100 y 99% de protozoos A.
ocellatum en L. guttatus. También se ha
observado que los baños de formalina 0.17 mL/L
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durante una hora y el agua dulce por 15 minutos
pueden reducir en 100% y 96% el mero de B.
hostilis en L. guttatus (Fajer-Avila & Medina-
Guerrero, 2011). Aunque el agua dulce es buena
para eliminar estos protozoos parásitos, los
lutjánidos no la toleran por más de 10 minutos y
aún aes estresante para los peces. Es por esto
que los tratamientos repetidos de formalina 0.20
mL/L durante una hora es el protocolo a seguir
para reducir la proliferación de estos parásitos. Se
recomienda aplicar estos tratamientos como
preventivos durante el traslado de los peces.
4.2 Tratamientos contra monogeneos
Para controlar las infecciones por monogeneos
dactilogíridos en L. guttatus se recomienda
aplicar formalina en baños a una concentración de
0.17 mL/L por 1 hora. Este tratamiento no es
totalmente efectivo, pero reduce el número de
parásitos en 70% aproximadamente. Cabe señalar
que la formalina es uno de los pocos tratamientos
aprobados por la FDA para el control de
ectoparásitos en la acuicultura. No obstante, se
debe tener cuidado con su aplicación, pues es un
compuesto que en temperaturas arriba de 27 °C se
vuelve tóxico para los peces.
Varios estudios indican que rmacos
antihelmínticos como el praziquantel funcionan
para el control de dactilogíridos en peces marinos
(Fajer-Ávila et al., 2006). Tanto DrontalTM Plus
(4.5 mg/L por 12 horas) como Vermiplex (3.5
mg/L por 24 horas) pueden ser totalmente
efectivos para eliminar dactílogiridos adultos en
L. guttatus. Los antihelmínticos son
recomendables para el control de monogeneos en
general; sin embargo, debe tenerse en cuenta que
su efecto hace que los monogeneos se desprendan
del pez, pero los parásitos no mueren y son
capaces de seguir produciendo huevos. Además,
los huevos pueden ser bastante resistentes a este
tipo de fármacos.
La preocupación por los posibles efectos nocivos
de los productos químicos y fármacos sobre los
peces y el medio ambiente nos lleva a buscar
alternativas amigables para el control de
parásitos. Actualmente hay un gran interés en
aplicar compuestos de origen natural, como los
extractos de plantas. En ese sentido se han
realizado experimentos in vitro utilizando ajo en
polvo (GNC®) con azufre (150 mg/L durante 330
segundos) con dactilogíridos de L. guttatus,
observándose mortalidad de 100% de los
parásitos. También se ha probado la inclusión de
ajo natural en la dieta (150 mg/kg) de L. guttatus
durante 15 días, obteniéndose una reducción de
48% en el número de dactilogíridos. Los
dactilogíridos muertos como consecuencia del
tratamiento con ajo presentaron cuerpos
hinchados y deformes.
El uso de tratamientos naturales es deseable; no
obstante, debemos ser cautelosos en su
recomendación. Tanto nuestros experimentos en
CIAD-Mazatlán como experimentos hechos por
otros investigadores, en los que se aplican
extractos de plantas contra monogeneos, indican
que para matar a estos parásitos se pueden
requerir concentraciones altas de los extractos, las
cuales provocan daños en los peces o incluso su
muerte. Es necesario desarrollar más
investigaciones para encontrar aquellos
compuestos naturales verdaderamente efectivos
para matar parásitos y que a la vez sean seguros
para los peces y el ambiente.
4.3 Tratamientos contra copépodos
Para disminuir o erradicar a los copépodos
parásitos existen varios tratamientos, los cuales se
han desarrollado principalmente en la
salmonicultura, que es donde más problemas han
causado dichos parásitos. Los métodos incluyen
sustancias químicas como organofosfatos,
piretroides y peróxido de hidrógeno aplicadas
directamente en el agua, y avermectinas aplicadas
en el alimento de los peces. No obstante, con la
finalidad de usar menos agentes químicos y
fármacos, la industria ha buscado apoyarse en
otros métodos como son el uso de peces
limpiadores, lasers y baños de agua dulce, así
como tratamientos térmicos y mecánicos, los
cuales han ganado popularidad en años recientes
(Overton et al., 2019). Las concentraciones/dosis
Revista de Ciencias del Mar y Acuicultura “YAKU”: Vol. 6 (Núm. 11)
31
y duración de los tratamientos químicos dependen
de la especie de pez y temperatura del agua. Por
lo tanto, es recomendable hacer evaluaciones
antes de aplicarse en el cultivo de cualquier pez
tropical, incluyendo L. guttatus.
5. Necesidades y desafíos futuros
Si bien actualmente existen algunos compuestos
químicos o rmacos útiles para controlar el
parasitismo en la acuicultura, estos no son
siempre efectivos y, en algunos casos, tampoco
son muy seguros para los peces. En ese sentido,
es necesario seguir desarrollando investigaciones
que nos permitan descubrir tratamientos más
efectivos.
Típicamente, para determinar la efectividad de un
compuesto contra los parásitos, se realizan una
serie de experimentos in vitro e in vivo, en los que
se requiere una gran cantidad de organismos,
tanto peces como parásitos. Hay una enorme
variedad de compuestos para probar y diferentes
factores, como la especie de parásito, especie de
pez, y la temperatura y salinidad del agua, que se
deben considerar durante las pruebas. Así,
explorar la efectividad de algunos de esos
compuestos puede requerir mucho tiempo, dinero
y sacrificio de muchos animales.
Desconocemos mucho de la historia de vida y
biología molecular de los parásitos de peces. Por
ejemplo, sabemos muy poco acerca de los
mecanismos moleculares que permiten a los
parásitos tolerar a los fármacos o infectar a los
peces. Realizar estudios de biología molecular de
los parásitos de peces no es fácil. Por un lado, los
parásitos son pequeños y es difícil por ejemplo
obtener suficiente material molecular para ser
analizado. Por otro lado, es difícil conseguir o
mantener a los parásitos en laboratorio.
Afortunadamente, se han generado tecnologías
para obtener datos moleculares en cantidades
grandes, como los genomas y transcriptomas, en
tiempos y costos cada vez más accesibles.
Asimismo, las herramientas computacionales son
cada vez más poderosas y permiten analizar todos
esos datos para contestar muchas preguntas y
hacer predicciones. Por ejemplo, con
herramientas bioinformáticas, teniendo genomas
y/o transcriptomas, es posible identificar
proteínas putativas esenciales para la vida de los
parásitos. Entonces, se pueden aplicar
herramientas quimioinformáticas para encontrar
algún fármaco que pudiera usarse contra esa
proteína y, por lo tanto, eliminar al parásito. Esto
sería sólo una predicción, pero nos puede ayudar
a guiar nuestros experimentos y probar aquellos
compuestos con más posibilidad de éxito,
reduciéndose tiempo, dinero y número de
animales sacrificados.
6. Conclusiones
Lutjanus guttatus es un pez hospedero de
diferentes especies de parásitos, tanto protozoos
como metazoos. Los protozoos A. ocellatum y C.
irritans son un riesgo real para el cultivo de este
pez. Los monogeneos dactilogíridos también
pueden ser recurrentes y aunque no causen
enfermedades aparentes, al ser tan abundantes en
las branquias pueden causar problemas subletales.
El monogeneo Neobenedenia sp. es un riesgo
potencial, como también lo pueden ser los
copépodos calígidos.
Para prevenir o controlar las enfermedades
parasitarias en L. gutattus, es importante realizar
labores de vigilancia y monitoreo que permitan
entender la dinámica de las infecciones y poder
intervenir oportunamente para aplicar alguno de
los tratamientos recomendados. La rotación de
tratamientos y su aplicación correcta (dosis,
tiempo) es recomendable para evitar que los
parásitos generen resistencia. Es importante
seguir estrictamente las buenas prácticas de
manejo para el cultivo de peces y, en la medida de
lo posible, mantener la buena calidad del agua de
cultivo y evitar al máximo la entrada de
organismos indeseables a los sistemas de cultivo.
Diferentes grupos de científicos, en diferentes
partes del mundo, trabajan para encontrar mejores
formas de controlar las enfermedades infecciosas
en los peces. Este tipo de investigaciones es
importante para lograr una acuicultura sustentable
en favor de la seguridad alimentaria.
Revista de Ciencias del Mar y Acuicultura “YAKU”: Vol. 6 (Núm. 11) (ene dic 2023). ISSN: 2600-5824.
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