LA EVALUACIÓN FORMATIVA Y SU INCIDENCIA EN EL
APRENDIZAJE UNIVERSITARIO
Cristhian Javier Flores Palacios
Universidad Laica Eloy Alfaro de
Manabí-Ecuador
https://orcid.org/0000-0003-4708-884X
Danilo Daniel Tumbaco Acebo
Universidad Estatal de Milagro, Guayas,
Ecuador
https://orcid.org/0000-0002-9127-5805
Alberto
Francisco España Gudiño
Universidad
Laica Eloy Alfaro de Manabí-Ecuador
https://orcid.org/0009-0005-3717-210X
Kléver José Delgado Moreira
Universidad
Laica Eloy Alfaro de Manabí-Ecuador
kleverj.delgado@pg.uleam.edu.ec
https://orcid.org/0009-0009-6958-3463
Jean Pool Alcívar
Salcedo
Universidad
Laica Eloy Alfaro de Manabí-Ecuador
https://orcid.org/0009-0009-3209-7437
Autor para
correspondencia: e1309541025@live.uleam.edu.ec
Recibido: 22/04/2026 Aceptado: 18/06/2026 Publicado:
15/07/2026
RESUMEN
El
estudio aborda la evaluación formativa como una estrategia clave para mejorar
la calidad del aprendizaje en estudiantes de educación superior, especialmente
en contextos latinoamericanos como el de la Universidad Laica Eloy Alfaro de
Manabí (ULEAM), a pesar de su potencial para fomentar la autorregulación, la
reflexión crítica y la equidad educativa, se identifican barreras estructurales
y culturales que limitan su implementación efectiva, la investigación se
desarrolló bajo un enfoque cuantitativo descriptivo, aplicando un cuestionario
tipo Likert a 400 estudiantes de 6 facultades, con el fin de explorar sus
percepciones sobre prácticas evaluativas siendo la confiabilidad del
instrumento alta (Alfa de Cronbach entre 0.82 y 0.91), y se validó mediante
juicio de expertos y análisis factorial exploratorio. Los resultados muestran
que, aunque existe una valoración positiva hacia la evaluación formativa,
predomina una postura neutral en muchos ítems, lo que sugiere una aplicación
parcial o poco visible de estas estrategias, por ejemplo, menos de la mitad de
los estudiantes percibe que la retroalimentación les ayuda a mejorar o que las
evaluaciones promueven la reflexión sobre su aprendizaje, sin embargo, se
destaca una percepción favorable en aspectos como el aprendizaje colaborativo y
la enseñanza inclusiva. Por ello, el estudio evidencia que la evaluación
formativa tiene un impacto positivo en la motivación, autonomía y rendimiento
académico, pero requiere mayor sistematización, visibilidad y formación docente.
Palabras clave: Evaluación formativa,
retroalimentación, autonomía estudiantil, motivación académica, calidad del
aprendizaje.
FORMATIVE ASSESSMENT
AND ITS IMPACT ON UNIVERSITY LEARNING
ABSTRACT
The study addresses formative
assessment as a key strategy to improve the quality of learning in higher
education students, especially in Latin American contexts such as that of the
Eloy Alfaro Lay University of Manabí (ULEAM). Despite its potential to foster
self-regulation, critical reflection, and educational equity, structural and
cultural barriers that limit its effective implementation are identified. The
research was developed under a descriptive quantitative approach, applying a
Likert-type questionnaire to 400 students from 6 faculties, in order to explore
their perceptions of evaluative practices. The reliability of the instrument
was high (Cronbach's Alpha between 0.82 and 0.91), and it was validated through
expert judgment and exploratory factor analysis. The results show that,
although formative assessment is generally viewed positively, a neutral stance
prevails in many areas, suggesting a partial or limited application of these
strategies. For example, less than half of the students perceive that feedback
helps them improve or that assessments promote reflection on their learning.
However, a favorable perception is evident in aspects such as collaborative
learning and inclusive teaching. Therefore, the study demonstrates that
formative assessment has a positive impact on motivation, autonomy, and
academic performance, but requires greater systematization, visibility, and
teacher training.
Keywords: Formative assessment, feedback, student autonomy,
academic motivation, learning quality
.
.
INTRODUCCIÓN
En el
contexto actual de la Educación Superior, la evaluación formativa ha emergido
como una herramienta clave para promover el aprendizaje profundo y la
autorregulación estudiantil. Diversos estudios (Black & Wiliam, 2018; Cañadas,
2020; Panadero et al., 2022) destacan su capacidad para fomentar la reflexión
crítica y mejorar la calidad educativa, sin embargo, persisten enfoques
tradicionales centrados en la calificación, especialmente en Latinoamérica
(Tapia & Santa María, 2025), la literatura evidencia vacíos en la
articulación entre feedback formativo y
autorregulación (Panadero et al., 2022), lo que justifica la necesidad de
investigaciones que exploren su aplicación en contextos reales, este estudio se
enfoca en analizar cómo estas prácticas inciden en el aprendizaje
universitario, considerando su potencial para transformar la cultura
evaluativa.
Es así, que se han evidenciado limitaciones en la
implementación de prácticas evaluativas formativas. Flores y López (2022)
encontraron que solo el 35% de los docentes universitarios aplican
retroalimentación continua, mientras que apenas el 28% utiliza rúbricas de manera
sistemática. Hernández et al. (2021) señalan que menos del 40% de los
estudiantes interpretan adecuadamente el feedback
recibido, lo que limita su autorregulación. Por otro lado, Trejo (2024) indica
que el uso de portafolios electrónicos no supera el 25% en universidades
públicas, lo que refleja una baja adopción de estrategias auténticas. Estos
datos muestran que, aunque existen propuestas teóricas sólidas, su aplicación
práctica enfrenta barreras estructurales y culturales que afectan la calidad
del aprendizaje.
Aunque la evaluación formativa ha sido
ampliamente estudiada, persisten vacíos teóricos y prácticos en su articulación
con el aprendizaje autorregulado, especialmente en contextos universitarios
latinoamericanos (Panadero et al., 2022). La literatura también muestra escasa
evidencia empírica sobre la efectividad de estas estrategias en instituciones
con recursos limitados. López-Pastor y Sicilia-Camacho (2021) destacan que la
evaluación auténtica puede mejorar la motivación y el compromiso estudiantil,
pero requiere condiciones institucionales que favorezcan la innovación y la
reflexión docente. Además, no se ha explorado suficientemente cómo estas
prácticas pueden adaptarse a entornos con limitaciones estructurales, lo que
dificulta su consolidación como parte de una cultura pedagógica transformadora.
En la Universidad Laica Eloy Alfaro de
Manabí (ULEAM), la evaluación formativa representa una oportunidad para
transformar las prácticas pedagógicas y adaptarlas a las condiciones reales del
entorno. Esta investigación adquiere relevancia científica al integrar modelos
teóricos complementarios y generar evidencia empírica sobre su aplicación en
contextos de recursos limitados.
Además, busca contribuir a la mejora de
la calidad educativa mediante estrategias que promuevan la equidad, la
pertinencia y la humanización de la enseñanza universitaria. En instituciones
públicas como ULEAM, estas prácticas permiten superar barreras estructurales y
fomentar una cultura evaluativa más reflexiva y centrada en el estudiante,
alineándose con los objetivos de transformación educativa
METODOLOGÍA
La
presente investigación se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo de tipo
descriptivo, con el objetivo de analizar las percepciones estudiantiles sobre
la evaluación formativa en el contexto de la educación superior, el estudio se
llevó a cabo durante el periodo académico 2025-1, y la recolección de datos se
realizó mediante la aplicación de un cuestionario estructurado compuesto por 20
ítems tipo Likert. Este instrumento fue distribuido a través de correo
institucional, WhatsApp y escaneo de código QR, lo que permitió un acceso
amplio y flexible para los participantes.
La población estuvo conformada por
estudiantes universitarios matriculados en diversas carreras, y la muestra
incluyó a 400 estudiantes de 6 facultades, seleccionados mediante muestreo no
probabilístico por conveniencia, considerando criterios de accesibilidad y
disposición voluntaria.
La validez de contenido del instrumento
fue establecida mediante juicio de expertos, quienes evaluaron la pertinencia,
claridad y coherencia de los ítems en relación con los objetivos del estudio,
para determinar la validez de constructo, se aplicó un análisis factorial
exploratorio que permitió confirmar la agrupación teórica de las dimensiones
evaluadas, en cuanto a la confiabilidad, se utilizó el coeficiente Alfa de
Cronbach, obteniéndose el siguiente valor 0.9981, lo que indica una alta
consistencia interna en todas las dimensiones del cuestionario.
El instrumento permitió recoger
información sobre aspectos clave como la claridad en los criterios de
evaluación, el uso de instrumentos variados, la retroalimentación continua, la
participación estudiantil y el impacto de la evaluación formativa en la motivación,
autonomía y rendimiento académico. Estos datos constituyen una base sólida para
comprender el estado actual de las prácticas evaluativas en el ámbito
universitario y proponer mejoras orientadas a fortalecer la calidad del
aprendizaje.
RESULTADOS
A
continuación, se presentan los resultados obtenidos en cada una de las veinte
preguntas del cuestionario aplicado a estudiantes, cada ítem será abordado de
manera individual, con su respectivo análisis interpretativo, lo que permitirá
comprender con mayor profundidad las percepciones, prácticas y condiciones
institucionales relacionadas con la evaluación formativa.
El 49.8% de los estudiantes está de
acuerdo o totalmente de acuerdo en que el docente explica los criterios de
evaluación antes de cada actividad. Sin embargo, un 46.3% se mantiene neutral,
lo que sugiere que la claridad en los criterios aún no es percibida como
constante. Solo un 3.9% expresa desacuerdo, y ningún estudiante se muestra
totalmente en desacuerdo (Tabla 1).
La transparencia en los criterios de
evaluación es clave para la equidad y la motivación estudiantil. Según Ríos y
Herrera (2023), “la claridad en los criterios evaluativos permite al estudiante
anticipar expectativas y asumir un rol activo en su aprendizaje” (p. 5). La
alta neutralidad en las respuestas indica que aún hay margen para mejorar la
comunicación docente en este aspecto.
Tabla 1. Criterios de evaluación
|
RESPUESTA |
PORCENTAJE |
|
Totalmente de
acuerdo |
25,5% |
|
De acuerdo |
24,3% |
|
Ni de acuerdo
ni en desacuerdo |
46,3% |
|
En desacuerdo |
3,9% |
|
Totalmente en
desacuerdo |
0% |
|
Nota. Los porcentajes corresponden a la pregunta
de encuesta: "El docente explica claramente los criterios de evaluación
antes de cada actividad". |
|
El 48.5% de los estudiantes está de
acuerdo o totalmente de acuerdo en que las actividades están alineadas con los
objetivos del curso. Sin embargo, un 47.1% se mantiene neutral (Tabla 2) , lo
que podría reflejar una falta de conexión explícita entre los objetivos y las
tareas evaluativas. La alineación entre objetivos y actividades es esencial
para la coherencia pedagógica. Flores et al. (2022) destacan que “la
planificación evaluativa debe ser coherente con los propósitos formativos para
generar aprendizajes significativos” (p. 3). La neutralidad predominante
sugiere que los docentes podrían reforzar la explicitación de esta relación en
sus clases.
Tabla 2. Percepciones sobre las
actividades alineadas con los objetivos de aprendizaje
|
RESPUESTA |
PORCENTAJE |
|
Totalmente de
acuerdo |
25,7% |
|
De acuerdo |
22,8% |
|
Ni de acuerdo
ni en desacuerdo |
47,1% |
|
En desacuerdo |
4,4% |
|
Totalmente en
desacuerdo |
0% |
|
Nota. Los porcentajes corresponden a la pregunta
de encuesta: "Las actividades evaluativas están alineadas con los
objetivos de aprendizaje del curso". |
|
El 48.8% de los estudiantes reconoce el
uso de instrumentos variados como rúbricas o listas de cotejo. Por otro lado,
un 48% se abstuvo de emitir una opinión clara, lo que podría reflejar
desconocimiento sobre los instrumentos utilizados. Solo el 3.2% manifestó
desacuerdo (Tabla 3).
La diversidad de instrumentos favorece
la inclusión y la equidad. Bravo y Santos (2019) sostienen que “el uso de
herramientas variadas permite atender a la diversidad de estilos de aprendizaje
y necesidades académicas” (p. 340), por lo que su exposición debe ser parte del
proceso pedagógico.
Tabla 3. Uso de diversos instrumentos de
evaluación estudiantes
|
RESPUESTA |
PORCENTAJE |
|
Totalmente de
acuerdo |
26% |
|
De acuerdo |
22,8% |
|
Ni de acuerdo
ni en desacuerdo |
48% |
|
En desacuerdo |
3,2% |
|
Totalmente en
desacuerdo |
0% |
|
Nota. Los porcentajes corresponden a la pregunta
de encuesta: "El docente utiliza diversos instrumentos para evaluar
(rúbricas, listas de cotejo,etc)". |
|
Apenas el 46.5% de los estudiantes
percibe que la evaluación se realiza de forma continua. Un 49.3% no manifestó
una postura definida, lo que podría indicar que la evaluación sigue
concentrándose en momentos puntuales. El 4.2% expresó desacuerdo (Tabla 4).
La evaluación continua permite
monitorear el progreso y ajustar estrategias. Bustamante y Camacho (2024)
afirman que “la evaluación formativa debe ser sistemática y distribuida para
generar retroalimentación efectiva” (p. 70), lo que refuerza la necesidad de
prácticas evaluativas sostenidas.
Tabla 4. Percepciones sobre la evaluación
de forma continua
|
RESPUESTA |
PORCENTAJE |
|
Totalmente de
acuerdo |
25,7% |
|
De acuerdo |
20,8% |
|
Ni de acuerdo
ni en desacuerdo |
49,3% |
|
En desacuerdo
|
4,2% |
|
Totalmente en
desacuerdo |
0% |
|
Nota. Los porcentajes corresponden a la pregunta
de encuesta: "La evaluación se realiza de forma continua durante el
semestre, no solo al final". |
|
El 46% de los estudiantes considera que
el docente promueve su participación en el proceso evaluativo. En cambio, un
48.8% no se pronunció con claridad, lo que podría reflejar una participación
limitada o poco estructurada. El 4.9% expresó desacuerdo (Tabla 5).
La participación fortalece la autonomía
y el compromiso. Sánchez-Mart et al. (2019) destacan que “la implicación del
estudiante en la evaluación fomenta la reflexión crítica y el compromiso con su
aprendizaje” (p. 5), por lo que es necesario fomentar espacios de coevaluación
y autoevaluación.
Tabla 5. Percepciones sobre la
participación del estudiante en el proceso de evaluación
|
RESPUESTA |
PORCENTAJE |
|
Totalmente de
acuerdo |
25,7% |
|
De acuerdo |
20,3% |
|
Ni de acuerdo
ni en desacuerdo |
48,8% |
|
En desacuerdo |
4,9% |
|
Totalmente en
desacuerdo |
0% |
|
Nota. Los porcentajes corresponden a la pregunta
de encuesta: "El docente promueve la participación del estudiante en el
proceso evaluativo". |
|
El 47% de los estudiantes afirma que
recibe retroalimentación oportuna. No obstante, un 48.8% no expresó una opinión
clara, lo que podría indicar que la retroalimentación no siempre es percibida
como sistemática. El 4.2% manifestó desacuerdo (Tabla 6).
La retroalimentación inmediata permite
ajustes efectivos. Rodríguez et al. (2021) afirman que “la retroalimentación
inmediata permite al estudiante corregir errores y ajustar sus estrategias de
estudio en tiempo real” (p. 6), lo que refuerza su valor como herramienta
pedagógica.
Tabla 6. Facilitar retroalimentación
posterior a cada evaluación
|
RESPUESTA |
PORCENTAJE |
|
Totalmente de acuerdo |
25,2% |
|
De acuerdo |
21,8% |
|
Ni de acuerdo ni en desacuerdo |
48,8% |
|
En desacuerdo |
4,2% |
|
Totalmente en desacuerdo |
0% |
|
Nota. Los porcentajes corresponden a la pregunta
de encuesta: "El docente proporciona retroalimentación oportuna después
de cada evaluación". |
|
El 47.3% de los estudiantes considera
que la retroalimentación les ayuda a mejorar. Un 40% no se pronunció con
claridad, y un 12.7% expresó desacuerdo (Tabla 7), lo que revela una percepción menos favorable respecto
al impacto de la retroalimentación.
La retroalimentación debe orientar al
desarrollo. López et al. (2020) afirman que “la retroalimentación efectiva no
señala errores, sino que orienta al estudiante hacia el desarrollo de
competencias” (p. 4), lo que exige mayor claridad y personalización en los
comentarios docentes.
Tabla 7. Percepción de la
retroalimentación para mejorar e identificar errores
|
RESPUESTA |
PORCENTAJE |
|
Totalmente de
acuerdo |
26% |
|
De acuerdo |
21,3% |
|
Ni de acuerdo
ni en desacuerdo |
40% |
|
En desacuerdo
|
12,7% |
|
Totalmente en
desacuerdo |
0% |
|
Nota. Los porcentajes corresponden a la pregunta
de encuesta: "La retroalimentación que recibo me ayuda a identificar mis
errores y mejorar". |
|
El 46.5% de los estudiantes percibe que
la retroalimentación se utiliza como acompañamiento. Un 50% optó por no
posicionarse, lo que podría reflejar una visión instrumental de la
retroalimentación como corrección más que como guía. Solo el 3.4% expresó desacuerdo
(Tabla 8).
La retroalimentación debe ser vista
como acompañamiento. González y Rincón (2023) afirman que “cuando la
retroalimentación se presenta como acompañamiento, se fortalece la relación
pedagógica y la motivación del estudiante” (p. 8), lo que exige un cambio de
enfoque en su aplicación.
Tabla 8. Uso de la retroalimentación como
herramienta complementaria
|
RESPUESTA |
PORCENTAJE |
|
Totalmente de
acuerdo |
25,7% |
|
De acuerdo |
20,8% |
|
Ni de acuerdo
ni en desacuerdo |
50% |
|
En desacuerdo |
3,4% |
|
Totalmente en
desacuerdo |
0% |
|
Nota. Los porcentajes corresponden a la pregunta
de encuesta: "El docente utiliza la retroalimentación como herramienta
de acompañamiento, no de sanción". |
|
El 46.3% de los estudiantes considera
que la retroalimentación incluye sugerencias específicas para mejorar. En
cambio, el 49.8% no manifestó una postura clara, lo que podría reflejar que las
recomendaciones no siempre son explícitas o personalizadas. Solo el 3.7%
expresó desacuerdo (Tabla 9).
Las sugerencias concretas son
esenciales para orientar el aprendizaje. Salazar et al. (2022) afirman que “la
retroalimentación debe incluir indicaciones específicas que permitan al
estudiante mejorar su desempeño en futuras actividades” (p. 3). Esto implica
que los docentes deben enriquecer sus comentarios con ejemplos prácticos y
recomendaciones claras.
Tabla 9. Inclusión de sugerencias en la
retroalimentación
|
RESPUESTA |
PORCENTAJE |
|
Totalmente de
acuerdo |
25,2% |
|
De acuerdo |
21,1% |
|
Ni de acuerdo
ni en desacuerdo |
49,8% |
|
En desacuerdo |
3,7% |
|
Totalmente en
desacuerdo |
0% |
|
Nota. Los porcentajes corresponden a la pregunta
de encuesta: "La retroalimentación incluye sugerencias específicas para
mejorar mi desempeño". |
|
El 46.8% de los estudiantes percibe que
la retroalimentación fortalece su proceso de aprendizaje. Por otro lado, el
49.5% optó por no emitir una opinión definida, lo que podría indicar que el
vínculo entre retroalimentación y aprendizaje no siempre es evidente. El 3.7%
expresó desacuerdo (Tabla 10).
La retroalimentación significativa potencia el aprendizaje profundo. Ramírez et
al. (2021) sostienen que “la retroalimentación significativa permite al
estudiante construir conocimiento y desarrollar habilidades metacognitivas” (p.
7). Por ello, es necesario que los docentes refuercen el carácter formativo de
sus devoluciones.
Tabla 10. Percepciones sobre la
retroalimentación y el aprendizaje
|
RESPUESTA |
PORCENTAJE |
|
Totalmente de
acuerdo |
25,5% |
|
De acuerdo |
21,3% |
|
Ni de acuerdo
ni en desacuerdo |
49,5% |
|
En desacuerdo |
3,7% |
|
Totalmente en
desacuerdo |
0% |
|
Nota. Los porcentajes corresponden a la pregunta
de encuesta: "Siento que la retroalimentación fortalece mi proceso de
aprendizaje". |
|
El 47.1% de los estudiantes considera
que las evaluaciones les permiten reflexionar sobre su proceso de aprendizaje (Tabla 11). En contraste, un 20%
no expresó una postura clara, mientras que un 32.9% manifestó desacuerdo, lo
que revela una percepción crítica sobre el valor reflexivo de las evaluaciones
aplicadas.
La evaluación debe promover la
metacognición y el pensamiento crítico. Según Córdova et al. (2021), “la
reflexión sobre el propio aprendizaje es una competencia clave que debe ser
estimulada mediante prácticas evaluativas formativas” (p. 12). El alto porcentaje
de desacuerdo sugiere que los instrumentos actuales podrían estar centrados en
resultados más que en procesos.
Tabla 11. Percepciones sobre la evaluación y
reflexión del propio aprendizaje
|
RESPUESTA |
PORCENTAJE |
|
Totalmente de
acuerdo |
25% |
|
De acuerdo |
22,1% |
|
Ni de acuerdo
ni en desacuerdo |
20% |
|
En desacuerdo |
29% |
|
Totalmente en
desacuerdo |
3,9% |
|
Nota. Los porcentajes corresponden a la pregunta
de encuesta: "Las evaluaciones me permiten reflexionar sobre mi propio
proceso de aprendizaje". |
|
El 45.9% de los estudiantes afirma
haber participado en actividades de autoevaluación. Sin embargo, el 50.2%
prefirió no posicionarse, lo que podría reflejar desconocimiento o escasa
implementación de estas prácticas. El
3.7% expresó desacuerdo (Tabla
12).
La autoevaluación fortalece la
autonomía y la autorregulación. De acuerdo con Pérez et al. (2020), “la
autoevaluación permite al estudiante identificar sus avances y dificultades,
promoviendo un aprendizaje más consciente” (p. 6). La falta de posicionamiento
indica que estas actividades podrían no estar suficientemente integradas en el
diseño curricular.
Tabla 12. Participación en actividades de
autoevaluación
|
RESPUESTA |
PORCENTAJE |
|
Totalmente de
acuerdo |
26% |
|
De acuerdo |
19,9% |
|
Ni de acuerdo
ni en desacuerdo |
50,2% |
|
En desacuerdo |
3,7% |
|
Totalmente en
desacuerdo |
0% |
|
Nota. Los porcentajes corresponden a la pregunta
de encuesta: "He participado en actividades de autoevaluación durante el
semestre". |
|
El 45.8% de los estudiantes considera
que las estrategias evaluativas fomentan su autonomía. En cambio, el 50.2% no
expresó una postura definida, lo que podría indicar que la relación entre
evaluación y autonomía no es suficientemente explícita. Solo el 3.7% manifestó
desacuerdo (Tabla 13).
La autonomía estudiantil debe ser una
meta transversal en la evaluación. Según Vargas et al. (2023), “las estrategias
evaluativas que promueven la reflexión y la toma de decisiones fortalecen la
autonomía del estudiante” (p. 9). La falta de claridad en las respuestas
sugiere que los docentes podrían reforzar el vínculo entre evaluación y
empoderamiento personal.
Tabla 13. Fomento de las estrategias
evaluativas en la autonomía
|
RESPUESTA |
PORCENTAJE |
|
Totalmente de
acuerdo |
25,7% |
|
De acuerdo |
20,1% |
|
Ni de acuerdo
ni en desacuerdo |
50,2% |
|
En desacuerdo |
3,7% |
|
Totalmente en
desacuerdo |
0% |
|
Nota. Los porcentajes corresponden a la pregunta
de encuesta: "Las estrategias evaluativas fomentan mi autonomía como
estudiante". |
|
El 47.1% de los estudiantes se siente
capaz de identificar sus fortalezas y debilidades académicas. Un 49.5% optó por
no emitir una opinión clara, lo que podría reflejar una falta de herramientas o
espacios para el autodiagnóstico. El 3.4% expresó desacuerdo(Tabla 14).
La evaluación debe facilitar el
autoconocimiento académico. De acuerdo con Herrera et al. (2022), “la
identificación de fortalezas y debilidades permite al estudiante ajustar sus
estrategias de aprendizaje y mejorar su rendimiento” (p. 4). La neutralidad
predominante indica que los docentes podrían incorporar más instancias de
reflexión guiada.
Tabla 14. Percepción para identificar
fortalezas y debilidades académicas
|
RESPUESTA |
PORCENTAJE |
|
Totalmente de
acuerdo |
26% |
|
De acuerdo |
21,1% |
|
Ni de acuerdo
ni en desacuerdo |
49,5% |
|
En desacuerdo |
3,4% |
|
Totalmente en
desacuerdo |
0% |
|
Nota. Los porcentajes corresponden a la pregunta
de encuesta: "Me siento capaz de identificar mis fortalezas y
debilidades académicas". |
|
El 46% de los estudiantes considera que
la evaluación formativa les motiva a organizar mejor su tiempo y tareas. En
contraste, el 50.5% no expresó una postura definida, lo que podría indicar que
la motivación no siempre está vinculada directamente con las prácticas
evaluativas, el 3.4% manifestó desacuerdo (Tabla 15).
La evaluación formativa puede ser un
motor de organización y compromiso. Según Martínez et al. (2021), “cuando la
evaluación se vincula con metas personales y procesos de mejora, incrementa la
motivación académica” (p. 7). La falta de posicionamiento sugiere que los
docentes podrían hacer más explícito el propósito formativo de sus evaluaciones
Tabla 15. Motivación de la evaluación
formativa
|
RESPUESTA |
PORCENTAJE |
|
Totalmente de
acuerdo |
25,7% |
|
De acuerdo |
20,3% |
|
Ni de acuerdo
ni en desacuerdo |
50,5% |
|
En desacuerdo |
3,4% |
|
Totalmente en
desacuerdo |
0% |
|
Nota. Los porcentajes corresponden a la pregunta
de encuesta: "La evaluación formativa me motiva a organizar mejor mi
tiempo y mis tareas". |
|
El 45.1% de los estudiantes considera
que las prácticas evaluativas del docente han mejorado su rendimiento
académico. En contraste, el 51.2% evitó posicionarse con claridad, lo que
podría reflejar una percepción difusa sobre el impacto directo de la evaluación
en el desempeño y el 3.7% expresó desacuerdo (Tabla 16).
La evaluación debe ser vista como una
herramienta de mejora continua. Según Morales et al. (2021), “las prácticas
evaluativas que promueven la reflexión y el seguimiento permiten mejorar el
rendimiento académico de forma sostenida” (p. 11). La falta de posicionamiento
indica que los docentes podrían reforzar el vínculo entre evaluación y progreso
académico.
Tabla 16. Percepciones sobre las prácticas
evaluativas y el rendimiento académico
|
RESPUESTA |
PORCENTAJE |
|
Totalmente de
acuerdo |
25,5% |
|
De acuerdo |
19,6% |
|
Ni de acuerdo
ni en desacuerdo |
51,2% |
|
En desacuerdo |
3,7% |
|
Totalmente en
desacuerdo |
0% |
|
Nota. Los porcentajes corresponden a la pregunta
de encuesta: "Las prácticas evaluativas del docente han mejorado mi
rendimiento académico". |
|
El 46.3% de los estudiantes afirma que
la evaluación formativa ha incrementado su motivación por aprender. Por otro
lado, el 50.2% no expresó una postura definida, lo que podría indicar que la
motivación está influida por múltiples factores más allá de la evaluación y el
3.4% manifestó desacuerdo (Tabla
17).
La motivación académica se potencia
cuando la evaluación se orienta al proceso. De acuerdo con Torres et al.
(2022), “la evaluación formativa genera un entorno de aprendizaje más seguro y
motivador, donde el error se convierte en oportunidad” (p. 5). Esto sugiere que
los docentes deben enfatizar el carácter constructivo de sus prácticas
evaluativas.
Tabla 17. Percepciones sobre la evaluación
formativa y el aprendizaje
|
RESPUESTA |
PORCENTAJE |
|
Totalmente de
acuerdo |
25,5% |
|
De acuerdo |
20,8% |
|
Ni de acuerdo
ni en desacuerdo |
50,2% |
|
En desacuerdo |
3,4% |
|
Totalmente en
desacuerdo |
0% |
|
Nota. Los porcentajes corresponden a la pregunta
de encuesta: "La evaluación formativa ha incrementado mi motivación por
aprender". |
|
El 65.6% de los estudiantes considera
que las actividades evaluativas promueven el aprendizaje colaborativo. Solo el
30.5% no se pronunció con claridad, mientras que apenas un 3.9% expresó
desacuerdo (Tabla 18).
Este resultado muestra una percepción positiva y más definida respecto al
componente social de la evaluación.
El aprendizaje colaborativo se
fortalece cuando la evaluación incluye dinámicas grupales. Según Paredes et al.
(2023), “las actividades evaluativas que promueven la interacción entre pares
favorecen el desarrollo de habilidades sociales y cognitivas” (p. 9). Este
resultado sugiere que los docentes están incorporando estrategias colaborativas
con éxito.
Tabla 18. Promoción de las actividades
evaluativas
|
RESPUESTA |
PORCENTAJE |
|
Totalmente de acuerdo |
36,2% |
|
De acuerdo |
29,4% |
|
Ni de acuerdo ni en desacuerdo |
30,5% |
|
En desacuerdo |
2,9% |
|
Totalmente en desacuerdo |
1% |
|
Nota. Los porcentajes corresponden a la pregunta
de encuesta: "Las actividades evaluativas promueven el aprendizaje
colaborativo". |
|
El 46.1% de los estudiantes siente que
aprende más cuando el docente utiliza estrategias formativas. En cambio, el
50.5% prefirió no emitir una opinión clara, lo que podría reflejar una falta de
conciencia sobre el enfoque metodológico del docente, y el 3.4% manifestó
desacuerdo (Tabla 19).
Las estrategias formativas deben ser
explícitas y contextualizadas. De acuerdo con Jiménez et al. (2020), “el
aprendizaje significativo se potencia cuando el estudiante comprende el
propósito de las estrategias formativas y participa activamente en ellas” (p.
6). Esto implica que los docentes deben comunicar mejor el enfoque pedagógico
que aplican.
Tabla 19. Percepción del aprendizaje con
estrategias formativas
|
RESPUESTA |
PORCENTAJE |
|
Totalmente de
acuerdo |
26,5% |
|
De acuerdo |
19,6% |
|
Ni de acuerdo
ni en desacuerdo |
50,5% |
|
En desacuerdo |
3,4% |
|
Totalmente en
desacuerdo |
0% |
|
Nota. Los porcentajes corresponden a la pregunta
de encuesta: "Siento que aprendo más cuando el docente utiliza
estrategias formativas". |
|
El 68.2% de los estudiantes considera
que la evaluación formativa contribuye a una enseñanza más inclusiva y
significativa. Solo el 28.2% evitó posicionarse, y apenas un 3.6% expresó
desacuerdo (Tabla 20).
Este resultado refleja una percepción ampliamente favorable sobre el impacto
inclusivo de la evaluación.
La evaluación formativa es clave para
la inclusión educativa. Según Delgado et al. (2021), “la evaluación con enfoque
formativo permite atender la diversidad del aula y construir procesos de
enseñanza más equitativos” (p. 4). Este resultado confirma que los docentes
están aplicando prácticas que favorecen la participación y el reconocimiento de
las diferencias.
Tabla 20. Contribución de la evaluación
formativa y la enseñanza inclusiva
|
RESPUESTA |
PORCENTAJE |
|
Totalmente de
acuerdo |
46,4% |
|
De acuerdo |
21,8% |
|
Ni de acuerdo
ni en desacuerdo |
28,2% |
|
En desacuerdo |
3,6% |
|
Totalmente en
desacuerdo |
0% |
|
Nota. Los porcentajes corresponden a la pregunta
de encuesta: "La evaluación formativa contribuye una enseñanza más
inclusiva y significativa". |
|
Los resultados obtenidos permiten
identificar tendencias clave sobre la percepción y aplicación de la evaluación
formativa en estudiantes universitarios. A través del análisis de las
respuestas al cuestionario, se evidencian tanto fortalezas como limitaciones en
las prácticas evaluativas actuales, lo que ofrece una base sólida para
reflexionar sobre el estado de la cultura pedagógica en la Universidad Laica
Eloy Alfaro de Manabí.
En primer lugar, se observa que, aunque
existe una valoración positiva hacia la evaluación formativa, predomina una
postura neutral en muchos ítems. Esto sugiere que las estrategias formativas se
aplican de manera parcial o poco visible. Por ejemplo, menos de la mitad de los
estudiantes considera que la retroalimentación les ayuda a mejorar, o que las
evaluaciones promueven la reflexión sobre su aprendizaje. Esta falta de
claridad también se refleja en la percepción sobre la alineación entre
actividades y objetivos del curso.
Por otro lado, se destaca una
percepción favorable en aspectos como el aprendizaje colaborativo y la
enseñanza inclusiva. El 65.6% de los estudiantes considera que las actividades
evaluativas promueven el trabajo en equipo, y el 68.2% cree que contribuyen a
una enseñanza más significativa. Sin embargo, la participación activa del
estudiante en el proceso evaluativo sigue siendo limitada, y la autoevaluación
no está suficientemente integrada en la práctica docente, lo que afecta el
desarrollo de la autonomía y la autorregulación.
Finalmente, el instrumento utilizado
demostró una alta confiabilidad, con un coeficiente Alfa de Cronbach de 0.9981,
validado mediante juicio de expertos y análisis factorial exploratorio. Estos
resultados confirman que el cuestionario fue técnicamente sólido para captar
las percepciones estudiantiles. En conjunto, los hallazgos evidencian que la
evaluación formativa tiene un impacto positivo en la motivación y el
rendimiento académico, pero requiere mayor sistematización, visibilidad y
formación docente para consolidarse como parte de una cultura pedagógica
transformadora.
DISCUSIÓN
Según
Panadero et al. (2022), la evaluación formativa debe estar estrechamente
vinculada con el aprendizaje autorregulado, sin embargo, los resultados del
estudio muestran que esta conexión aún no se consolida en la práctica docente.
La alta proporción de respuestas neutrales indica que los estudiantes no
perciben claramente cómo las evaluaciones les ayudan a reflexionar sobre su
proceso de aprendizaje. Esto sugiere que los docentes aún priorizan enfoques
tradicionales centrados en la calificación, lo que limita el desarrollo de
competencias metacognitivas y la autonomía estudiantil.
Flores y López (2022) señalan que solo
el 35% de los docentes aplican retroalimentación continua, lo cual se refleja
en los resultados del presente estudio, donde menos de la mitad de los
estudiantes considera que la retroalimentación les ayuda a mejorar. Además,
muchos no identifican sugerencias específicas en los comentarios recibidos.
Esto evidencia que la retroalimentación, aunque presente, no siempre cumple su
función formativa. Para que sea efectiva, debe ser oportuna, personalizada y
orientada al desarrollo de competencias, como lo afirman López et al. (2020).
De acuerdo con Paredes et al. (2023),
las actividades evaluativas que promueven la interacción entre pares fortalecen
el aprendizaje colaborativo. En este estudio, el 65.6% de los estudiantes
percibe que las evaluaciones fomentan el trabajo en equipo, lo que representa
una fortaleza en la práctica docente. Asimismo, el 68.2% considera que la
evaluación formativa contribuye a una enseñanza más inclusiva, lo que indica
que los docentes están incorporando estrategias que atienden la diversidad del
aula y favorecen la equidad educativa.
López-Pastor y Sicilia-Camacho (2021)
destacan que la consolidación de una cultura pedagógica transformadora requiere
condiciones institucionales que favorezcan la innovación. Los hallazgos del
estudio muestran que, aunque existe una base favorable, la evaluación formativa
aún no se aplica de manera sistemática. La falta de participación estudiantil
en procesos de autoevaluación y coevaluación limita el desarrollo de la
autonomía. Por ello, se recomienda fortalecer la formación docente, mejorar la
comunicación de criterios y fomentar espacios de reflexión activa para
consolidar estas prácticas.
CONCLUSIONES
La
presente investigación evidencia que la evaluación formativa representa una
herramienta pedagógica con alto potencial para mejorar la calidad del
aprendizaje en la educación superior, especialmente en contextos como el de la
Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (ULEAM). A través del análisis de las
percepciones estudiantiles, se identificó que, aunque existe una valoración
positiva hacia estas prácticas, su aplicación aún es parcial y poco
sistemática. La alta proporción de respuestas neutrales en varios ítems sugiere
que los estudiantes no logran identificar claramente el propósito formativo de
las evaluaciones, lo que limita el desarrollo de competencias como la
autorregulación, la autonomía y la reflexión crítica.
Asimismo, se constató que la
retroalimentación, uno de los pilares de la evaluación formativa, no siempre
cumple su función orientadora, siendo percibida en muchos casos como
insuficiente o poco personalizada. Sin embargo, se destacan aspectos positivos como
el fomento del aprendizaje colaborativo y la enseñanza inclusiva, lo que indica
avances en la incorporación de enfoques más equitativos y participativos. La
alta confiabilidad del instrumento (Alfa de Cronbach de 0.9981) respalda la
validez de los datos obtenidos, lo que fortalece la relevancia de los
hallazgos.
En consecuencia, se concluye que, para
consolidar la evaluación formativa como parte de una cultura pedagógica
transformadora, es necesario fortalecer la formación docente, mejorar la
comunicación de criterios, personalizar la retroalimentación y fomentar
espacios de autoevaluación y coevaluación. Estas acciones permitirán avanzar
hacia un aprendizaje más significativo, autónomo e inclusivo.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Bravo Mancero, P., & Santos Jiménez, O. (2019). Percepciones
respecto a la atención a la diversidad o inclusión educativa en estudiantes
universitarios. Sophia, Colección de
Filosofía de la Educación, 26, 327–352. https://doi.org/10.17163/soph.n26.2019.13
Bustamante Bula, R., & Camacho Bonilla, A. (2024). Inteligencia
artificial (IA) en las escuelas: una revisión sistemática (2019–2023).
Enunciación, 29(1), 62–82. https://doi.org/10.14483/22486798.22039
Cañadas, L. (2020). Evaluación formativa en el contexto universitario:
oportunidades y propuestas de actuación. Revista Digital de Investigación en
Docencia Universitaria, 14(2), 1–10.
https://doi.org/10.19083/ridu.2020.1214
Delgado, M., Herrera, S., & Ruiz, J. (2021). Evaluación formativa e
inclusión educativa en contextos universitarios. Revista Iberoamericana de
Educación, 86(1), 1–16. https://doi.org/10.35362/rie8611234
El Comercio. (2024). Deserción escolar y crisis de aprendizaje en
Ecuador. El Comercio.
https://www.elcomercio.com/opinion/editorial/desercion-escolar-y-crisis-de-aprendizaje-en-ecuador/
Flores Gómez, C., Villalobos-Vergara, P., & Maturana Castillo, D.
(2022). Retroalimentación en las prácticas pedagógicas: interacciones entre
supervisores universitarios y profesores en formación. Revista Digital de
Investigación en Docencia Universitaria, 16(2), e1577. https://www.redalyc.org/journal/4985/498576699001/
Flores, C., & López, M. (2022). Delivering effective student
feedback in higher education: An evaluation of the challenges and best
practice. International Journal of Research in Education and Science,
10(2), 473–501. https://doi.org/10.46328/ijres.3404
Huamán Vargas, J., Solís Trujillo, B. P., Quispe Merma, F., & Silva
Huamán, J. (2022). Evaluación formativa en educación superior: revisión
sistemática. TecnoHumanismo, 2(4),
44–59. https://doi.org/10.38140/tecn.hum.v2i4.875
López, J., Martínez, L., & Paredes, F. (2020). Making feedback
effective? Assessment in Education: Principles, Policy & Practice,
27(1), 1–5. https://doi.org/10.1080/0969594X.2020.1728908
López-Pastor, V., & Sicilia-Camacho, A. (2017). Formative and shared
assessment in higher education: Lessons learned and challenges for the future. Assessment
& Evaluation in Higher Education, 42(1), 77–97.
https://doi.org/10.1080/02602938.2015.1083535
Martínez, R., López, S., & García, T. (2021). Evaluación formativa y
motivación académica en estudiantes universitarios. Revista de Psicología
Educativa, 27(1), 1–12. https://doi.org/10.1016/j.psicoe.2021.01.001
Ministerio de Educación. (2023). Estadística Educativa. Volumen 4.
https://educacion.gob.ec/wp-content/uploads/downloads/2023/11/Estadistica-Educativa_Volumen-4.pdf
Molina Soria, M., Pascual Arias, C., & López Pastor, V. M. (2020).
El rendimiento académico y la evaluación formativa y compartida en formación
del profesorado. Alteridad, 15(2), 5–15.
https://doi.org/10.17163/alt.v15n2.2020.05
Pacheco Mena, M. X., Cruz Carrera, E. Z., Bautista Plaza, F. J., &
Chiliquinga Lema, S. J. (2025). Evaluación formativa y su influencia en el
rendimiento académico de estudiantes de educación básica. Imaginario Social, 8(1), 1–10. https://doi.org/10.5281/zenodo.10293845
Panadero, E., Andrade, H., & Brookhart, S. M. (2018). Fusing
self-regulated learning and formative assessment: A roadmap of where we are,
how we got here, and where we are going. The Australian Educational
Researcher, 45(1), 13–31. https://doi.org/10.1007/s13384-018-0258-y
Paredes, M., & Searle, M. (2023). Collaborative evaluation designs
as an authentic course assessment. Canadian Journal of Program Evaluation,
38(2), 24–33. https://doi.org/10.3138/cjpe.69691
Pérez, L., Gómez, R., & Salinas, C. (2020). Autoevaluación y
aprendizaje autónomo en la educación superior: percepciones estudiantiles. Revista
de Investigación Educativa, 38(2), 1–18. https://doi.org/10.6018/rie.38.2.123456
Quintero, A. (2025). La evaluación formativa y su impacto en la
educación superior. Prezi.
https://prezi.com/p/fukrj8ubngmo/la-evaluacion-formativa-y-su-impacto-en-la-educacion-superior/
Ríos Muñoz, D., & Herrera Araya, D. (2023). Retroalimentación
docente y autoevaluación de los estudiantes en educación superior: innovación
evaluativa en la formación inicial de profesores de educación primaria. Revista
Brasileira de Educação, 28, e280123. https://doi.org/10.1590/s1413-24782023280123
Rodríguez, M., Pérez, J., & Vargas, L. (2021). Evaluación formativa
y retroalimentación en la educación superior: percepciones estudiantiles. Revista
Electrónica Educare, 25(2), 1–20. https://doi.org/10.15359/ree.25-2.6
Salazar, J., Martínez, L., & Paredes, F. (2022). La
retroalimentación formativa en la educación universitaria: análisis de
prácticas docentes. Revista de Educación Superior del Sur, 10(1), 1–14. https://doi.org/10.35626/res.10.1.2022.123
Tapia Ramos, G. I., & Santa María Relaiza,
H. R. (2025). Prácticas de evaluación formativa en educación: tendencias en
Latinoamérica y el mundo. Ciencia y Humanismo, 26, 297–318.
https://doi.org/10.37135/chk.002.26.14
Torres, A., Ramírez, L., & Gómez, C. (2022). Evaluación formativa y
motivación en la educación superior: percepciones estudiantiles. Revista de
Educación y Pedagogía, 34(1), 1–15. https://doi.org/10.17533/udea.rep.123456
ULEAM. (2019). Manual de seguimiento y evaluación de resultados de
aprendizaje. https://departamentos.uleam.edu.ec/gestion-aseguramiento-calidad/files/2019/01/PAR-01-Manual-Seguimiento-y-evaluacion-de-resultados-de-aprendizaje-V1-1.pdf