INFLUENCIA DE LOS ESTILOS DE CRIANZA EN NIÑOS (3-5 AÑOS) CON TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA (TEA) QUE PRESENTAN CONDUCTAS DISRUPTIVAS
Cisne Isabel Murillo Cevallos
Maestría en Psicología con mención en Neuropsicología del Aprendizaje
Universidad Estatal de Milagro, Guayas, Ecuador
https://orcid.org/0009-0006-9493-8914
María Alexandra Oñate Alvarez
Maestría en Psicología con mención en Neuropsicología del Aprendizaje
Universidad Estatal de Milagro, Guayas, Ecuador
https://orcid.org/0009-0008-5279-4873
Nallely Milena Bravo Alcívar
Maestría en Psicología Clínica con mención en Atención en Emergencias y Desastres
Universidad Estatal de Milagro
nallelybravoalcivar2001@gmail.com
https://orcid.org/0009-0001-1145-5268
Autor para correspondencia: alexandra.onate81@gmail.com
Recibido: 20/06/2025 Aceptado: 30/09/2025 Publicado: 15/01/2026
El presente artículo científico plantea el objetivo general referido a determinar los estilos de crianza en niños (3-5 años) con Trastorno del Espectro Autista (TEA) que presentan conductas disruptivas en la Fundación Patitos-Calceta 2025, en una población de 75 personas, pertenecientes a la Fundación Patitos-Calceta, ubicada en la ciudad de Calceta. El estudio fue de enfoque cuantitativo. La muestra fue elegida mediante el muestreo probabilístico según el diseño no experimental con una muestra de 15 padres, correspondiente al 20% de la población total. Se aplicó el PSDQ: “Parenting Styles and Dimensions Questionnaire” (Cuestionario de dimensiones y estilos de crianza). Cuestionario de crianza parental (PCRI-M) (Adaptación en español) y el Inventario de Eyberg de Comportamiento en Niños. Se concluye que los padres en este contexto tienden a utilizar principalmente un estilo autoritativo, seguido de un estilo permisivo y en menor medida autoritario. Las conductas disruptivas más comunes en estos niños incluyen rabietas y dificultades para mantener la atención. Además, se estableció una relación entre los estilos de crianza y las conductas disruptivas, donde el estilo autoritativo se asocia con desobediencia y rabietas, el estilo permisivo con agresividad y desobediencia de órdenes, y el estilo autoritario con indisciplina, rebeldía y problemas de atención en los niños con Autismo.
Palabras clave: Estilos de crianza, Conductas disruptivas, Trastorno del Espectro Autista.
INFLUENCE OF PARENTING STYLES ON CHILDREN (3-5 YEARS OLD) WITH AUTISM SPECTRUM DISORDER (ASD) WHO DISRUPTIVE BEHAVIORS
The present scientific article aims to determine parenting styles in children (3-5 years old) with Autism Spectrum Disorder (ASD) who exhibit disruptive behaviors at the Patitos-Calceta 2025 Foundation. This study was conducted in a population of 75 people belonging to the Patitos-Calceta Foundation, located in the city of Calceta. The study used a quantitative approach. The sample was chosen using probability sampling according to a non-experimental design with a sample of 15 parents, corresponding to 20% of the total population. The PSDQ (Parenting Styles and Dimensions Questionnaire) was applied. The Parental Parenting Questionnaire (PCRI-M) (Spanish adaptation) and the Eyberg Child Behavior Inventory were used. It is concluded that parents in this context tend to use primarily an authoritative style, followed by a permissive style and, to a lesser extent, an authoritarian style. The most common disruptive behaviors in these children include tantrums and difficulty sustaining attention. Furthermore, a relationship was established between parenting styles and disruptive behaviors, with the authoritative style associated with disobedience and tantrums, the permissive style with aggression and disobedience of orders, and the authoritarian style with indiscipline, rebellion, and attention problems in children with autism.
KEYWORDS: Parenting styles, Disruptive behaviors, Autism Spectrum Disorder.
El Trastorno del Espectro Autista (TEA) impacta de forma significativa la dinámica familiar, especialmente en la etapa temprana del desarrollo infantil. Las conductas disruptivas, comunes en niños con TEA, suelen estar relacionadas con factores del entorno, entre ellos, los estilos de crianza. El estilo parental no solo influye en la conducta infantil, sino también en su regulación emocional, habilidades sociales y adaptación.
Después del diagnóstico de TEA (trastorno del espectro autista) en la familia, la relación entre padres e hijos suele cambiar. Aquí se pueden ver muchas dependencias; y el grado de complejidad en la definición de los parámetros que distinguen la vida matrimonial de la paternidad. Los cambios mencionados en la actitud de los padres hacia el hijo están relacionados con el cambio de las ideas y planes originales para satisfacer las necesidades de los padres y el niño (Sumalavia Casuso, 2019).
Conforme a lo expresado anteriormente, la idea central de la investigación se aborda a partir de la problemática de los estilos de crianza; de allí la importancia de esta investigación cuantitativa. Para medir la relación entre las conductas disruptivas y estilos de crianza que presentan los niños autistas.
La investigación puede ser de utilidad para futuras investigaciones sobre el tema consolidando la importancia que tienen el tema de los estilos de crianza en niños (3-5 años) con Trastorno del Espectro Autista (TEA) que presentan conductas disruptivas; el presente artículo explora dicha relación en niños de 3 a 5 años en la Fundación Patitos-Calceta.
DESARROLLO
La familia es el principal agente de socialización en la infancia, desempeñando un papel crucial en el desarrollo emocional, personal y social del niño. Esto cobra especial relevancia en contextos de neurodivergencia como el Trastorno del Espectro Autista (TEA), donde es indispensable promover estilos de crianza que favorezcan su bienestar integral (Castañeda & García, 2021). El desarrollo infantil, comprendido en sus dimensiones física, emocional y social, está estrechamente vinculado al rol que asumen los padres. A partir de los aportes teóricos de Baumrind, Maccoby y Martin, se identifican cuatro estilos parentales fundamentales: autoritario, democrático, permisivo y negligente, cuya comprensión permite establecer un marco conceptual claro sobre la crianza.
El término “crianza”, derivado del latín creare, implica alimentar, orientar e instruir al niño. Desde la psicología y la educación, se concibe como un proceso integral en el que padres o cuidadores promueven el desarrollo físico, emocional, social y cognitivo del niño, a través de conocimientos, actitudes y prácticas basadas en valores culturales y sociales (Villota, 2021).
La crianza se compone de tres elementos clave: pautas, prácticas y creencias. Las pautas representan normas culturales que guían el comportamiento parental; las prácticas se manifiestan en la interacción diaria entre padres e hijos, y las creencias reflejan la visión subjetiva de los padres sobre lo que consideran una crianza adecuada (Suárez et al., 2018).
En esta línea, Dormal (2019) subraya que la crianza es un conjunto dinámico de habilidades y actitudes que permiten orientar el desarrollo infantil, definiendo estilos parentales con características particulares.
Baumrind (1966), citada por García et al. (2021), clasificó los estilos parentales según el nivel de control y afecto ejercido por los padres:
-Autoritario: Alto control y baja sensibilidad afectiva. Predominan normas rígidas, escasa autonomía infantil y frecuente sobreprotección, lo cual puede limitar el desarrollo de habilidades sociales (Oñate, 2022).
-Democrático o autoritativo: Equilibrio entre normas claras y apoyo emocional. Fomenta el diálogo, la toma de decisiones y la independencia en un marco de contención y afecto (Oñate, 2022).
-Permisivo: Afecto elevado, pero con ausencia de límites y reglas claras, lo cual puede generar desorganización y baja autorregulación en los niños.
-Negligente o pasivo: Carencia tanto de afecto como de control. La indiferencia parental suele afectar la autoestima y el sentido de pertenencia del niño (Oñate, 2022).
-Participativo: Promueve la autonomía a través del diálogo, la flexibilidad normativa y la corresponsabilidad, adaptándose a las capacidades individuales del niño (Bastidas, 2018).
Las conductas disruptivas son comportamientos que transgreden normas sociales básicas, interfieren en el orden y la convivencia, y suelen percibirse como inadecuados o problemáticos. Estas pueden presentarse en cualquier etapa de la vida, aunque son más frecuentes en la infancia (García, 2022). Entre las manifestaciones más comunes se encuentran:
-Actitudes desafiantes hacia la autoridad.
-Reacciones explosivas ante la frustración.
-Comportamientos impulsivos que implican riesgo físico.
-Actitudes antisociales y desinterés por la integración grupal.
-Mitomanía, entendida como la distorsión intencional de la realidad.
Estas conductas pueden estar motivadas por factores emocionales como la ansiedad o experiencias traumáticas. Según el DSM-5, se agrupan en los trastornos del control de impulsos y la conducta, afectando el ámbito familiar, escolar y social.
Los niños con TEA presentan una sensibilidad elevada ante estímulos ambientales, como ruidos o entornos caóticos, que pueden desencadenar conductas disruptivas. Por ello, es recomendable estructurar ambientes previsibles y con bajo nivel de estímulo sensorial. Lecavalier (2021) plantea que estas conductas pueden tener un origen neuropsicológico, asociado con alteraciones en la corteza prefrontal y el sistema de neuronas espejo, implicados en la regulación emocional. Estas disfunciones se relacionan con pensamientos repetitivos y dificultades en el control conductual.
El aumento de estos comportamientos en la población con TEA pone en evidencia la necesidad de intervenciones especializadas. Morales et al. (2019) destacan que el tratamiento psicológico debe ser integral, combinando terapias individuales y grupales, con seguimiento a largo plazo para mejorar la adaptación social y familiar. Los padres frecuentemente describen dificultades en situaciones cotidianas, como esperar en espacios públicos o tolerar cambios inesperados. La ausencia de rasgos físicos visibles que indiquen la condición del niño agrava el malestar familiar, generando aislamiento.
Mendoza (2020) enfatiza que es esencial comprender el propósito funcional de cada conducta para intervenir de manera efectiva, ofreciendo alternativas conductuales que cumplan el mismo objetivo de forma adaptativa.
Tipo de estudio: La presente investigación es de tipo descriptivo con un diseño no experimental y enfoque cuantitativo. Se pretende identificar los estilos de crianza predominantes y caracterizar las conductas disruptivas en niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) de entre 3 y 5 años, pertenecientes a la Fundación Patitos de Calceta. Al no manipular deliberadamente las variables, el estudio se ajusta a un diseño transversal, permitiendo observar fenómenos en su contexto natural a través de la recolección de datos numéricos.
Método: Se empleó el método deductivo, que parte de marcos teóricos generales para llegar a conclusiones específicas aplicadas al contexto de estudio. Este enfoque favorece el análisis lógico de las relaciones entre estilos de crianza y conductas disruptivas, apoyado en teorías previas del desarrollo infantil y la psicología familiar (Calduch, 2014).
Técnicas e instrumentos: Para la recolección de datos se utilizaron técnicas, entre las cuales destacan una encuesta estructurada, que permitió obtener información directa de los padres/cuidadores sobre los estilos de crianza, y la observación sistemática, aplicada dentro de la Fundación, para registrar conductas disruptivas en situaciones naturales; en el marco de esas técnicas se usaron tres instrumentos validados:
1. Parenting Styles and Dimensions Questionnaire (PSDQ), desarrollado por Robinson et al. (1995), basado en la tipología de Baumrind (1966), evalúa los estilos autoritativo, autoritario y permisivo.
2. Parent-Child Relationship Inventory (PCRI-M), adaptado al español por Roa-Capilla y Barrio (2001), mide actitudes parentales en ocho dimensiones, entre ellas apoyo, disciplina y comunicación. Consta de 78 ítems en escala Likert de 4 puntos.
3. Inventario de Comportamiento Infantil de Eyberg (ECBI), diseñado por Eyberg (1990) y adaptado por García-Tornel et al. (1998), evalúa conductas disruptivas en niños de 2 a 12 años. Consta de 36 ítems y utiliza una escala de frecuencia y otra dicotómica para identificar intensidad y presencia del comportamiento problema (Delgado & Arias, 2021).
Población y muestra: La población estuvo conformada por 75 padres de niños con diagnóstico de TEA (3-5 años) pertenecientes a la Fundación Patitos-Calceta. Se aplicó un muestreo probabilístico con un nivel de confianza del 94 % y un margen de error del 9 %, resultando una muestra representativa de 15 participantes, calculada mediante la fórmula estadística de muestreo aleatorio simple:
𝑁 ∗ (𝑍)2
∗ 𝑝 ∗ 𝑞
𝑛 = 𝑒2 (𝑁 − 1) + (𝑍)2 + 𝑝 ∗ 𝑞
Donde: N = 75; Z = 1.96; p = 0.5; q = 0.5; e = 0.09.
Recursos utilizados:
Talento humano: Directivos y equipo técnico de la fundación, padres de familia y estudiantes de la Maestría en Psicología con mención en Neuropsicología del Aprendizaje.
Materiales: Cuestionarios impresos (PSDQ, PCRI-M, ECBI), computadoras para procesamiento de datos.
Exposición y descripción de los resultados de acuerdo a los objetivos específicos.
Estilos de crianza que prevalecen en este estudio.
A continuación, se presenta los resultados obtenidos en la aplicación del PSDQ “Parenting Styles and Dimensions Questionnaire” (Cuestionario de dimensiones y estilos de crianza).
En el la figura 1 se evidencia el estilo de crianza que más prevalece en el objeto de estudio, dando como resultado al estilo autoritativo con mayor prevalencia con un porcentaje del 56% del total de la muestra; seguido de un 25% que representa al estilo de crianza permisivo; y finalmente un 19% restante para aquellos padres que usas la crianza autoritaria.
.Figura 1. Estilos de crianza que prevalecen en este estudio.
Fuente: elaboración propia.
La prevalencia del estilo de crianza autoritativo se garantiza al analizar los resultados obtenidos en el PCRI (Cuestionario de Crianza Parental), el cual mide 8 dimensiones de actitud y apoyo que tienen los padres hacia la crianza de sus hijos, a continuación, se presentan los resultados del instrumento:
Actitud de comunicación
En la figura 2 se evidencia que algunos padres creen tener una buena comunicación con sus hijos debido a que el 53% están de acuerdo con las afirmaciones de la escala, por otro lado, un 40% de los padres de familia dicen que la comunicación con sus hijos es excelente, representando casi a la mitad de la muestra estudiada, entonces manifiestan, tener hijos que creen sentir confianza con sus padres, expresando siempre lo que sienten y lo que piensan, así mismo, estos padres se caracterizan por saber escuchar y dar indicaciones explicando el porqué de las cosas. El 7% representando a la minoría presenta un desacuerdo en cuanto a las afirmaciones de la dimensión sin embargo no representa un problema para la misma.

Fuente: elaboración propia.
La figura 3 representa a un bien marcado 73% siendo una tendencia representativa entendiendo así, que los padres están de acuerdo que se les dificulta establecer límites a sus hijos. El 20% y 7% muestra un desacuerdo y total desacuerdo en cuanto a los ítems asegurando si establecer límites, sin embargo, amabas tan solo representan una minoría del porcentaje máximo.
Figura 3. Capacidad de los padres para marcar límites.

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Fuente: elaboración propia.
Se aprecia en la figura 4 que la mayoría de los padres de familia están satisfechos con la crianza realizada. Puesto que sus sentimientos de paternidad no cambian, no se arrepienten de tener hijos, les satisface ser padre o madre de sus hijos y están satisfechos con los logros de sus hijos.
Figura 4. Satisfacción de los padres con su crianza.

Fuente: elaboración propia.
Actitud de participación
En el figura 5 manifiesta que todos los padres están de acuerdo con los ítems de la escala, es decir, los padres creen tener una buena participación en la crianza de sus hijos. Auguran estar ejerciendo correctamente su función dentro de su círculo familiar.

Fuente: elaboración propia.
Actitud de apoyo
En esta figura (6) la mayoría de padres en esta escala expresan que no se sienten solas (os) criando a sus hijos, sin embargo, el 20% se sienten agobiados por sus responsabilidades de padres y que además no se suelen apoyar en las tareas domésticas.
Cabe destacar que, en la relación entre pareja, la madre muchas veces espera que su cónyuge sea su principal, fuente de apoyo emocional. Además, la madre podría empezar a percibir a su esposo como alguien que puede cuidar y criar bien de los niños y que debe ayudarle en esta labor de este.

Fuente: elaboración propia.
En la figura 7, se observa en este gráfico que la mayoría de la población si brinda autonomía a sus hijos, no brindándoles todo lo que quieren, pero si desean que sus hijos crezcan brindándoles a sus hijos todas las condiciones de bienestar inculcando entre ellos independencia.

. Fuente: elaboración propia.
Actitud de deseabilidad social
De acuerdo con los resultados de la figura 8, el 80% de las respuestas de los padres son fiables, puesto que han respondido conforme a su realidad. Es decir, La totalidad de los padres, está en desacuerdo con los ítems de la escala. Por lo tanto, esto indica que sus respuestas son los más sinceras posibles.
Figura 8. Deseo de la interacción social.

Fuente: elaboración propia.
Actitud de distribución de roles
En la figura 9, se puede observar que la mayoría de los padres están en de acuerdo con las afirmaciones de la escala de distribución del rol, creen no tener una buena distribución roles, es decir no hay respeto mutuamente y tampoco ayuda en las tareas del hogar. Sin embargo, hay un 40% en desacuerdo con las afirmaciones de la escala de distribución del rol, es decir, creen tener una buena distribución roles, respetándose mutuamente y ayudándose en las tareas del hogar.

Fuente: elaboración propia.
En síntesis, los resultados arrojados en ambos instrumentos, comprueban la prevalencia del estilo autoritativo, como el más utilizado dentro del objeto de estudio; ya que el segundo instrumento (PCRI) el cual mide la actitud que tiene los padres hacia la crianza de sus hijos, muestra una participación y satisfacción del más del 75%, en ambas dimensiones; respondiendo a las características que poseen los padres autoritativos, con más del 60% las dimensiones de límites y autonomía, hacen énfasis a las cualidades de crianza que tienen los progenitores autoritativos.
Características de las conductas disruptivas de niños de 3 a 5 años con trastorno espectro autista.
Hoy en día, disponer de una herramienta que permita obtener información sobre la conducta de los niños es necesaria, en especial cuando se trata de infantes con autismo, por ello fue pertinente la aplicación del Inventario de Eyberg de Comportamiento en Niños, pues, tuvo como objetivo caracterizar las conductas disruptivas en niños de 3 a 5 años que tengan Trastorno del Espectro Autista.
Las características que sobresalen en la aplicación de este inventario (IECN) son:
✓ Tarda en vestirse.
✓ Tarda en comer.
✓ Se niega a acostarse a la hora. ✓ Se enfada cuando no se sale con la suya.
✓ Tiene rabietas.
✓ Lloriquea.
✓ Llora con facilidad.
✓ Grita.
✓ Rompe juguetes.
✓ No quiere hacer las tareas de la casa.
✓ Quiere llamar la atención constantemente.
✓ Se distrae fácilmente.
✓ Pone atención por poco tiempo.
✓ No termina sus tareas.
✓ Le cuesta concentrarse en una cosa.
✓ Es demasiado activo o inquieto.
✓ Moja la cama.
Las mismas surgen del análisis de los criterios, y de cada ítem; sin embargo, no todas las mencionadas generan o son consideradas un “problema” para los padres del objeto de estudio. A continuación, se presenta en la tabla 3 los resultados obtenidos en los criterios de Eyberg:
Tabla 3. Análisis Puntual del total de Intensidad y Problema en los Estilos de Crianzas.
|
CÓDIGO |
PTI |
PTP |
|
1 |
72 |
0 |
|
2 |
144 |
14 |
|
3 |
105 |
3 |
|
4 |
156 |
1 |
|
5 |
121 |
20 |
|
6 |
97 |
0 |
|
7 |
127 |
14 |
|
8 |
108 |
15 |
|
9 |
144 |
19 |
|
10 |
155 |
11 |
|
11 |
126 |
15 |
|
12 |
166 |
10 |
|
13 |
115 |
15 |
|
14 |
129 |
17 |
|
15 |
147 |
7 |
Nota.
|
|
Permisivo |
|
Autoritativo |
|
Autoritario |
Para la calificación e interpretación del cuestionario de Eyberg se considera dos criterios:
✓ La Puntuación Total de Intensidad (PTI).
✓ La Puntuación Total del Problema (PTP).
La primera (PTI) sirve para valorar la frecuencia e intensidad de las conductas a través, de la escala tipo Likert, misma que al sumarlas se puntúa la Intensidad, si el infante, en este caso representado por código tiene una puntuación mayor a 70, simboliza la existencia de una gran sospecha de alteraciones de conducta. Como se aprecia en la tabla 3, la totalidad de la muestra (15) sobrepasan los 70 puntos, lo que significa que sí existen alteraciones conductuales en los infantes, y que en su mayoría reflejan relaciones conflictivas de convivencia; pero esto último se evidencia con los resultados obtenidos en la Puntuación Total del Problema (PTP).
Por su parte la Puntuación Total del Problema (PTP), ayuda a evaluar la percepción que tienen los progenitores sobre la conducta, por medio de una pregunta, donde se les menciona si es un “problema”, usando una respuesta binaria para cada uno; Sí=1 punto, y No=0.
En este criterio, si las puntuaciones pasan los 13 puntos estará indicando que las conductas del niño les está causando problemas con el entorno; esto es lo que refleja el código 2, 5, 7, 8, 9, 11, 13 y 14 de la muestra seleccionada teniendo una puntuación desde los 14 hasta 20 puntos, convirtiéndose de este modo en un problema para sus padres.
Ahora se realiza el análisis de los ítems individuales del IECN de la muestra seleccionada, presentados en la tabla 4.
|
ÍTEM # |
CONTENIDO DEL ÍTEM |
MEDIA |
DS |
% COMO PROBLEMA |
|
1 |
Tarda en vestirse |
0,2 |
0,16 |
0,40 |
|
2 |
Tarda en comer |
0,2 |
0,27 |
0,33 |
|
3 |
Se comporta mal en la mesa |
0,2 |
0,11 |
0,33 |
|
4 |
Rechaza la comida que le sirven |
0,2 |
0,08 |
0,13 |
|
5 |
No quiere hacer las tareas de la casa |
0,2 |
0,09 |
0,40 |
|
6 |
Es lento en arreglarse para acostarse |
0,2 |
0,23 |
0,20 |
|
7 |
Se niega a acostarse a la hora |
0,2 |
0,13 |
0,33 |
|
8 |
No obedece las normas de la casa |
0,2 |
0,12 |
0,27 |
|
9 |
No obedece hasta que no se le amenaza con un castigo |
0,2 |
0,17 |
0,27 |
|
10 |
Es desafiante cuando se le da una orden |
0,2 |
0,19 |
0,47 |
|
11 |
Discute sobre las reglas de la casa |
0,2 |
0,21 |
0,27 |
|
12 |
Se enfada cuando no se sale con la suya |
0,2 |
0,23 |
0,40 |
|
13 |
Tiene rabietas |
0,2 |
0,24 |
0,53 |
|
14 |
Responde mal a la gente mayor |
0,2 |
0,3 |
0,27 |
|
15 |
Lloriquea |
0,2 |
0,08 |
0,33 |
|
16 |
Llora con facilidad |
0,2 |
0,17 |
0,20 |
|
17 |
Grita |
0,2 |
0,12 |
0,40 |
|
18 |
Pega a sus padres |
0,2 |
0,16 |
0,33 |
|
19 |
Rompe juguetes |
0,2 |
0,15 |
0,27 |
|
20 |
No es cuidadoso con sus juguetes y otros objetos |
0,2 |
0,11 |
0,27 |
|
21 |
Roba |
0,2 |
0,45 |
0,00 |
|
22 |
Miente |
0,2 |
0,37 |
0,07 |
|
23 |
Molesta a otros niños |
0,2 |
0,3 |
0,27 |
|
24 |
Discute con sus amigos |
0,2 |
0,41 |
0,07 |
|
25 |
Discute con sus hermanos |
0,2 |
0,27 |
0,33 |
|
26 |
Se pega con niños de su edad |
0,2 |
0,3 |
0,27 |
|
27 |
Se pega con sus hermanos |
0,2 |
0,34 |
0,20 |
|
28 |
Quiere llamar la atención constantemente |
0,2 |
0,21 |
0,13 |
|
29 |
Interrumpe |
0,2 |
0,11 |
0,20 |
|
30 |
Se distrae fácilmente |
0,2 |
0,24 |
0,47 |
|
31 |
Pone atención por poco tiempo |
0,2 |
0,21 |
0,53 |
|
32 |
No termina sus tareas |
0,2 |
0,18 |
0,40 |
|
33 |
Tiene dificultad para entretenerse |
0,2 |
0,19 |
0,00 |
|
34 |
Le cuesta concentrarse en una cosa |
0,2 |
0,19 |
0,20 |
|
35 |
Es demasiado activo o inquieto |
0,2 |
0,38 |
0,40 |
|
36 |
Moja la cama |
0,2 |
0,22 |
0,13 |
Fuente: elaboración propia.
De las puntuaciones obtenidas en los ítems individuales del IECN; se puede apreciar como varía la intensidad del problema desde el 13% al 53% de la muestra seleccionada. Dos de los 36 ítems no se distribuyeron según lo establecido y mencionaban: “Roba”; y “Tiene dificultad para entretenerse”; estos ítems seguían una asimetría positiva porque no ocurrieron en estas familias, por ende, no es un problema para ellos.
Hay que destacar, que estas valoraciones reflejan en promedio los comportamientos evaluados por el Inventario de Eyberg y que cada ítem muestra la frecuencia de dicho comportamiento, por ejemplo, los más frecuentes fueron: “Tiene rabietas” (53%); “Pone atención por poco tiempo” (53%), mientras que el “Roba” (0%); y “Tiene dificultad para entretenerse” (0%) son los que no fueron señalados por los padres.
Es pertinente mencionar, que la mayoría de lo que mencionaban los ítems no son considerados como un problema para los progenitores, aunque las frecuencias de 17 ítems reflejan que “siempre” hacen dicha acción, pero no todas son un problema, pues depende del estilo de crianza que les brindan a los infantes, entre los cuales destaca el “permisivo”.
Relación de los estilos de crianza con las conductas disruptivas de niños (3-5 años) con trastorno espectro autista.
Se establece que los estilos de crianza presentes en el estudio, son el autoritativo, permisivo y autoritario; entonces, los resultados afirman que aquellos padres que consideran las conductas disruptivas un problema son quienes ejercen un estilo de crianza autoritativo tal como se evidencia en la tabla 3 (color amarillo).
Por otro lado, que el estilo permisivo se relaciona con quienes no consideran estas conductas un problema. En consecuencia, el estilo autoritario no considera un problema las conductas disruptivas, a pesar de la intensidad media que éstas presentan, ya que, están ligados a las características propias de este estilo.
En el caso del estilo autoritario y permisivo, las conductas disruptivas, son, desobediencia, rabietas, poner poca atención, gritos, entre otras; debido a que los padres están ejerciendo su desempeño parental en base a sus habilidades y conocimientos en el establecimiento y cumplimiento de las normas y límites que debería llevar una crianza adecuada y beneficiosa para el ámbito familiar.
En el presente estudio de tipo cuantitativo se pretendió determinar los estilos de crianza en niños que tienen diagnóstico de TEA, que presentan conductas disruptivas en la Fundación
Patitos-Calceta. Se seleccionó una muestra probabilística de 15 padres con hijos de 3-5 años. Para la ejecución de la investigación, se usaron tres instrumentos estadísticos, que sirven para la recolección de información y alcance de los objetivos; mismos que sirvieron para establecer la prevalencia de los estilos de crianza, caracterización de las conductas disruptivas, y la relación que existen entre ambas variables.
Las conductas disruptivas en niños con TEA constituyen un desafío tanto en el entorno familiar como escolar, afectando su adaptación a normas y expectativas sociales. Estas conductas se asocian frecuentemente con problemas de aprendizaje, desobediencia, agresividad, déficit de atención e hiperactividad, lo cual interfiere con el rendimiento académico y la convivencia (Bravo, 2007, citado en Navarrete, 2011).
Autores como Bravo (2007); citado en Navarrete (2011), hacen énfasis a las conductas disruptivas como una problemática dentro del ámbito familiar, asociándolas a inconvenientes a nivel escolar; mientras que la investigación muestra los determinantes de estas conductas dentro del ámbito familiar, ligado al estilo de crianza que utilizan los padres participantes.
El estilo de crianza se define como la forma en que los niños son criados y educados. Consisten en el comportamiento del padre y la madre con el hijo en relación a la alimentación, protección y cuidado.
El comportamiento, las reglas, los castigos y las sanciones se enseñan de una manera que se basa en creencias sobre lo que se considera apropiado. (Isaza & Henao, 2010; citado en Angarita et al., 2019)
Entonces se establece que el estilo de crianza que prevalece en este estudio es el autoritativo representado por más de la mitad de la muestra estudiada. Asimismo, las conductas disruptivas que mayores porcentajes tuvieron, tienen las siguientes características: tardar en vestirse; tardar en comer; no querer hacer las tareas de la casa; negarse a acostarse a la hora; enfadarse cuando no se sale con la suya; rabietas; lloriqueo; llorar con facilidad; gritar; romper objetos; querer llamar la atención constantemente; distraerse fácilmente; poner atención por poco tiempo; dificultad concentrarse en una cosa; demasiada actividad e inquietud.
Algunos de los síntomas más comunes de los individuos afectados son limitaciones y dificultades para establecer y mantener relaciones sociales a nivel escolar, conductas disruptivas como desobediencia, agresividad, mentiras, rabietas, irritabilidad, agresiones físicas en contra (Morocho, 2018).
Los padres que tienen como estilo de crianza el autoritativo, tienen una relación con aquellos que consideran un problema la intensidad de las conductas disruptivas que presentan sus hijos; esto a pesar de haber demostrado tener un alto porcentaje en la actitud y apoyo de crianza, en las dimensiones de Satisfacción, Participación, Límites y Autonomía. Todo esto recalcando, el diagnóstico que poseen los infantes, y el comportamiento característico y propio de esto.
Además, el estilo de crianza autoritario que representa la minoría de la muestra tiene una relación, con aquellos progenitores que no consideran un problema la intensidad de las conductas disruptivas, pues se relacionó con la dimensión de apoyo, en el cuestionario de actitud de crianza que tienen los padres hacía sus hijos, la cual consideran adecuada.
Concluyendo la interpretación de los resultados tenemos al estilo permisivo quienes, a través, de la comparación de ambos instrumentos se encuentra que aquellos niños que tiene conductas disruptivas con bastante intensidad, no son considerados un problema para sus padres, es así que relacionamos que se deben por las características propias de este estilo el cual en la dimensión de roles y distribución en el cuestionario de crianza parental presentaron un porcentaje bajo.
De acuerdo a los resultados obtenidos en la investigación, se determina que los estilos de crianza que utilizan los padres participantes, es el estilo autoritativo como predominante, seguido del permisivo y finalmente autoritario, por parte de los progenitores (mamá y papá).
Una vez realizado el estudio se pudo establecer que, dentro de los estilos de crianza en niños con Trastorno del Espectro Autista, aplicados por los padres de la muestra escogida, el estilo autoritativo era el más adoptado, con lo cual se responde al primer objetivo.
Ya en el segundo se pudo caracterizar las conductas disruptivas de niños de 3 a 5 años con Trastorno del Espectro Autista, donde las características más frecuentes son, tener rabietas, y poner atención por poco tiempo.
Asimismo, con el tercer objetivo se pudo concluir que los estilos de crianza tienen relación con las conductas disruptivas; pues al emplear un método de crianza donde se supone autoridad, como es el caso del autoritativo, los padres explican las normas, pero dan acceso a expresar alguna discrepancia o inconformidad, dándoles retroalimentación sobre ellas, pero no de forma estricta, generando desobediencia, rabietas y poco interés en las actividades.
De igual forma, el estilo permisivo genera conductas como la agresividad, desacato de órdenes, y demasiada actividad e inquietud en los infantes; mientras que el estilo autoritario es otro de los detonantes de conductas disruptivas como la indisciplina, rebeldía, problemas con la atención.
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