Artículo de Investigación
DOI: Https://Doi.Org/10.56124/Tj.V9i21.005
PERCEPCIÓN DE VERACIDAD Y DESINFORMACIÓN EN REDES SOCIALES EN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS.
PERCEPTION OF TRUTHFULNESS AND MISINFORMATION ON SOCIAL MEDIA AMONG UNIVERSITY STUDENTS
Juan Alberto Gómez Farfán
https://orcid.org/0009-0004-8605-5180
Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, ULEAM
El Carmen-Ecuador
Julieth Angeline Yar Yandún
https://orcid.org/0009-0007-0613-0337
Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, ULEAM
El Carmen-Ecuador
Karen Yussara Aguilar Oña
https://orcid.org/0009-0004-7569-9829
Pontificia Universidad Católica del Ecuador, PUCE SD
Santo Domingo-Ecuador
Fecha de recibido: 30/04/20262021-12-29
Fecha de aceptado para publicación: 03/06/20262022-03-18
Fecha de publicación: 16/06/2026
Resumen
La presente investigación logró como objetivo analizar la susceptibilidad a la desinformación en redes sociales en un grupo joven de estudiantes universitarios pertenecientes a la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (ULEAM), Extensión El Carmen. Para el estudio se empleó un enfoque mixto con predominancia cuantitativa, bajo un diseño descriptivo no experimental y un muestreo no probabilístico por conveniencia (n=38). La herramienta estipulada para la recolección de los datos fue la Prueba de Discriminación de Noticas Falsas (Meza Cano et al., 2022), dicha herramienta sirvió para valorar la clasificación de los titulares expuestos, extraídos de noticias en Facebook y Twitter (Ahora X) la evaluación se dio por una escala dicotómica y, además se acompañó por un apartado cualitativo. Los resultados ayudaron a demostrar una heterogeneidad en la percepción de la veracidad, se registró que un 40% de los colaboradores aceptaron como verídica una falsa información, en cambio, solo el 12,5% asentó una desconfianza inicial. En otra instancia, un 40% de las respuestas referían a asociaciones previas sin evidencia sólida alguna, significando patrones consistentes al momento de discernir la información recibida. Como conclusión del estudio se determina que la susceptibilidad a la desinformación en la población universitaria se relaciona con la influencia de creencias previas y a la exposición de contenidos en las redes sociales. Es por ello que se recomienda robustecer el pensamiento crítico y plantear estrategias, como la alfabetización mediática, para mitigar la vulnerabilidad a los contenidos en redes sociales que desinforman.
Palabras clave: desinformación; ética de la comunicación; redes sociales.
Abstract
The objective of this research was to analyze the susceptibility to social media disinformation within a young group of university students from the Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (ULEAM), El Carmen Extension. A mixed-methods approach with quantitative predominance, and a non-experimental descriptive design was employed, using a convenience sampling method ($n=38$). Data collection was carried out through the Fake News Discrimination Test (Meza Cano et al., 2022) to assess the classification of exposed headlines extracted from Facebook and Twitter (now X). The evaluation utilized a dichotomous scale and was complemented by a qualitative section. The results demonstrated heterogeneity in the perception of veracity; specifically, 40% of the participants accepted false information as true, whereas only 12.5% displayed initial distrust. Furthermore, 40% of the responses relied on prior associations lacking any solid evidence, indicating consistent patterns when discerning received information. In conclusion, the study determines that susceptibility to disinformation among the university population is linked to the influence of prior beliefs and exposure to social media content. Therefore, it is recommended to strengthen critical thinking and develop strategies, such as media literacy, to mitigate vulnerability to disinformation on social networks.
Keywords: misinformation; communication ethics; social media.
Introducción
Los entornos digitales y las redes sociales han transformado la producción, circulación y consumo de información, consolidándose como canales predominantes de comunicación en el siglo XXI. Su masivo alcance, la inmediatez de la interacción y la facilidad para compartir contenidos han facilitado el acceso a la información y, en consecuencia, se ha logrado la amplificación de la desinformación, un fenómeno que distorsiona la percepción de la realidad y afecta la toma de decisiones en ámbitos relevantes como la salud pública, la política y la convivencia social (Oficina de Ciencia y Tecnología del Congreso de los Diputados, 2023). La desinformación no solo surge de la intención deliberada de sus creadores, sino que se potencia por la forma en que los usuarios procesan la información.
La literatura reciente explica que la desinformación funciona no únicamente del origen, sino que también de cómo los procesos cognitivos individuales procesan la información recibida. Cuando es sobrecargada el cerebro humano toma vías de interpretación ágiles, heurísticas cognitivas, proceso el cual reduce el análisis crítico y favorece la aceptación de contenidos no verificados (Cheng et al., 2026). De igual forma, en este contexto participa los sesgos cognitivos, en especial el sesgo de confirmación, proceso que protagoniza la evaluación de la información debido a que configura al individuo a aceptar contenidos que coincida con creencias previas y rechace toda aquella que los contradiga (Piksa et al., 2024). Desde una perspectiva psicosocial, el fenómeno se explica por el concepto del contagio cognitivo, el cual describe que la transmisión de ideas y narrativas no verificadas es automática y propagada mediante la interacción social. En los medios sociales este fenómeno se amplifica por la reproducción y repetición del mensaje, aspectos como la validación social y la personalización algorítmica influye en que se genera una “ilusión de verdad”, por lo tanto, el sujeto interpreta como verídico lo familiar (Zhou & Lijiang, 2024). Dentro de los entornos digitales la desinformación se sostiene por las cámaras de eco y las burbujas de filtro las cuales funcionan para reforzar las creencias preexistentes y limitando el contraste de perspectivas, nutrir ideas horizontales y consolidad las interpretaciones cegadas (Angelova, 2025; Tasențe, 2025).
En la realidad latinoamericana, el estudio de la percepción de la veracidad ante la desinformación enfrenta un vacío crítico. Aunque existen investigaciones sobre su impacto en salud pública y política (Valverde Berrocoso et al., 2022), son escasos los trabajos que analicen cómo estos fenómenos operan en poblaciones universitarias, grupos clave por su alta exposición a información diversa y su rol como futuros representantes sociales. En Ecuador, por ejemplo, no se han identificado patrones empíricos sobre la percepción de veracidad de contenidos desinformativos en estudiantes universitarios ecuatorianos, población inmersa en entornos digitales y con acceso a educación superior, del mismo modo no se documenta patrones sistemáticos de cómo esta población evalúa la veracidad de contenidos en internet ni cómo sus sesgos cognitivos interactúan con las dinámicas algorítmicas de las plataformas.
En este sentido, el objetivo del presente estudio fue analizar descriptivamente la susceptibilidad a la desinformación en redes sociales de los estudiantes de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (ULEAM), Extensión El Carmen. A través de la valoración se identifican patrones en la percepción de veracidad y se explora cómo se configura el juicio crítico ante contenidos potencialmente desinformativos. Los resultados favorecerán la comprensión del significado de los factores psicosociales que modulan la aceptación de desinformación en contextos universitarios latinoamericanos, además, permite identificar los patrones de respuestas y aportar evidencia empírica sobre los factores que intervienen en el proceso de discernimiento de la información en contextos universitarios.
Metodología
El estudio en presentación se desarrolló bajo un enfoque mixto con predominancia cuantitativa y con un diseño descriptivo no experimental. La variable principal de la investigación fue la susceptibilidad a la desinformación en ecosistemas digitales, operacionalizada a través de la capacidad de los participantes para clasificar titulares como verdaderos o falsos. Dicha investigación tuvo como sede la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (ULEAM), extensión El Carmen, durante el primer mes del año 2026, donde la población objetivo se constituyó por estudiantes universitarios de la citada institución.
En cuanto a la conformación de la muestra, esta se determinó mediante un muestreo no probabilístico por conveniencia que integró a 38 participantes (n = 38) con un rango etario de entre 18 y 30 años. Cabe destacar que los criterios de inclusión exigieron la aceptación voluntaria del consentimiento informado electrónico y la finalización total del instrumento, mientras que se procedió a la exclusión de todo aquel que declinara la participación en la fase inicial.
Como instrumento destinado a la recolección de datos, se administró la Prueba de Discriminación de Noticias Falsas desarrollada por Meza Cano et al. (2022), el cual representa un instrumento validado para evaluar la vulnerabilidad ante la desinformación en redes sociales. El instrumento incluyó titulares los cuales debían ser clasificados como verdaderos o falsos mediante una escala dicotómica y se estructuró a partir de 8 ítems, de los cuales 7 de carácter cuantitativo correspondieron a titulares sobre desinformación sanitaria vinculada al COVID-19 y a enfermedades infeccionas con alta circulación en redes sociales.
El componente cualitativo se consideró mediante análisis de contenido temático. Las respuestas del octavo ítem fueron revisadas en su totalidad y agrupadas en base a las categorías que establecía el instrumento original respetando el criterio declarado por cada participante para fundamentar su juicio de veracidad. Posteriormente se calculó la frecuencia relativa de cada categoría expresada en porcentajes, cuyos resultados se presentan en la Tabla 2. Es pertinente señalar que el instrumento reportó una consistencia interna satisfactoria evidenciada en un alfa de Cronbach de 0.76.
El procedimiento de aplicación se ejecutó de forma asincrónica logrando garantizar la autonomía de los participantes evitando sesgos derivados por la interacción directa con el investigador. Esto se llevó a cabo mediante la plataforma Google Forms, requiriendo un tiempo de respuesta estimado de entre 2 a 5 minutos por individuo. Durante este proceso, los estudiantes percibieron directrices precisas sobre el propósito del estudio y el formato de respuesta, enfatizando la importancia de respuesta francas, dado que los datos se capturaron en un momento único y sin la intervención directa.
El procesamiento de la información se realizó a través de estadística descriptiva mediante el cálculo de frecuencias y porcentajes, permitiendo así la evaluación de aciertos y patrones de errores en la clasificación de titulares, del mismo modo se logró el análisis de los patrones de argumentación en la sección cualitativa. Si bien el diseño no experimental facilitó la descripción de las percepciones actuales, la carencia de una selección aleatoria de la muestra restringe la generalización de los hallazgos hacia toda la población estudiantil, sugiriendo que futuras líneas de investigación incorporen diseños longitudinales o muestreos probabilísticos que permitan robustecer la validez externa de las conclusiones obtenidas.
En el ámbito ético, el protocolo garantizó en todo momento que la colaboración fuera voluntaria y anónima. Para amparar la confidencialidad de la información, los datos se salvaguardaron en servidores de acceso restringido, sumado a que el consentimiento informado se gestionó digitalmente vía Google Forms, plataforma en la que los sujetos confirmaron su aprobación al mantenimiento de la privacidad, el uso estrictamente científico de los hallazgos y la naturaleza libre de su participación.
Resultados y discusión
3.1. Resultados
Tabla 1. Clasificación de veracidad de titulares
Los resultados, presentados en la Tabla 1, reflejan la frecuencia relativa de respuestas emitidas ante los 7 primeros ítems, donde se analizó la discriminación de los titulares como falsos o verdaderos. Esta prueba permitió explorar la susceptibilidad a la desinformación en un contexto digital, así como los patrones de percepción de veracidad.
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Ítem |
Veracidad |
Verdadero (%) |
Falso (%) |
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El exvicepresidente de Pfizer advierte que los niños tienen 50 veces más probabilidades de morir por otra vacuna que por vacuna para la COVID-19.
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FALSO |
47,5% |
52,5% |
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) declara a la COVID-19 como una enfermedad endémica.
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FALSO |
60,0% |
40,0% |
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Los trabajadores sanitarios totalmente vacunados tienen una carga viral 251 veces mayor y suponen una amenaza para los pacientes y compañeros de trabajo no vacunados. |
FALSO |
40,0% |
60,0% |
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India pide a las plataformas de redes sociales que eliminen referencias a la variante india del covid-19. |
VERDADERO |
60,0% |
40,0% |
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Estados Unidos impide paso a vacunas Cansino, Sinovac y Sputnik. |
FALSO |
37,5% |
62,5% |
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La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda uso combinado de dos fármacos para ciertos casos de COVID19 |
VERDADERO |
75,0% |
25,0% |
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Revela estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que el aire de Ciudad de México (CDMX) contiene bacterias patógenas causantes del hongo negro y otras enfermedades. |
FALSO |
60,0% |
40,0% |
Fuente: Autor (2026).
Los resultados indican que la clasificación de los titulares presentó variabilidad. En los ítems falsos, el porcentaje de aciertos osciló entre 52,5 % y 62,5 %, mientras que entre el 37,5 % y el 47,5 % de los participantes clasificaron como verdaderos contenidos falsos. En los dos ítems verdaderos, los aciertos fluctuaron entre el 60,0% 75,0 %, registrándose en ambos casos un porcentaje de clasificaciones erróneas de entre el 25,0% y el 40,0% .
Tabla 2. Distribución porcentual de justificaciones sobre la veracidad percibida
La Tabla 2 presenta la distribución global de las justificaciones proporcionadas por los 38 participantes al evaluar la veracidad de los titulares. Estos porcentajes reflejan los patrones cognitivos dominantes utilizados para fundamentar sus respuestas, lo que permite identificar tendencias generales en el procesamiento de la información.
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Justificación |
Porcentaje |
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Sesgo de ilusión de validez. La descripción de la captura y la noticia coinciden con la información que yo tengo sobre el tema. |
15,0% |
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Heurística de disponibilidad. Recuerdo de haber escuchado o visto algo parecido en redes sociales de una fuente que considero confiable.
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20,0% |
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Sesgo de confirmación. Aunque no tengo mucho conocimiento sobre lo presentado en la noticia, la información se relaciona con algo que yo ya pensaba con anterioridad.
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40,0% |
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Confianza Progresiva Lo que leo y veo en la captura en un primer momento, me ha generado seguridad. Conforme fui avanzando en la noticia pude encontrar más elementos que aumentaron la confianza.
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12,5% |
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Desconfianza Progresiva Lo que leo y veo en la captura en un primer momento, me ha generado desconfianza. Conforme fui avanzando en la noticia pude encontrar más elementos que aumentaron la desconfianza.
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12,5% |
Fuente: Autor (2026).
Se identificaron cinco categorías de justificación. El 40,0% de los participantes justificó su confianza en los titulares basándose en asociaciones previas ambiguas. Por otro lado, solo un 12,5% mostró escepticismo inicial. Además, un 20,0% de los participantes mencionó haber escuchado o visto contenido similar en redes sociales. Finalmente, el 15,0% fundamentó su juicio en la coincidencia con información previamente conocida, mientras que el 12,5% restante desarrolló desconfianza progresiva conforme avanzó en la lectura, representando la categoría de menor frecuencia registrada.
3.2. Discusión
Los resultados del presente estudio aportan evidencia empírica sustancial sobre la interacción entre los mecanismos cognitivos y las estructuras de las redes sociales. En este sentido, los hallazgos corroboraron que los participantes tienden a otorgar credibilidad a información coincidente con sus conocimientos previos, aun cuando esta resulte vaga o errónea. El hecho de que el 40% de la muestra justificara su confianza en asociaciones previas ambiguas demuestra cómo la exposición repetida genera una "ilusión de verdad" o efecto de mera exposición, dicho patrón se alinea con los postulados de Xu et al. (2025), los cuales sostienen que la fácil apertura a las redes sociales y el fenómeno de las cámaras de eco estimulan una hiperconectividad donde la difusión de narrativas engañosas se viabiliza.
El anonimato más la nula acción de filtros efectivos logran que actores de la desinformación amplifiquen contenidos sin verificación alguna. Demostrado en un 20% de la muestra donde los participantes refieren que aceptan información por heurística en lugar de analizar críticamente lo recibido. La falta de rigurosidad ante las noticias erosiona en distorsiones de realidad, lo que a su vez resulta en consecuencias tangibles en la salud pública, señalado por Dennys y Lindberg (2025), la carencia de marcos regulatorios abre oportunidad a que el consenso científico sea desafiado por teorías conspirativas, situación reflejada en este estudio, donde existió confusión entre titulares verdaderos y falsos.
La evidencia recolectada del fenómeno indica relevantes implicaciones, donde el tomar decisiones basándose en premisas erróneas y evadiendo fuentes oficiales deriva a consecuencias significativas. Por lo que, la presente investigación contribuye a la actual literatura al exhibir que aun en poblaciones universitarias, quienes se presume que poseen mayor acceso a información verídica y alfabetización, se ven afectadas por el débil discernimiento de contenidos falsos. Es reveladora la limitada capacidad analítica, tan solo el 12,5% se mostró escéptico ante información inicial, aquel resultado se alinea al postulado de Sultan et al. (2024) sobre cómo la saturación informativa reduce la disposición a verificar contenidos, por tanto, la baja presencia de pensamiento crítico sugiere que existen factores psicológicos transversales que trascienden el nivel educativo y aumentan la vulnerabilidad.
Un aporte medular de este trabajo está en que los resultados sugieren que la desinformación puede estar asociada con un procesamiento psicológico, emocional y sistemático, lo cual refuerza la urgencia de diseñar intervenciones personalizadas de alfabetización mediática que contrarresten la heurística de disponibilidad. Al estudiar el fenómeno en el estudiantado ecuatoriano, se contribuye novedosa evidencia sobre cómo la validación social y la repetición de discursos son suficientes para otorgar credibilidad a un mensaje, sin alguna contrastación real, lo que alcanza impedimentos serios para las políticas de comunicación pública en escenarios de crisis. Pese a esto, es imperioso recalcar que el estudio contiene limitaciones dadas por una muestra no probabilística y limitada (n = 38), delimitando la generalización de los datos.
Conclusiones
La presente investigación permite concluir que la desinformación en los entornos digitales trasciende la naturaleza técnica de las plataformas, posicionándose como un fenómeno profundamente arraigado en mecanismos psicológicos tales como el contagio cognitivo y el sesgo de confirmación. En el contexto específico de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (ULEAM), extensión El Carmen, se evidenció que los estudiantes universitarios presentaron una susceptibilidad significativa a la desinformación en redes sociales, caracterizada por una tasa del 40 % de aceptación de información falsa y un bajo nivel de desconfianza inicial 12,5 %.
Los hechos obtenidos revelan que la susceptibilidad principalmente se asocia con un procesamiento superficial de la información más la participación del sesgo de confirmación. En esa línea, el estudio proporciona evidencia empírica acerca de que la propagación de desinformación opera inclusive en poblaciones con una alfabetización superior, dinámicas como la evitación de esfuerzo mental y la comodidad con contenidos familiares superan la necesidad de un riguroso análisis crítico, demostrando que la desinformación no necesita de una sofisticada arquitectura. En el contexto ecuatoriano, los resultados registrados resultan relevantes puesto que marca un fenómeno subyacente, la falta de protección en ecosistemas digitales y la posibilidad de monetizar la influencia amplifica la exposición a narrativas pseudocientíficas contrarias al consenso científico.
En definitiva, ante futuras líneas de investigación se sugiere emplear con muestras diversificadas y diseños longitudinales que permitan examinar la evolución informativa. Aunque en el presente se ha enfatizado al componente psicológico como un fenómeno independiente y transversal del nivel educativo, se reconoce las limitaciones metodológicas provenientes de un muestreo no probabilístico (n=38), significando en una restricción de generalización de los datos a la totalidad de la población nacional universitaria. Aún así, se es imperioso subrayar la necesidad de intervenciones educativas que ofrezcan fortalecer el pensamiento crítico y la mitigación de sesgos cognitivos para así transcender a un uso de la información responsable.
Referencias
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