Revista de Ciencias del Mar y Acuicultura “YAKU”: Vol. 8 (Núm. 15) (jul – dic 2025). ISSN: 2600-5824.
Pilligua y Rivadeneira. 2025.: Variación temporal de la fecundidad del Coryphaena hippurus
2
1. Introducción
El dorado (Coryphaena hippurus), descrito por
Linnaeus en 1758, es una especie epipelágica y
principalmente oceánica perteneciente a la familia
Coryphaenidae y al orden Perciformes (FAO,
2018). Esta especie migratoria se distribuye
ampliamente por las aguas tropicales y
subtropicales de los océanos del mundo (Palko et
al., 1982) (Figura 1), alimentándose de peces
pequeños, cefalópodos y crustáceos, y está
adaptada a aguas cálidas (Chicaiza et al., 2018).
Figura 1. Distribución conocida: Atlántico, Índico y
Pacífico: en aguas tropicales y subtropicales de la
Convención sobre el Derecho del Mar de 1982.
Fuente: AquaMaps 2019.
Los peces de la familia Coryphaenidae, conocidos
como dorados, pertenecen a un solo género,
Coryphaena, que incluye las especies C. hippurus
Linnaeus, 1758 y C. equiselis Linnaeus, 1758.
(Sánchez, 2008). Debido a su distribución global,
este recurso es conocido con diferentes nombres
en los países que lo capturan: en Ecuador se llama
dorado; en Estados Unidos, dolphinfish o
common dolphinfish; en México, dorado,
doradilla o delfín; en Chile, palometa o dorado de
alta mar; en Nicaragua y Costa Rica, dorado; en
Colombia, dorado o delfín; en Panamá, pez
dorado; en Hawái, mahi-mahi; en Perú, perico; en
España, dorado común; en Francia, coryphène
commune o dorade créole; en Alemania,
goldmakrele; en Finlandia, dolfiini; en Holanda,
goudmakreel; en Italia, lampuga; en Japón y en
Noruega, gullmakrell (Balarezo & Bravo, 2012).
En el Océano Pacífico oriental, el dorado presenta
un rápido crecimiento y alcanza la madurez
temprana (alrededor de los 0.5-1 años),
mostrando alta fecundidad con desoves a lo largo
del año. En Ecuador, más del 65% de los
desembarques estimados y entre el 35% y el 40%
de las exportaciones de peces pelágicos provienen
del país (Martínez-Ortiz & Zuñiga-Flores, 2012;
Vélez-Falcones et al., 2020).
La reproducción del dorado ha sido objeto de
numerosos estudios debido a su importancia
ecológica y económica. Se sabe que esta especie
tiene una alta fecundidad, con hembras que
pueden producir entre 58,000 y 1.5 millones de
huevos por desove, dependiendo de su tamaño,
ubicación geográfica y época de reproducción
(Oxenford, 1999). En el Océano Atlántico,
investigaciones han mostrado variaciones
significativas en los patrones de desove y en la
estructura de las poblaciones, lo que sugiere la
existencia de distintas unidades de manejo
(Schwenke y Buckel, 2008).
El desarrollo embrionario es rápido: la primera
división celular ocurre 40 minutos después de la
fertilización. A las 17 horas, el embrión ocupa la
mitad del huevo y aparece la vesícula óptica. A
las 26 horas, el embrión ocupa dos tercios del
huevo, se mueve y el corazón late. A las 40 horas,
se observa una larva de 3,9 mm (Hagood y
Rothwell, 1979).
La larva tiene manchas de melanina en todo el
cuerpo, un saco vitelino largo y un pliegue de
aletas desde la parte ventral hasta la cabeza. A los
15 días, la larva mide 15 mm, tiene todas las
aletas, ojos y boca desarrollados, y bandas
laterales de pigmento que le dan un tono oscuro
(Hassler y Rainville, 1975).
En el Pacífico oriental, estudios han revelado que
el dorado presenta un ciclo de vida rápido y una
alta tasa de renovación de la población, lo que
podría compensar parcialmente las altas tasas de
explotación si se gestionan adecuadamente (Lessa
et al., 2009). Sin embargo, la falta de datos
específicos sobre la dinámica poblacional y
reproductiva en algunas regiones dificulta la
implementación de medidas de gestión efectivas.