Revista Científica de Psicología NUNA YACHAY. Vol. 8, Núm.15 (julio-diciembre 2026) ISSN: 2697-3588
DOI: https://10.56124/nuna-yachay.v8i15.027
Intervención educativa sobre crianza respetuosa para la regulación emocional en los niños.
Deysi Arelis Saldarriaga Mero
ORCID: https://orcid.org/0009-0004-4804-6291
Correo: dsaldarriaga9815@utm.edu.ec
Universidad Técnica de Manabí. Portoviejo, Ecuador
María Verónica Lazo Moreira
ORCID: https://orcid.org/0000-0002-5518-9686
Universidad Técnica de Manabí. Portoviejo, Ecuador
Recibido: 28-11-2025 Aceptado: 26-02-2026 Publicado: 21-07-2026
Resumen
La crianza respetuosa reconoce al infante como sujeto de derechos, emociones y necesidades propias mediante la construcción de relaciones saludables, establecimiento de límites con amor y creación de un entorno seguro para el niño. El objetivo de la presente investigación fue diseñar un plan de intervención educativa con el fin de promover prácticas de crianza respetuosa que favorezcan el desarrollo de la regulación emocional infantil. El enfoque de investigación fue un estudio descriptivo con enfoque mixto. El grupo de muestra del estudio consistió en 20 madres de niños de 3 a 6 años que asisten al proyecto Compassion en la comunidad Las Cañitas. Se aplicó “Consentimiento informado”, “Escala de regulación emocional ERC” y “Escala de parentalidad positiva e2p v.2”. Los resultados indicaron que, el 65% de las madres se ubican en zona de riesgo de competencias parentales, mientras que el 70% de los niños presentó niveles medios de regulación emocional; las entrevistas revelaron que las madres reconocen la importancia del afecto y comunicación, pero mantienen prácticas tradicionales basadas en la obediencia, la tutora observó dificultades de los niños para expresar y gestionar emociones y los niños evidenciaron conocimiento de emociones básicas, pero dependencia de figura materna para regularlas. En este sentido el plan diseñado se plantea como una estrategia efectiva para fortalecer las competencias parentales y el desarrollo de la autorregulación emocional en la infancia. Sin embargo, la falta de participación de las figuras paternas podría limitar la comprensión del contexto emocional del niño.
Palabras clave: regulación emocional; crianza respetuosa; plan de intervención; infancia.
Educational intervention on respectful parenting for emotional regulation in children
Abstract
Respectful parenting recognizes the infant as a subject of rights, emotions, and needs of their own by building healthy relationships, setting boundaries with love, and creating a safe environment for the child. The objective of this research was to design an educational intervention plan in order to promote respectful parenting practices that favor the development of children's emotional regulation. The research approach was a descriptive study with a mixed approach. The sample group of the study consisted of 20 mothers of children aged 3 to 6 years who attend the Compassion project in the Las Cañitas community. "Informed consent", "CKD emotional regulation scale" and "Positive parenting scale e2p v.2" were applied. The results indicated that 65% of the mothers are located in the risk zone of parental competencies, while 70% of the children presented medium levels of emotional regulation, which shows the need for an intervention plan. The interviews revealed that the mothers recognize the importance of affection and communication, but maintain traditional practices based on obedience, the tutor observed the children's difficulties in expressing and managing emotions and the children showed knowledge of basic emotions, but dependence on the mother figure to regulate them. In this sense, the plan designed is proposed as an effective strategy to strengthen parental competencies and the development of emotional self-regulation in childhood. However, the lack of involvement of father figures could limit the child's understanding of the emotional context.
Keywords: emotional regulation; respectful parenting; intervention plan; childhood.
Introducción
El ser humano es sociable por naturaleza, por ende, la socialización constituye un proceso fundamental para la adquisición de habilidades de regulación emocional. Como menciona Merchán (2011) los vínculos se constituyen durante toda la vida, pero, los establecidos en la infancia influyen en la vida adulta. Por ello, la definición de normas claras y flexibles es clave para el desarrollo emocional infantil.
La regulación emocional es la capacidad que tienen las personas para influir en sus propias emociones o en las de otros (McRae y Gross, 2020). Esta capacidad está moldeada por la calidad de interacciones interpersonales en la infancia (England-Mason y González, 2020). Gülay y and Fetihi (2021) mencionaron que se deben regular las emociones negativas y potenciar las positivas en función al contexto, ya que señalan a la RE cómo un proceso intrínseco, espontáneo y ambiental.
Una regulación emocional exitosa requiere un funcionamiento sólido del proceso de RE, primero se debe identificar la necesidad de regular la emoción, seguido de seleccionar e implementar la estrategia y, por último, monitorear su efecto para ajustar la respuesta (Preece et al., 2025). Su éxito requiere de aplicar estas estrategias de manera flexible en beneficio del bienestar y funcionamiento interpersonal.
Brown et al (2023) definen a la desregulación emocional como la dificultad para gestionar las emociones, asociados con problemas de internalización (ansiedad, depresión) y externalización (TDAH, trastornos conductuales, trastorno de oposición desafiante) (Dol et al., 2022). Diversos estudios lo consideran un factor transdiagnóstico que contribuye al desarrollo de alteraciones del neurodesarrollo y salud mental (Murray et al., 2025).
Gross y John (2003) plantearon dos estrategias, revaloración cognitiva, asociada con emociones positivas, mientras que, la supresión expresiva, se relaciona con emociones negativas.
Regulación emocional en la infancia
Estudios contemporáneos han explorado métodos alternativos de regulación emocional en población infantil. Guiote et al (2022) encontraron que el entrenamiento de meditación autógena (AMT) produce mejoras en la atención, autorregulación emocional y salud mental.
Por su parte, Gómez-León (2025) resalta la importancia de aplicar juegos en la infancia en un contexto seguro y controlado, debido a que los juegos son herramientas útiles para el desarrollo de habilidades de RE.
La regulación emocional también puede promoverse mediante los recursos sensoriales, como escuchar música para regular emociones positivas y negativas (Rodríguez y Kross, 2023).
Estilos de crianza y su influencia en la regulación emocional
La familia impacta en la regulación emocional infantil. La amígdala y corteza prefrontal están implicadas en esta. Leisman et al (2025) manifiestan que un cuidado sensible favorece el fortalecimiento de circuitos neuronales mientras que, un cuidado negligente aumenta la vulnerabilidad a problemas emocionales posteriores.
Lin et al (2024) destacan la necesidad de implementar intervenciones enfocadas en modificar comportamientos parentales, ya que las dificultades en la autorregulación de los adultos interfieren en la co-regulación emocional.
Los padres enfrentan desafíos en su rol parental, la evidencia indica que los rasgos psicopatológicos y las dificultades en la regulación emocional de los cuidadores influyen en la regulación emocional infantil. Brannigan et al (2019) señala que la psicopatología parental durante el período perinatal se asocia con alteraciones biológicas, neuropsicológicas y conductuales en los hijos. Feldman et al (2009) describe que la depresión materna durante el embarazo, pueden alterar la conectividad en la amígdala del bebé, incrementando la vulnerabilidad a trastornos depresivos posteriores.
En este sentido, los diferentes estilos de crianza impactan en el estado emocional del infante. Liu (2020) encontró que la crianza autoritaria y permisiva se relaciona con estrategias de regulación emocional cognitiva desadaptativa. Mientras que, Jin y Chen (2024) destacaron que una mayor regulación emocional parental favorece la regulación emocional infantil, especialmente bajo los estilos de crianza autorizada.
Li et al (2023) encontraron que la crianza autoritaria se relaciona negativamente con las habilidades emocionales y la crianza autorizada se asocia positivamente. De igual manera Goagoses et al (2023) manifiesta que la crianza autoritaria, el rechazo parental, y la permisividad se asocian con la desregulación emocional.
Crianza respetuosa: fundamentos teóricos y evidencias empíricas
La crianza respetuosa se ha consolidado como un enfoque integral que vincula el desarrollo infantil con el ejercicio pleno de derechos desde su nacimiento (González y Sáenz, 2020). Este paradigma plantea comportamientos parentales que reflejen comunicación empática, validación emocional y disciplina positiva.
La crianza respetuosa se fundamenta en las teorías del apego de Bowlby y Ainsworth. Desde esta perspectiva la capacidad de respuesta sensible es un eje central, el cuidador responde de manera óptima percibiendo e interpretando las señales comunicativas del infante (Ainsworth et al, 1979). El apego seguro constituye la base de la crianza respetuosa, respetar y atender las necesidades físicas y emocionales del niño, refleja vínculos establecidos de seguridad y confianza (Mantilla, 2023).
También se basa en los principios de la psicología humanista, que promueven la autenticidad, aceptación incondicional y el respeto hacia la individualidad de cada niño.
La crianza respetuosa observa la etapa de desarrollo en la que se encuentra el infante. Siegel y Bryson (2015) proponen estrategias para integrar los hemisferios cerebrales durante la etapa preescolar. Técnicas como “conectar antes de redirigir” permite a los cuidadores manejar situaciones emocionales conflictivas de manera empática y conectando con el conflicto. Hosseinimotlagh et al (2023) demostraron que este tipo de crianza, cuando se adapta el ritmo evolutivo del niño fortalece las habilidades sociales, emocionales y conductuales.
Yan et al (2021) señalaron que la crianza positiva reduce la labilidad emocional, reafirmando la importancia de comprender las necesidades y conductas propias de cada etapa evolutiva. Grau et al (2022) destacan la importancia de brindar una respuesta colocándose en el lugar del niño, adoptando su punto de vista para comprender sus emociones y necesidades.
Desde una perspectiva filosófica, la crianza respetuosa se vincula con principios como el respeto a la autonomía y dignidad humana en el marco de la relación padre-hijo. Ugarte et al (2025) en su estudio realizado en Latinoamérica concluyó que la crianza respetuosa tiene un impacto positivo en las emociones y habilidades sociales de los niños.
Teniendo como base la teoría de Baumrind, Maccoby y Martín (1987, como se citó en Li et al., 2023) el estilo de crianza que se acerca a esta perspectiva es el autoritativo. Los hallazgos evidenciaron que este estilo contribuye positivamente al fortalecimiento de las competencias parentales y, por ende, a la regulación emocional infantil.
Es importante señalar el concepto de competencias parentales, ya que es la base para implementar prácticas de crianza respetuosa. Se define como un conjunto de conocimientos, actitudes, destrezas prácticas que se adquieren a lo largo de la historia vincular, y que, a su vez, pueden ser aprendidas mediante nuevas oportunidades de formación (Gómez y Contreras, 2019).
Esta definición identifica cuatro áreas fundamentales: vinculares, formativas, protectoras y reflexivas. El aspecto más relevante radica en la organización de la experiencia, ya que un cuidador competente requiere primero organizarse a sí mismo en las diferentes dimensiones de su vida. Asimismo, se enfatiza que los efectos de la crianza se manifiestan en la forma y el contenido de las interacciones diarias.
Intervenciones basadas en crianza respetuosa durante esta etapa han demostrado efectos positivos en la prevención de problemas emocionales. Gagné et al (2023) evaluaron la eficacia del programa Triple P en un contexto diferente al de su origen confirmando la adaptabilidad de programas a distintas realidades culturales.
Rada (2021) evidenció en Guayaquil la eficacia del programa de crianza respetuosa, el cual alcanzó mejoría en las habilidades parentales con más del 50% de la población.
Justificación del estudio en la comunidad Las Cañitas
Debemos tener en cuenta que, los niños en su infancia poseen una gran plasticidad cerebral, por lo tanto, todos los aprendizajes y experiencias que adquieren influyen directamente en su desarrollo. Desde las primeras etapas de desarrollo, los niños aprenden sobre emociones y cómo regularlas, de ahí la importancia de brindar una crianza centrada en la construcción de relaciones respetuosas estableciendo límites con amor. Las familias en comunidades rurales, como la población objeto de estudio, enfrenta desafíos que pueden limitar o favorecer la aplicación de prácticas parentales respetuosas; factores como el acceso limitado a recursos educativos, servicios de salud y apoyo social junto con presiones económicas y laborales pueden influir en las estrategias de crianza adoptadas por los cuidadores.
La presente investigación es adecuada tanto a corto como a largo plazo, ya que la crianza es un tema constante y trascendental en la vida de todo ser humano. Resulta factible fortalecer las competencias parentales (reflexiva, vinculares, formativas y protectoras), lo cual se refleja mediante la coherencia de las estrategias con las necesidades familiares, la participación activa y la adaptabilidad de las prácticas a distintos contextos socioeconómicos y culturales, asegurando la continuidad de los aprendizajes en la vida diaria. La falta de esta práctica constituye un problema de gran interés dado su impacto en el bienestar infantil. Además, esta investigación representa un aporte valioso para la comunidad Las Cañitas, donde no se han desarrollado estudios previos de este enfoque. Este estudio no sólo permitió comprender mejor la problemática sino también visibilizar su importancia y generar estrategias efectivas para su abordaje. De esta manera, la crianza respetuosa se establece como un principio clave en la formación de las madres y niños, generando un impacto significativo y sostenible en la comunidad.
En este sentido, un plan de intervención educativa enfocado en promover prácticas de crianza respetuosa favorece significativamente el desarrollo de la regulación emocional en los niños del estudio.
Materiales y métodos
El presente estudio adoptó un diseño no experimental descriptivo, con enfoque mixto (predominio cuantitativo), permitiendo una comprensión integral del fenómeno estudiado con la finalidad de diseñar un plan de intervención educativa para promover prácticas de crianza respetuosa que favorezcan la regulación emocional en los niños.
La investigación se centró en la población del Proyecto EC503- Fundación Compassion, que abarca un total de 350 beneficiarios, seleccionando una muestra intencional de 20 madres de niños de 3 a 6 años de edad, excluyendo cuidadores fuera del rango etario.
Se evaluó la regulación emocional de los niños como variable dependiente y, las prácticas de crianza respetuosa y plan de intervención educativa como variable independiente.
La recolección de datos se desarrolló en tres fases: en la primera, se explicó a las madres el objetivo del estudio, se obtuvo el consentimiento informado y se garantiza la confidencialidad de la información; en la segunda, se aplicaron instrumentos cuantitativos, “Cuestionario de regulación emocional ERC” de Shields y Cicchetti (1997) y “ Escala de parentalidad positiva E2p V.2” de Gómez y Contreras (2019),con alfa de Cronbach de 0,925; cuyos resultados se analizaron mediante excel, el programa SPSS, estadística descriptiva, frecuencias y gráficos. Finalmente, en la tercera fase se realizaron entrevistas semiestructuradas a madre, niño y tutora a cargo, aplicando 8 preguntas por cada persona sobre afecto, comunicación, regulación emocional y prácticas parentales, analizadas mediante contenido temático, lo que permitió complementar los datos cuantitativos.
Resultados
El ERC consta de 24 ítems, que evalúan la regulación emocional infantil en una escala de Likert de cuatro puntos (1 = nunca, 2 = algunas veces, 3 = a menudo, 4 = casi siempre). Las puntuaciones en la subescala de Regulación emocional se interpretan de la misma manera que las de la escala total: a mayor puntuación, mayor capacidad para regular las emociones.
En base al resultado obtenido del ERC se obtuvo:
Se aplicaron a 20 madres, donde la figura 1 evidencia que la mayoría de niños se concentraron en el rango medio de regulación emocional, con puntajes entre 50 y 70.
Figura 1
Rango de regulación emocional

Tabla 1
Clasificación de los participantes de acuerdo con las zonas del perfil parental: zona de monitoreo, zona de riesgo y zona óptima.
| Perfil Parental |
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La escala de parentalidad positiva E2P V.2 presenta 60 afirmaciones sobre crianza positiva, organizadas en cuatro áreas de competencias parentales, en una escala de Likert de cinco opciones: nunca, casi nunca, a veces, casi siempre y siempre, luego de calcular los totales de cada competencia y de toda le escala, se analizan y se realiza la asignación de la Zona (riesgo, monitoreo u óptima).
Como se observa en la Tabla 1, el 65% (n=13) de las participantes se ubica en la Zona de Riesgo, lo que representa la mayoría significativa de la muestra. Por otro lado, un 20% (n=4) se encuentra en la Zona de Monitoreo, mientras que solo un 15% (n=3) alcanza la Zona Óptima. La alta concentración en la zona de riesgo sugiere que las figuras de cuidado enfrentan barreras significativas para implementar pautas de crianza positivas.
Tabla 2
Medias de Regulación Emocional según el Perfil Parental
| PERFIL PARENTAL | M | n | DE |
| Zona de Monitoreo | 64,25 | 4 | 2,22 |
| Zona de Riesgo | 59,23 | 13 | 3,56 |
| Zona Óptima | 68,67 | 3 | 1,53 |
| Total | 61,65 | 20 | 4,72 |
Nota. Los valores de la media corresponden a la escala de Regulación Emocional. M = Media; n = Número de participantes; DE = Desviación Estándar.
Al integrar los resultados de la Escala de Parentalidad Positiva (E2P V.2) con el ERC, se observa una correspondencia directa entre la calidad de las competencias parentales y el desarrollo emocional de los niños.
De la muestra total (n=20), se identifica que las madres que se sitúan en Zona de Riesgo coinciden proporcionalmente con los niveles más bajos de regulación emocional del infante (59.23). Por el contrario, en la Zona Óptima de parentalidad, se concentran los niños con puntuaciones altas en procesos adaptativos y control emocional. Estos resultados indican que el nivel de competencia parental influye significativamente en la estabilidad emocional de los infantes.
Discusión
El presente estudio tuvo como finalidad diseñar un plan de intervención educativa para promover prácticas de crianza respetuosa que favorezcan el desarrollo de la regulación emocional en los niños. Los hallazgos encontrados en el ERC indica que la mayoría de los niños se ubicaron en nivel intermedio de regulación emocional, con puntajes entre 50 a 70, sin alcanzar los valores extremos del rango total (23.92) y el 65% de las madres se situó en zona de riesgo, un 20% en zona de monitoreo y solo un 15% en zona óptima, datos obtenidos a través de la escala de parentalidad positiva e2p v.2.
Las entrevistas realizadas indicaron que, las madres reconocen la importancia del afecto y comunicación como uno de los ejes importantes de las prácticas de crianza respetuosa, aún persistentes prácticas tradicionales centradas en obediencia, castigo e imposición de normas. Estas prácticas pueden mantenerse debido a factores culturales, transmisión intergeneracional de patrones vinculares, sus recursos autorregulatorios, su estilo de apego, eventos adversos o traumáticos vividos en su infancia, redes de apoyo, contexto actual o la ausencia de modelos parentales positivos.
Por otro lado, la tutora a cargo señaló que varios niños presentan dificultad para expresar y gestionar emociones como ira y frustración. Finalmente, los niños evidenciaron conocimientos de emociones básicas, pero mostraron dependencia de la figura materna para calmarse, revelando una etapa inicial en el desarrollo de estrategias autónomas de autorregulación emocional.
Al integrar los resultados cuantitativos y cualitativos, se observa coherencia entre los datos obtenidos: el 65% de las madres se ubica en zona de riesgo de competencias parentales y el 70% de los niños presenta niveles medios de regulación emocional. Los resultados de las entrevistas confirman la necesidad de fortalecer recursos emocionales y educativos en las madres. De acuerdo con el modelo teórico, estos hallazgos reflejan la presencia de áreas con baja frecuencia en las prácticas parentales positivas, lo que podría limitar el acompañamiento emocional y aplicación adecuada de estrategias de regulación emocional. En este sentido, es importante considerar que a medida que el cuidador logra autorregularse y co-regular al niño, estas experiencias se internalizan y moldearán el manejo de sus propias emociones en el futuro. La convergencia de ambos enfoques sustenta la pertinencia del diseño de un plan de intervención educativa dirigida hacia las cuidadoras para promover prácticas de crianza respetuosa, con el fin de fortalecer su rol en la promoción del bienestar emocional infantil.
Relación de los hallazgos con estudios previos
Con los resultados obtenidos se refuerza la necesidad de diseñar intervenciones en contextos de vulnerabilidad socioeconómica, en concordancia con lo reportado por Morawska et al. (2019) que para el desarrollo de la autorregulación emocional es fundamental realizar intervenciones sobre crianza en los primeros seis años del niño.
Por otra parte, estudios de Qiu y Shum (2022) revelan la importancia de implementar intervenciones parentales, ya que al adoptar comportamientos más autorizados destacan una mayor habilidad de regulación emocional en edad preescolar. Esto apoya la observación, de que la mayoría de los padres en zona de riesgo requieren capacitación para fortalecer un enfoque más respetuoso y efectivo.
Además, en la examinación de Mills et al (2022) sobre los efectos de la intervención entre padres e hijos, Parent-Child Interactions (PCI), una estrategia orientada a promover la crianza positiva en familias latinas indicó efectos indirectos significativos en la mejora del comportamiento cooperativo infantil, sostenidas seis meses después del tratamiento. Este estudio refuerza la importancia de adaptar planes de crianza respetuosa a los contextos culturales específicos para maximizar su eficacia.
Castellanos et al (2022) también evidencia que capacitar a los cuidadores mejora el clima emocional familiar y las competencias socioemocionales de los niños, lo que señala que este tipo de intervenciones refuerzan la necesidad de trabajar directamente con las figuras parentales coincidiendo con los objetivos de la presente intervención.
Implicaciones prácticas en la comunidad
Este plan se estructuró en siete sesiones que abordan competencias parentales reflexivas, vinculares, formativas y protectoras. Los tres primeros trabajan la competencia reflexiva mediante la reflexión sobre el rol parental, el autocuidado y la comprensión del niño (etapa, temperamento y etiquetas), utilizando actividades de análisis de rutinas, manejo de estrés, dinámicas de reflexión, ejercicios de autoexploración, dibujo proyectivo, mapeo de redes de apoyo y el instrumento IT3. La cuarta y quinta sesión fortalecen la competencia vincular, promoviendo apego seguro, conexión emocional y acompañamiento de las emociones infantiles, mediante dinámicas como “Mi círculo de seguridad”, análisis de casos prácticos y elaboración de estrategias concretas. La sexta sesión aborda la competencia formativa mediante disciplina positiva y la zona de desarrollo próximo, usando role-playing, dinámicas prácticas y reflexiones sobre límites con acompañamiento. Finalmente, la última sesión denominada “Buenos tratos”, promueve el respeto a los derechos y necesidades de los niños, fortaleciendo rutinas familiares y redes de apoyo mediante mapeo de recursos, análisis de prácticas diarias y compromisos de mejora, combinando exposiciones dialogadas, dinámicas participativas y reflexiones escritas.
Limitaciones y proyecciones futuras
Este estudio reconoce limitaciones, la información se obtuvo sólo desde la percepción materna, lo cual implica una posible subjetividad en las respuestas. La falta de participación paterna y la ausencia limitada a redes de apoyo en contexto de pobreza podrían limitar la aplicación de prácticas de crianza respetuosa. Por ello, el plan de intervención contempla la creación de un grupo de WhatsApp como red de apoyo virtual. En futuros estudios, se recomienda incluir figura paterna, así como evaluar la efectividad del plan mediante un diseño pre y post intervención.
Conclusión
El 65% de las madres se ubican en zona de riesgo de competencias parentales, lo que impacta en el desarrollo socioemocional de los niños y puede aumentar la posibilidad de desajustes emocionales y conductuales, lo que resalta la implementación de intervenciones educativas que fortalezcan las competencias parentales, promoviendo vínculos afectivos saludables funcionando como estrategia preventiva para un desarrollo emocional equilibrado a largo plazo.
La mayoría de los niños mostró niveles medios de regulación emocional, lo que sugiere que se encuentran en un punto intermedio del proceso de regulación emocional, acorde a su etapa evolutiva, pero con un margen importante de mejora reforzando la pertinencia desarrollar intervenciones educativas que potencien el acompañamiento emocional desde la crianza, favoreciendo la adquisición progresiva de habilidades para identificar, expresar y manejar sus emociones de manera adaptativa.
El plan de intervención diseñado para la comunidad Las Cañitas corresponde a las necesidades detectadas en las cuidadoras y se alinea con la evidencia científica sobre la eficacia de planes de parentalidad positiva. Así mismo, podría replicarse el plan en otros contextos y evaluarse mediante indicadores objetivos de cambios emocionales en los niños.
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Contribución de autoría
| ROLES | AUTORES QUE ASUMIERON EL ROL |
| Conceptualización | Deysi Arelis Saldarriaga Mero |
| Investigación | Deysi Arelis Saldarriaga Mero |
| Metodología | Deysi Arelis Saldarriaga Mero María Verónica Lazo Moreira |
| Supervisión | María Verónica Lazo Moreira |
| Validación | Deysi Arelis Saldarriaga Mero María Verónica Lazo Moreira |
| Redacción – borrador original | Deysi Arelis Saldarriaga Mero María Verónica Lazo Moreira |
| Redacción – revisión y edición | Deysi Arelis Saldarriaga Mero María Verónica Lazo Moreira |
Declaración de conflictos de interés
Los autores declaran que no existen conflictos de interés relacionados con esta investigación.
Declaración de financiamientos
Esta investigación se realizó sin el respaldo financiero de entidades públicas y/o privadas.