Artículo de Investigación

 

DOI: https://doi.org/10.56124/tj.v9i21.003

 

TRABAJO SOCIAL Y BIENESTAR DE LOS ADULTOS MAYORES EN LA PARROQUIA TOACASO

 

SOCIAL WORK AND WELFARE OF THE ELDERLY IN THE TOACASO PARISH

 

Autores

Autor 1 Henry Israel Molina Gallo

https://orcid.org/0009-0006-3251-4702
Ministerio de Educación (MINEDUC)
rton.12345@gmail.com
Morona Santiago, Ecuador

 

Autor 2 Cristian Adrian Ocampo Alban

https://orcid.org/0009-0007-8858-7596

Patronato Provincial de Servicio Social de Pastaza (PPSSPz)
ocampoc694@gmail.com
Pastaza, Ecuador

 

Fecha de recibido: 24/04/2026

Fecha de aceptado para publicación: 03/06/2026

Fecha de publicación: 16/06/2026

 

Resumen

 

El envejecimiento poblacional representa un gran desafío para las comunidades, en especial en contexto locales donde los adultos mayores enfrentan limitaciones relacionadas con la participación social, redes de apoyo y reconocimiento de su rol en la sociedad. En este contexto, la presente investigación tuvo como objetivo analizar las intervenciones del Trabajo Social en el Bienestar Social de los Adultos Mayores. El estudio fue de carácter descriptivo, y empleó un enfoque cuali-cuantitativo. En la fase cuantitativa se aplicó la Escala de Bienestar Social de Keyes a 40 Adultos Mayores pertenecientes al Programa de Bienestar del GAD Parroquial de Toacaso, adicionalmente se utilizó una ficha de observación elaborada por los autores, compuesta por 12 ítems relacionados con la interacción social, participación en actividades, comunicación, expresión emocional, bienestar físico y movilidad de los Adultos Mayores. En la fase cualitativa se realizó una entrevista a la Trabajadora Social responsable del Programa. Los resultados evidenciaron que los participantes presentan un nivel de Bienestar Social medio, debido a dificultades observadas en diversas dimensiones evaluadas. En particular, la integración social constituye una preocupación común tanto para hombres como para mujeres, sin embargo, las adultas mayores presentan niveles más bajos en la dimensión de contribución social. Se concluye que es necesario fortalecer redes de apoyo y diseñar intervenciones orientadas a promover un envejecimiento activo y saludable que satisfaga las necesidades particulares de la población Adulta Mayor de la parroquia Toacaso.

 

            Palabras clave: Bienestar social, intervención social, envejecimiento activo, redes de apoyo.

 

Abstract

Population aging presents a significant challenge for communities, particularly in local contexts where older adults face limitations related to social participation, support networks, and recognition of their role in society. In this context, the present study aimed to analyze Social Work interventions in the Social Well-being of Older Adults. The research was descriptive and employed a mixed-methods approach (qualitative and quantitative). In the quantitative phase, the Keyes Social Well-being Scale was administered to 40 older adults participating in the Toacaso Parish Government's Welfare Program. Additionally, an observation checklist developed by the authors was used, consisting of 12 items related to social interaction, participation in activities, communication, emotional expression, physical well-being, and mobility. In the qualitative phase, an interview was conducted with the Social Worker responsible for the Program. The findings revealed that participants exhibited a moderate level of Social Well-being, due to difficulties observed in various dimensions assessed. In particular, social integration emerged as a common concern among both men and women; however, older women show lower levels in the social contribution dimension. The study concludes that it is necessary to strengthen support networks and design interventions aimed at promoting active and healthy aging that meet the specific needs of the older adult population in the Toacaso parish.

Keywords: Social welfare, social intervention, active aging, support networks.

 

Introducción

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas (2025), se considera adulto mayor a toda persona de 60 años de edad en adelante, no obstante, esta definición vería de acuerdo al contexto social y cultural de cada comunidad debido a que la vejez no se determina únicamente por la edad, sino que también se relaciona con aspectos como el rol familiar, apariencia física y el estado de salud. Este último aspecto es fundamental, debido a que el envejecimiento implica cambios físicos y psicológicos que pueden influir en el nivel de autonomía y calidad de vida de las personas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS, 2022), indica que el incremento de la esperanza de vida es por encima de los 60 años que para 2023 es de aproximadamente 1400 millones y para 2050 se estima que la población de 60 años se duplicará (2100 millones) y la de 80 años o más se triplicará hasta alcanzar los 426 millones. Este incremento será mayor y más rápido en los países desarrollados como los europeos y asiáticos donde se incrementará a más del 25% para 2050 (Piña et al., 2022).

En América Latina y el Caribe, actualmente el número de personas a partir de 60 años es de 88,6 millones, pero para las próximas décadas este número se incrementará, llegando a 220 millones en 2060, aproximándose a Europa donde se pronostica unos 248 millones (Comisión Económica para América Latina y el Caribe [CEPAL], 2022). En este sentido el país de la región con mayor nivel de envejecimiento es Chile (61/100 menores de 15 años) y el menos envejecido Bolivia con 22/100 niños, por su parte, Ecuador ocupa el cuarto puesto de la región con 28 Adultos Mayores por cada 100 menores de 15 años con una tendencia al alza (Ministerio de Inclusión Económica y Social [MIES], 2020).

El aumento de la expectativa de vida, tanto a escala mundial como local, evidencia que los países debe enfrentar grandes desafíos para asegurar que los sistemas de protección social estén preparados para enfrentar este cambio demográfico. Por ello, es importante adecuar los sistemas de asistencia social, salud y otros ámbitos, para asegurar que las personas Adultas Mayores disfruten de una vida saludable, activa y plena durante su jubilación. Esto implica impulsar reformas en los sistemas de seguridad social, ajustes en las políticas de pensiones, invertir en infraestructura sanitaria y vivienda, y fomentar la participación activa de este grupo poblacional en la sociedad (Salcedo et al., 2019).

Las personas que transitan esta etapa de Adulto Mayor viven uno de los momentos de la vida más sensibles del ser humano, ya que se encuentra determinado por varias características evolutivas que evidencian el desgaste natural del organismo. En esta etapa enfrenta el hecho de que sus condiciones biológicas físicas, intelectuales, psicológicas y emocionales ya no son óptimas (Hernández et al., 2021).

El bienestar social del Adulto Mayor se centra en las relaciones que mantienen en esta etapa de vida, tanto con su familia y amigos, es por ello que mantener una red social sólida no solo actúan como fuentes de apoyo emocional, sino que también desempeñan un papel crucial en la prevención y mitigación de problemas de salud mental asociados con el envejecimiento, pues no solo ofrece compañía, sino que también contribuye a una sensación de pertenencia y propósito en la vida (Cornejo et al., 2023).

Asimismo, el bienestar social del Adulto Mayor se ve frecuentemente afectado por la disminución de funciones, como la movilidad, el equilibrio y coordinación, agudeza visual y auditiva, capacidad cardiovascular, memoria, concentración, entre otras; así como transiciones propias del envejecimiento como la jubilación, el traslado a otras viviendas, falta de recursos, duelos de pares y pareja (Beltrán et al., 2022). Adicionalmente suele pensarse que el Adulto Mayor es improductivo debido a que en la mayoría de los casos son limitados a vivir un sedentarismo que implica realizar el menor número de actividades posibles (Carranco et al., 2021).

Así, la percepción común de que los Adultos Mayores son improductivos y la falta de oportunidades para mantenerse activos y socialmente comprometidos generan un impacto negativo sobre el bienestar de los mismos. Por ello es importante desafiar esta percepción y promover un enfoque más inclusivo que reconozca la contribución continua de los Adultos Mayores a la sociedad, para de esa forma contribuir a una vida saludable, productiva y significativa de este grupo etario (Cortese, 2018).

En este sentido, Delgado (2023) indica que el trabajador social se convierte en un puente entre el adulto mayor y los distintos actores que se involucran en su cuidado. Por tal motivo es importante que el Trabajador Social identifique métodos, técnicas, herramientas y procesos de intervención del Trabajo Social, de tal forma que cuente con los conocimientos necesarios para aportar a la solución de problemáticas que presente el adulto mayor en los contextos, individuales, familiares o sociales.

Dentro de este ámbito y como eje fundamental de la presente investigación se aborda la intervención del Trabajo Social en el bienestar social de los Adultos Mayores puesto que este grupo poblacional a causa de su grado de vulnerabilidad requieren atención prioritaria; como lo exponen Bailón y Loor (2021) en su investigación: “Intervención multidisciplinaria del Trabajador Social en el área gerontológica” de tipo cualitativa-descriptiva, el trabajador social  en el ámbito del Adulto Mayor es esencial para realizar acciones de organización, programación y evaluación de las actividades, así como acciones complementarias como identificación, mapeo y coordinación de redes institucionales que apoyen una mejor calidad de vida tanto a nivel físico como emocional.

La investigación de Intriago y Loor (2021) denominada “Intervención del Trabajo Social en el bienestar socioemocional de los Adultos Mayores” que aplicó metodología cuali-cuantitativa basada en la aplicación de una entrevista y encuesta a un grupo de Adultos Mayores; concluyó que la intervención del Trabajador Social es lograr que el Adulto Mayor tenga niveles óptimos de bienestar emocional, para lo cual se utilizaron un conjunto de herramientas como el índice de Barthel, escala de Lawton y Brody, Mini-mental, Yesavage, entre otras, para el desarrollo de actividades específicas que favorezcan al mejoramiento de su calidad de vida.

El trabajo desarrollado por Obando y Quilumba (2025) con el tema: “El Rol del Trabajador Social en la promoción del Bienestar Social para Adultos Mayores del Instituto Estupiñán-Cotopaxi-Ecuador” tuvo como finalidad abordar cómo la intervención social puede mejorar aspectos claves del bienestar de los adultos mayores, incluidos la salud física y mental, la estabilidad económica y la participación social y comunitaria. Los resultados mostraron que las estrategias aplicadas por los profesionales del trabajo social, ayudan a mejorar la calidad de vida, el sentido de independencia y el manejo de emociones que se dan por los cambios naturales de esta etapa de la vida, abordando actividades recreativas y el apoyo emocional que mejoran la calidad de vida de los adultos mayores, sin embargo, también se evidencia desafíos como la falta de recursos.

En el artículo de Eyvazova (2025) se explora la importancia de los servicios sociales prestados a las personas mayores, centrándose en el papel de los trabajadores sociales en su organización eficaz. El estudio subrayó que los trabajadores sociales desempeñan un papel fundamental al evaluar las necesidades individuales, identificar los desafíos y aplicar modelos de servicio personalizados en tres áreas clave: atención social, tratamiento social y rehabilitación social. Se sistematizó los principales problemas económicos, psicológicos y de salud que afrontan las personas mayores y destacó la importancia estratégica de los trabajadores sociales para abordarlos. Finalmente se concluyó que los servicios sociales promueven no solo el bienestar personal, sino también la participación social activa y la dignidad en la vejez.

Así también, en el estudio de Quiroz et al. (2025) con el tema: “Adultos mayores y la intervención del trabajador social en el centro de inclusión del cantón Tosagua” tuvo como finalidad analizar la intervención del trabajo social con los adultos mayores en el Centro de Inclusión del Buen Vivir La Estancilla, ubicado en el cantón Tosagua. Por medio de una encuesta se evidenció que la intervención del Trabajo Social es fundamental para el bienestar de los adultos mayores, por tal motivo su labor debe sustentarse en estrategias claras que fomenten la participación activa en este grupo de edad.

Los Adultos mayores de la parroquia Toacaso presentan condiciones de vida complejas, pues a pesar de que la mayoría cuenta con vivienda propia, no todas se encuentran en óptimas condiciones. En lo que se refiere a servicios básicos, la mayoría cuenta con acceso a energía eléctrica, pero muchos no disponen de con conexión de agua potable y alcantarillado.

Con la información antes descrita se evidencia la importancia del Trabajo Social en el abordaje de los desafíos asociados al envejecimiento; en este sentido, la presente investigación tuvo como objetivo analizar las intervenciones del Trabajo Social en el bienestar social de los Adultos Mayores. La pregunta específica que guía el estudio es: ¿Cómo contribuye el rol del Trabajador Social a la promoción del bienestar social de los Adultos Mayores en la parroquia Toacaso?

Metodología  

La presente investigación fue de tipo descriptiva, debido a que tuvo como finalidad describir algunas características fundamentales del fenómeno de estudio, centrándose en observar, medir y documentar las particularidades del mismo, proporcionando así una comprensión más profunda de su naturaleza, sin intervenir directamente en él (Guevara et al., 2020).

Además, se empleó el enfoque cuali-cuantitativo. El enfoque cuantitativo según lo indica Sánchez (2019), trata de fenómenos que se pueden medir, empleando técnicas estadísticas para el análisis de los datos recolectados a través de los instrumentos de recolección de información. La encuesta, al utilizar escalas numéricas, permitió medir actitudes, percepciones o niveles de satisfacción, y posteriormente someter estos resultados a prueba estadísticas para validar afirmaciones determinadas acerca de la relación entre el Trabajo Social y el bienestar social de los Adultos Mayores. Por otra parte, el enfoque cualitativo permitió conceptuar sobre la realidad del problema (Guerrero, 2016), con base a una entrevista dirigida a la Trabajadora Social quien interviene al grupo de Adultos Mayores del GAD Parroquial de Toacaso.

En el año 2015, el MIES atendió en la parroquia Toacaso a 320 Adultos Mayores con atención gerontológica y visitas domiciliarias (Gobierno Autónomo Descentralizado Parroquial Rural de Toacaso, 2020). Teniendo en cuenta esta cantidad de Adultos Mayores atendidos por el Mies en la Parroquia Toacaso, por medio de un muestreo por conveniencia se seleccionó a 40 Adultos Mayores para ser parte del estudio, el mismo que implicó la selección de individuos accesibles que estén dispuestos a participar en el estudio. Además de ello, se trabajó con una profesional de Trabajo Social con experiencia en Adultos Mayores.

La selección de 40 los Adultos Mayores respondieron a los criterios de accesibilidad, disponibilidad y participación dentro del Programa. Sin embargo, estas estrategias de muestreo presentan limitaciones metodológicas relacionadas con la representatividad de los participantes, motivo por el cual los resultados obtenidos no se pueden generalizar a la totalidad de la población adulta mayor de la parroquia Toacaso ni a otros contextos similares. Los criterios de inclusión para los adultos mayores seleccionados fueron:

a)      Tener 65 años o más.

b)      Pertenecer al programa de Bienestar para Adultos Mayores del GAD Parroquial de Toacaso.

c)      Participar de manera regular en las actividades que se desarrollan en el programa.

d)     Encontrarse en condiciones físicas y cognitivas que permitan responder los instrumentos de investigación.

e)      Aceptar participar en la investigación de manera voluntaria mediante la firma del consentimiento informado.

Por otra parte, los criterios de exclusión fueron:

a)        Personas que presentaban dificultades de comunicación.

b)        Deterioro cognitivo que impida la comprensión de las preguntas.

c)        Personas que no están de acuerdo en participar.

Como instrumento de recolección de información se usó la escala de Bienestar Social de Keyes, esta herramienta se compone de cinco escalas y 25 ítems, en los cuales se emplea un sistema de puntuación que varía de 1 (indicando total desacuerdo) a 6 (indicando total acuerdo). Este instrumento psicométrico es adecuado para la evaluación de individuos mayores de 17 años y requiere un tiempo estimado de aplicación de 10 a 15 minutos. Las dimensiones contempladas en el cuestionario son las siguientes: Integración social (ítems: 4, 8, 10, 17 y 25), aceptación social (ítems: 2, 3, 12, 18, 21, y 24), contribución social (ítems: 14, 19, 20, 22 y 23), actualización social (ítems; 1, 5, 6, 11 y 15) y coherencia social (ítems: 7, 9, 13 y 16), sumando un total de 25 ítems de tipo Likert (Loyaga, 2020).

De igual manera se empleó una ficha de observación no participante elaborada por los autores, conformada por 12 ítems con los que se recolectó información acerca de la interacción social, participación en actividades comunitarias, comunicación, expresión emocional, el bienestar físico y movilidad de los Adultos Mayores que participaron en el estudio.

Así también se aplicó una entrevista a la Trabajadora Social encargada del Proyecto Adulto Mayor de la parroquia Toacaso, este instrumento estuvo constituido por un cuestionario con el que se determinó el impacto de las intervenciones del Trabajo Social en el bienestar social de los adultos.

En primera instancia, con el grupo de Adultos Mayores se socializó el tema, los objetivos y las implicaciones de la investigación, posterior a ello se hizo la invitación a formar parte del estudio y se procedió a dar lectura y a la firma del consentimiento informado. Finalmente se aplicaron los instrumentos de manera presencial y se realizó el análisis e interpretación de los resultados.

Una vez obtenida la información cuantitativa mediante la Escala de Bienestar Social de Keyes y la ficha de observación, se organizó, codificó y tabuló en el programa Microsoft Excel. Posteriormente se realizó un análisis estadístico descriptivo mediante frecuencias, porcentajes y niveles de bienestar social por dimensiones, lo que permitió identificar características relevantes de los participantes. Los resultados fueron presentados mediante gráficos y tablas que facilitaron su interpretación.

Por otra parte, la entrevista aplicada a la trabajadora social fue transcrita y sometida al análisis, primero se realizó una lectura exhaustiva de la información, luego se identificaron categorías relacionadas con las intervenciones profesionales, las necesidades de los Adultos mayores, las redes de apoyo y las estrategias de promoción de bienestar social.

Resultados y discusión

De la totalidad de los 40 Adultos Mayores que participaron en la investigación, el 60% son hombres, de los cuales el 50% están casados y el 10% son viudos; mientras que las mujeres que pertenecen al 40% de la población investigada, el 20% son casadas y el 20% son viudas. De igual manera, la mayoría de los participantes se encontraba en un rango de edad entre 71 y 80 años

Bienestar social de Adultos Mayores por sexo

Los resultados del análisis de las dimensiones de la Escala de Bienestar Social de Keyes comparadas entre Adultos Mayores de sexo masculino y femenino se presentan en la Tabla 1.

 

Tabla 1

Bienestar social de Adultos Mayores por sexo

 

 

 

Hombre

Mujer

Nivel

Alto

Nivel Medio

Nivel Bajo

Nivel

Alto

Nivel Medio

Nivel Bajo

Integración social

F

0

4

20

0

8

8

%

0%

16,7%

83,3%

0%

50%

50%

Aceptación social

F

12

12

0

8

8

0%

%

50%

50%

0%

50%

50%

0%

Contribución social

F

0

24

0

0

4

12

%

0%

60%

0%

0%

25%

75%

Actualización social

F

0

20

4

0

16

0

%

0%

83,3%

16,7%

0%

100%

0%

Coherencia social

F

0

12

12

0

8

8

%

0%

50%

50%

0%

50%

50%

Fuente: Elaboración propia

En referencia a la dimensión de integración social, del 100% los Adultos Mayores hombres, el 83,3% se encuentra en un nivel bajo, y el 16,7% en nivel medio; mientras que del 100% las mujeres, el 50% se encuentra en nivel medio y otro 50% en nivel bajo. Estos resultados evidencian que la integración social es un área de preocupación en ambos géneros, ya que la gran mayoría se encuentra en los niveles medio y bajo; estas preocupaciones pueden estar influenciadas por una variedad de factores como los desafíos económicos, las responsabilidades de cuidado, la discriminación de género, y las barreras de acceso a recursos y oportunidades.

Respecto a la dimensión de aceptación social, se determinó que del 100% de los Adultos Mayores hombres, el 50% se encuentra en un nivel alto y otro 50% en nivel medio; mientras que, la población femenina, el 50% se encuentra en nivel alto y el 50% en nivel medio. Estos resultados indican que hay similitudes en la percepción de aceptación social entre hombres y mujeres en la muestra analizada. Según la muestra, ninguno de los géneros experimenta una falta extrema de aceptación social; de todas formas, se sugiere continuar desarrollando estrategias y actividades que promuevan una mayor conexión social y bienestar en este grupo demográfico.

En la dimensión contribución social, el 100% de los hombres adultos mayores se encuentra en el nivel medio; mientras que, de la totalidad de las mujeres, el 75% se encuentra en el nivel bajo y el 25% restante presenta un nivel medio. Con base a los resultados se determina que los hombres Adultos Mayores presentan un nivel medio respecto al reconocimiento como miembro activo de la sociedad, y las mujeres presentan un nivel de contribución social bajo, estos resultados pueden deberse a que por lo general las mujeres enfrentan barreras sociales como el limitado acceso a la educación, un empleo con una remuneración adecuada, entre otras, lo cual implica una menor participación y reconocimiento social.

En la dimensión actualización social de la Escala de Bienestar Social de Keyes, del 100% de la población masculina, el 83,3% se encuentra en el nivel medio, y el 16,7% se encuentra en el nivel bajo, mientras que la totalidad de las mujeres se encuentra en el nivel medio. Esto indica que los dos géneros experimentan principalmente niveles moderados de actualización social, es decir denotan una visión optimista o al menos equilibrada sobre el desarrollo del mundo social que les rodea.

El análisis de la dimensión que se refiere a la coherencia social determinó que del 100% de los hombres Adultos Mayores, el 50% se encuentra en el nivel medio, y el otro 50% se encuentra en el nivel bajo. Respecto a la población femenina, el 50% se encuentra en el nivel medio y otro 50% experimenta una coherencia social baja. De esta manera se determina que tanto hombres como mujeres experimentan niveles significativos de coherencia social a un nivel medio y bajo. La ausencia de participantes en el nivel alto indica áreas potenciales para mejorar o fomentar una mayor coherencia social en la población de Adultos Mayores.

Los resultados evidencian que el bienestar social de los Adultos Mayores de la parroquia Toacaso presenta fortalezas en las dimensiones de aceptación social y actualización social, pero también debilidades en la integración social, contribución social y coherencia social. Un aspecto relevante es la menor percepción de contribución social entre las mujeres Adultas Mayores, esto se debe principalmente a las desigualdades acumuladas durante el curso de vida, en particular por la distribución tradicional de roles de género.

Bienestar social de Adultos Mayores por estado civil

Los resultados de las dimensiones de la Escala de Bienestar Social de Keyes comparadas entre Adultos Mayores casados y viudos se presentan en la Tabla 2.

Tabla 2

Bienestar social de los Adultos Mayores por estado civil

 

 

 

Casado

Viudo

Nivel

Alto

Nivel Medio

Nivel Bajo

Nivel

Alto

Nivel Medio

Nivel Bajo

Integración social

F

0

8

20

0

4

8

%

0%

28,6%

71,4%

0%

33,3%

66,7%

Aceptación social

F

12

16

0

8

4

0

%

42,9%

57,1%

0%

66,7%

33,3%

0%

Contribución social

F

0

24

4

0

4

8

%

0%

85,7%

14,3%

0%

33,3%

66,7%

Actualización social

F

0

24

4

0

12

0

%

0%

85,7%

14,3%

0%

100%

0%

Coherencia social

F

0

12

16

0

8

4

%

0%

42,9%

57,1%

0%

66,7%

33,3%

Fuente: Elaboración propia

En términos de integración social, del 100% de los Adultos Mayores casados, el 71,4% se encuentra en nivel bajo y el 28,6% en nivel medio; mientras que los Adultos Mayores viudos, el 66,7% se encuentra en nivel bajo y el 33,3% en nivel medio de integración social. Los resultados evidencian que la mayoría de Adultos Mayores casados se encuentran en un nivel bajo de integración social, al igual que la mayoría de los viudos.

Esto se debe a que tanto los Adultos Mayores casados como los viudos experimentan cambios en sus entornos sociales a medida que envejecen; cambios en los que se incluyen: la jubilación, la pérdida de amigos o seres queridos, y cambios en la estructura de la comunidad, lo cuales pueden afectar su capacidad para mantener y establecer nuevas relaciones sociales, lo que resulta en niveles más bajos de integración social.

En la dimensión de aceptación social, del 100% de la población casada, el 57,1% tiene un nivel medio y el 42,9% se encuentra en un nivel alto; mientras que, de la totalidad de los Adultos Mayores viudos, el 66,7% se encuentra en un nivel alto de aceptación social y el 33,3% en nivel medio. Estos datos reflejan que tanto las personas casadas como viudas experimentan niveles altos y medio de aceptación social. Se deduce que en general las personas casadas suelen tener un mayor apoyo social y emocional debido a la presencia de su cónyuge, y que tienden a experimentar menos soledad en comparación con los viudos, ya que tienen a su cónyuge como compañero constante, sin embargo, una persona viuda de igual forma siente libertad de socializar.

En la dimensión de contribución social, del 100% de los Adultos Mayores, el 85,7% se encuentra en un nivel medio y el 14,3% está en un nivel bajo; mientras que del 100% de los Adultos Mayores viudos, el 66,7% se encuentran en un nivel bajo, y el 33,3% se encuentra en un nivel medio de contribución social. En relación a lo indicado, las personas tanto casadas como viudas se encuentran en niveles medios de contribución social, esto se debe a que suelen tener más tiempo disponible para participar en actividades sociales debido a la jubilación o a una reducción en las responsabilidades.

Referente a la dimensión de actualización social de la Escala de Bienestar de Keyes, del 100% de la población casada, el 85,7% se encuentra en un nivel medio y el 14,3% en nivel bajo; mientras que del 100% de los Adultos Mayores que son viudos, la totalidad se encuentran en un nivel medio de actualización social. De acuerdo a estos resultados se indica que tanto los Adultos Mayores casados como viudos tienen una presencia significativa en el nivel medio de actualización social.

El análisis de la dimensión que se refiere a la coherencia social determinó que del 100% de la población casada, el 57,1% se encuentra en el nivel bajo, y el 42,9% se encuentra en el nivel medio; mientras que la población de Adultos Mayores viudos, el 66,7% se encuentra en un nivel medio y el 33,3% está en un nivel bajo. Tanto hombres como mujeres muestran principalmente niveles medio y bajo en la dimensión coherencia social, siendo más pronunciado en personas casadas.

Respecto al estado civil, los resultados sugieren que presencia o ausencia de una pareja influyen en determinadas dimensiones de bienestar social. Por ejemplo, los Adultos Mayores viudos poseen mayores dificultades en aspectos relacionados con la integración y contribución social, lo cual evidencia la importancia del apoyo afectivo y social proporcionado por una pareja durante esta etapa de la vida. Sin embargo, también se encontró que el estar casado no garantiza niveles de bienestar social elevados, ya que también persisten dificultades asociadas a la participación comunitaria y a la construcción de vínculos sociales.

Ficha de observación

En la Figura 1 se detalla los resultados de las interacciones sociales de los adultos mayores que formaron parte de la intervención, su participación en actividades comunitarias, su comunicación y expresión emocional, así como el bienestar físico y movilidad.

 

 

 

 

 

Figura 1

Resultados Observación

Fuente: Elaboración propia

            Respecto a las interacciones sociales de los Adultos Mayores se observó que aproximadamente el 50% elige no participar activamente en conversaciones y actividades grupales, esto se puede deber a la falta de interés, el aislamiento social en el que viven, las condiciones de salud mental como la depresión o la ansiedad o simplemente porque prefieren realizar actividades individuales; mientras que el otro 50% si participa en las actividades. Así también se observó que el 60% de los Adultos Mayores prefiere que las interacciones sociales sean iniciadas por otros, indicando una tendencia hacia un enfoque más pasivo, pues únicamente el 40% prefiere iniciarlas ellos mismo. Estos resultados muestran una participación social moderada, debido a barreras que limitan el establecimiento espontáneo de vínculos sociales, por lo cual es necesario fortalecer estrategias que promuevan una participación activa y el desarrollo de relaciones interpersonales.

En cuanto a expresiones faciales y gestos de conexión que muestran los Adultos Mayores en sus interacciones con los demás, se observó que hay una división equitativa, con el 50% mostrando esta expresividad emocional y el otro 50% siendo más reservado en ese aspecto. Este hallazgo hace inferencia de que a pesar de que existe una predisposición favorable hacia la interacción, existen dificultades para exteriorizar las emociones y necesidades personales, lo cual influye en la construcción de redes de apoyo y la percepción del bienestar social.

En lo que se refiere a la participación comunitaria, el 60% de los Adultos Mayores acuden a eventos locales, mientras que el 40% no asisten, debido a que prefieren realizar actividades más tranquilas y sin tanta gente. Con ello se muestra que la participación comunitaria se encuentra presente, sin embargo, no siempre es una participación activa, por lo cual es importante no solo incrementar la asistencia a actividades, sino también fortalecer la interacción entre pares y el reconocimiento del aporte de los Adultos Mayores dentro de la comunidad.

De igual forma, en lo que se refiere a involucrarse en actividades grupales, al 50% de los Adultos Mayores no les gusta participar en este tipo de eventos, mientras que al otro 50% si le gusta. Asimismo, se observó que el 60% de los Adultos Mayores colabora en proyectos comunitarios, lo cual indica que se encuentran en un nivel moderado de compromiso con iniciativas de la comunidad, revelando una participación activa dentro de la comunidad y una adecuada participación grupal.

En referencia a la comunicación y expresión emocional en las interacciones de los Adultos Mayores, el 60% muestran emociones positivas como alegría, satisfacción, entre otras. En términos de comunicación, el 50% comunica sus necesidades, mientras que el otro 50% es reservado respecto a sus emociones, estos resultados son favorables para el bienestar social, debido a que refleja que se puede potenciar la integración comunitaria, sin embargo, la persistencia de conductas reserva das en una parte de la población evidencia la importancia de fortalecer espacios de acompañamiento, escucha y apoyo emocional.

Respecto a la participación en actividades físicas de acuerdo a su condición, el 60% de Adultos Mayores se encuentran involucrados, lo cual muestra interés y compromiso en realizar actividades físicas adecuadas a sus capacidades. En términos de autonomía, en actividades diarias, hay una distribución equitativa del 50% que muestra independencia y el 50% que requería asistencia, lo cual pone en manifiesto la necesidad de mantener acciones de apoyo orientadas a preservar la autonomía funcional y la inclusión social de este grupo de la población.

Además, se pudo observar en un 60% el entorno adaptado para facilitar la movilidad de los Adultos Mayores, esto se refiere a que existen lugares de descanso en puntos estratégicos, además de una adecuada iluminación en el área donde se realizan las actividades, lo cual indica una proporción significativa de ajustes favorables para promover la movilidad y el bienestar del Adulto Mayor.

Entrevista

La entrevista a la Trabajadora Social muestra que su trabajo se enfoca en mejorar la calidad de vida, fomentar la autonomía y prevenir el aislamiento social de los Adultos Mayores. Dentro de su intervención la profesional identificó las fortalezas y recursos del grupo de Adultos Mayores, como el apoyo mutuo entre los miembros, las habilidades y experiencias previas, y las redes sociales existentes, esto incluye identificar las áreas específicas en las que los Adultos Mayores necesitaban apoyo y las barreras que enfrentaban para acceder a recursos y servicios sociales.

La Trabajadora Social indica que la contribución social de los Adulto Mayores es muy significativa, debido a que aportan grandes experiencias, conocimientos y habilidades que benefician a la comunidad. Por tal motivo se ofrece oportunidades para que los Adultos Mayores se involucre en actividades de voluntariado y proyectos comunitarios, sin embargo, se presentan desafíos como la falta de oportunidades para participar, la percepción de que no valoran sus opiniones y las limitaciones físicas y de salud que dificultan su participación en dichas actividades.

De igual manera considera que la interacción social es fundamental para el bienestar de los Adultos Mayores, debido a que esto les proporciona compañía, apoyo emocional y la oportunidad de participar en actividades que promuevan su salud mental y emocional, por eso se organizan actividades como talleres de manualidades, grupos de discusión y otros eventos sociales que brindan oportunidades para que los adultos compartan con los demás sus experiencias. Sin embargo, la profesional menciona que muchos Adultos Mayores presentan poca interacción social, lo que los lleva a estar aislados y solos, pero también existen grupos reducidos que, si interactúan con los demás, situación que se debe considerar como punto de mejora.

Dentro de las estrategias que utiliza la Trabajadora Social para mejorar el bienestar social de los Adultos Mayores se encuentran las evaluaciones de necesidades, las cuales le ayudan a comprender sus demandas dentro de la comunidad, además esto permite identificar puntos críticos a intervenir, lo que asegura que los recursos y esfuerzos se dirijan a solucionar dichas necesidades.

De igual manera, la intervención que se lleva a cabo se dirige a facilitar el acceso a servicios médicos y comunitarios, además ha permitido conocer la necesidad de fortalecer las redes de apoyo comunitario, mejorar el acceso a los programas y concientizar a los demás acerca de los desafíos que enfrentan los Adultos Mayores en la parroquia.

Así también la intervención de la Trabajadora Social se enfoca en el apoyo emocional a los Adultos Mayores, contribuyendo a fortalecer su salud mental y emocional, promoviendo un estado general de bienestar. Este apoyo no solo fomenta la interacción y la integración con la comunidad, sino que además contribuye al sentido de propósito y satisfacción personal de los Adultos Mayores.

Discusión

El bienestar social es un componente fundamental del envejecimiento digno, ya que refleja la manera en que las personas perciben su integración, participación y reconocimiento dentro de la sociedad. Desde esta perspectiva Vargas (2020) el bienestar social no depende únicamente de las condiciones individuales, sino también del entorno, ya que este le permite fortalece las relaciones sociales, la participación comunitaria y el sentido de pertenencia. En este contexto, los resultados obtenidos evidencian que los adultos mayores de la parroquia Toacaso presentan un nivel medio de bienestar social, con fortalezas en las dimensiones de aceptación social y actualización social, pero con limitaciones en la integración social, contribución social y coherencia social.

Estos resultados concuerdan con los encontrados en el estudio descriptivo correlacional realizado por Salazar et al., (2021), en donde, después de aplicar la Escala de Bienestar Social de Keyes, los Adultos Mayores presentaron un índice moderado de Bienestar Social. La investigación aporta evidencia acerca de las particularidades de un contexto rural, donde las oportunidades de participación social están condicionadas por factores como la accesibilidad a servicios básicos, redes de apoyo disponibles y las dinámicas comunitarias propias del lugar.

Un hallazgo relevante fue que los Adultos Mayores, independientemente del género, enfrentan desafíos en la dimensión de integración social, lo que sugiere la existencia de barreras comunes para la participación activa dentro de la comunidad. Este resultado difiere de los encontrados en la investigación realizada por Fernández et al., (2020), en donde se determinó que las mujeres, en comparación de los hombres tuvieron una percepción de bienestar social excelente con el 35,7% frente al 33,1% en hombres, además de que entre los Adultos Mayores hombres fue mayor la mala percepción de bienestar social con el 14,7% respecto al 7% de las mujeres. La diferencia entre los dos estudios podría relacionarse a las características sociodemográficas y contextuales de las poblaciones analizadas.

Así también en la presente investigación se determinó que en la dimensión de contribución social las mujeres experimentan niveles más bajos en comparación con los hombres, este hallazgo puede interpretarse a partir de las desigualdades acumuladas durante el transcurso de la vida. Aguirre y Scavino (2018) sostienen que esto puede deberse al hecho de que las mujeres tienen carreras laborales diferentes a la de los hombres por ser las principales cuidadoras y realizadoras del trabajo doméstico, lo cual afecta su autonomía económica en la etapa final de su vida, de esta manera las mujeres Adultas Mayores son más vulnerables por su poca participación en actividades remuneradas, la falta de pareja en la vejez, la pérdida económica, entre otras.

Respecto al estado civil se observó que las personas viudas presentan mayores dificultades en las dimensiones relacionadas con la integración y contribución social. Esta información concuerda con lo encontrado Vivaldi y Barra (2012), quienes sostienen que la presencia de una pareja representa un factor importante para el bienestar social durante la vejez, pues del grupo de los divorciados predomina el nivel bajo con 16,7% y regular con 33,3%, esto se debe a que las personas que se encuentran sin pareja estable presentan mayor dificultad para adaptarse física y psicológicamente, por lo cual las intervenciones se deben enfocar en fortalecer otros recursos de apoyo como redes familiares, comunitarias e institucionales.

En relación con la intervención profesional, la entrevista evidenció que las acciones desarrolladas por la trabajadora social se orientan a fortalecer las redes de apoyo, la prevención dl aislamiento social, la gestión de recursos y la participación comunitaria. Esta información concuerda con Bosque et al., (2021) , quien destacan que entre las variadas acciones de un profesional en Trabajo Social se encuentra la prevención de los problemas sociales que dificulten la integración social de las personas mayores, pues como lo indica Carmona (2015) la participación social favorece la conservación de vínculos afectivos, el sentido de pertenencia y la estabilidad emocional durante la vejez.

Finalmente, se determinó que la labor del Trabajador Social no solo aborda problemáticas inmediatas, sino que busca cambios sistémicos y conciencia comunitaria. En concordancia con Feijoo (2020), se reconoce la importancia de comprender integralmente la realidad de las personas mayores para llevar a cabo intervenciones más efectivas. En este sentido, el principal aporte del estudio radica en comprender la relación entre el bienestar social e intervención profesional en un contexto específico, aportando evidencia que aporta para el diseño de programas comunitarios enfocados en el envejecimiento activo, la inclusión social y el fortalecimiento de las redes de apoyo de las personas Adultas Mayores.

Conclusiones

La investigación permitió determinar que el bienestar social de los adultos mayores de la parroquia Toacaso se influencia por factores como la integración comunitaria, la participación social y el reconocimiento de su aporte dentro de la sociedad. A pesar de que los participantes presentan niveles favorables en determinadas dimensiones del bienestar social, aún persisten limitaciones relacionadas con la integración social y la participación activa en espacios comunitarios, por lo cual se evidencia la necesidad de fortalecer las oportunidades de interacción y vinculación social.

Se evidenciaron diferencias asociadas al género y al estado civil que inciden en la percepción del bienestar social. De manera particular, las mujeres adultas mayores enfrentan mayores dificultades en relación a la contribución social, mientras que las personas viudas presentan una mayor vulnerabilidad frente a procesos de aislamiento y disminución de sus redes de apoyo.

La observación evidenció que a pesar de que existe participación en actividades comunitarias y disposición para colaborar en iniciativas locales, muchos adultos mayores mantienen una actitud pasiva ante las interacciones sociales y presentan dificultades para expresar sus necesidades emocionales. Esto indica que la participación social no se evalúa únicamente desde la asistencia a actividades, sino también mediante la calidad de las relaciones interpersonales y el sentido de pertenencia a la comunidad.

La investigación permitió evidenciar que la labor de la Trabajadora Social se orienta a brindar apoyo y acompañamiento a los Adultos Mayores durante su participación en las intervenciones desarrolladas en el GAD de Toacaso, mediante un enfoque individualizado que considere aspectos como el estado de salud física, el contexto familiar y las preferencias personales de cada uno. Esto implica promover el fortalecimiento de la resiliencia en este grupo etario, mediante diversas actividades y estrategias psicosociales, con el propósito de capacitarlos para enfrentar cualquier adversidad.

Finalmente, las principales limitaciones del estudio fue el tamaño de la muestra, ya que solo se tuvo acceso a los Adultos Mayores que forman parte del programa de Bienestar Social del GAD de Toacaso, y no se pudo trabajar con una población más amplia por cuestiones de ubicación geográfica, apertura de familiares y el consentimiento de los propios Adultos Mayores. Al trabajar con una población más grande se podría proporcionar unos resultados más representativos de la diversidad de realidades en la población de Adultos Mayores.

Como líneas futuras de investigación se sugieren investigaciones relacionadas al bienestar social del Adulto Mayor en relación a las variables sociodemográficas como los ingresos, nivel educativo, estado de salud, y de esta forma evaluar cómo estas variables se relacionan con el bienestar social en la vejez. Este enfoque permitirá identificar las áreas específicas que requieren atención y apoyo, además de diseñar estrategias precisas y adaptadas a las circunstancias individuales de los Adultos Mayores, para de esa forma contribuir en la mejora de su calidad de vida.

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