Identificaci n de rasgos depresivos en los jubilados participantes del programa de envejecimiento activo, IESS Manab -Portoviejo

 

Mercedes Ariana Posligua Loor

ORCID: https://orcid.org/0009-0002-3239-4430

Correo: mposligua0097@utm.edu.ec

Universidad T cnica de Manab - UTM

Portoviejo - Manab

 

Jisson Oswaldo Vega Intriago

ORCID: https://orcid.org/0000-0001-5727-8837

Universidad T cnica de Manab , UTM

Portoviejo, Ecuador

 

Recibido: 19-08-2024 Aceptado: 15-10-2025 Publicado: 05-12-2025

 

Resumen

La jubilaci n constituye una etapa de transici n que puede incidir negativamente en la salud mental de los adultos mayores. En el caso de los jubilados participantes del Programa de Envejecimiento Activo del IESS Manab -Portoviejo, se evidencian manifestaciones de deterioro emocional asociadas a s ntomas depresivos. El objetivo del presente estudio consisti en diagnosticar el estado de salud mental de este grupo poblacional y proponer estrategias psicoterap uticas fundamentadas en el enfoque cognitivo-conductual con el prop sito de mejorar su bienestar emocional. La investigaci n adopt un enfoque mixto, con la integraci n de t cnicas cualitativas y cuantitativas. Se aplicaron entrevistas estructuradas para explorar el estado emocional de los participantes y se utilizaron pruebas psicol gicas validadas para identificar indicadores de depresi n. Los resultados revelaron que el 55 % de los jubilados se percibe como in til o despreciable, el 63 % presenta dificultades de memoria, y el 67 % manifiesta aburrimiento con frecuencia. Asimismo, el 46 % ha reducido o abandonado actividades que anteriormente realizaba con regularidad. Estos hallazgos permiten concluir que una proporci n considerable de los jubilados experimenta afectaciones emocionales significativas, lo que justifica la necesidad de una intervenci n terap utica. El enfoque cognitivo-conductual se perfila como una estrategia eficaz para fortalecer la salud mental en este grupo etario, al facilitar la reestructuraci n de pensamientos disfuncionales, promover la activaci n conductual, fomentar h bitos de vida saludables, revalorizar el rol del adulto mayor en la sociedad y consolidar sus redes de apoyo psicosocial.

 

Palabras clave: jubilaci n; envejecimiento; cognitivo-conductual; psicoterap utica.

 

 

 

 

Identification of depressive traits in retirees participating in the active aging program, IESS Manab -Portoviejo

Abstract

Retirement is a transitional stage that can negatively affect the mental health of older adults. In the case of retirees participating in the Active Aging Program of the IESS Manab -Portoviejo, there are signs of emotional deterioration associated with depressive symptoms. The objective of this study was to diagnose the mental health status of this population group and propose psychotherapeutic strategies based on the cognitive-behavioral approach with the aim of improving their emotional well-being. The research adopted a mixed approach, integrating qualitative and quantitative techniques. Structured interviews were conducted to explore the emotional state of the participants, and validated psychological tests were used to identify indicators of depression. The results revealed that 55% of retirees perceive themselves as useless or worthless, 63% have memory difficulties, and 67% frequently express boredom. Likewise, 46% have reduced or abandoned activities that they previously performed regularly. These findings allow us to conclude that a considerable proportion of retirees experience significant emotional distress, which justifies the need for therapeutic intervention. The cognitive-behavioral approach is emerging as an effective strategy for strengthening mental health in this age group by facilitating the restructuring of dysfunctional thoughts, promoting behavioral activation, encouraging healthy lifestyle habits, revaluing the role of older adults in society, and consolidating their psychosocial support networks.

 

Keywords: retirement; aging; cognitive-behavioral; psychotherapy

 

Introducci n

La depresi n en adultos mayores representa un desaf o creciente para la salud p blica a nivel mundial, debido a su alta prevalencia y al impacto negativo que ejerce sobre la calidad de vida, la funcionalidad y el bienestar emocional de este grupo etario. La Organizaci n Mundial de la Salud (OMS) (2024) estima que m s del 15% de las personas mayores presentan alg n trastorno mental, siendo la depresi n uno de los m s comunes y frecuentemente subdiagnosticados. Este trastorno no se deriva exclusivamente del proceso natural de envejecimiento, sino que responde a un conjunto de factores biopsicosociales, entre los que destacan la p rdida de roles sociales, la soledad, el deterioro f sico y la presencia de enfermedades cr nicas. En particular, la transici n hacia la jubilaci n suele actuar como un evento estresante, capaz de detonar o intensificar s ntomas depresivos, especialmente cuando no se cuenta con redes de apoyo ni mecanismos adecuados de afrontamiento (Ortega, 2022).

En el contexto ecuatoriano, los datos reflejan una situaci n alarmante. Estudios recientes L pez (2022) revelan que aproximadamente el 20% de los adultos mayores presentan s ntomas depresivos de moderada a alta intensidad. Esta problem tica se ve agravada por la limitada cobertura y especializaci n de los servicios de salud mental, especialmente en provincias como Manab , donde las condiciones socioecon micas adversas, el aislamiento social y la escasa infraestructura en salud emocional profundizan el riesgo de trastornos psicol gicos. G mez-Reyna (2021) se ala que en esta regi n existe una alta prevalencia de afecciones emocionales mixtas, entre ellas ansiedad y depresi n, estrechamente asociadas con el deterioro del entorno psicosocial del adulto mayor.

Ante este panorama, el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) ha implementado el Programa de Envejecimiento Activo (PEA) en Portoviejo, como una estrategia para fomentar el bienestar integral de los jubilados mediante actividades f sicas, recreativas y de integraci n social. No obstante, la eficacia de dicho programa frente a los problemas emocionales subyacentes a n es limitada, ya que no todos los participantes logran beneficiarse plenamente de sus intervenciones. Persisten signos de desmotivaci n, aislamiento y tristeza en un n mero considerable de usuarios, lo que evidencia la necesidad de una evaluaci n m s profunda del estado de salud mental de esta poblaci n.

En este contexto, se plantea como problema objeto de estudio la identificaci n de rasgos depresivos en los jubilados participantes del Programa de Envejecimiento Activo, IESS Manab -Portoviejo, a fin de comprender la magnitud del fen meno, sus determinantes psicosociales y sus implicaciones en la calidad de vida de los adultos mayores. Esta investigaci n busca generar evidencia que permita el dise o de intervenciones psicoterap uticas integrales, ajustadas a las necesidades reales de esta poblaci n, con el prop sito de fortalecer los enfoques preventivos y mejorar la atenci n emocional en el envejecimiento.

Conceptualizaci n de la Depresi n en Adultos Mayores

 

Definici n de depresi n

La depresi n es un trastorno emocional caracterizado por sentimientos persistentes de tristeza, p rdida de inter s o placer en actividades cotidianas, alteraciones del sue o y del apetito, y una disminuci n generalizada de la energ a (Carchi, 2021). En los adultos mayores, este trastorno suele presentarse con s ntomas som ticos, como dolores f sicos inespec ficos, fatiga cr nica y aislamiento social, lo que dificulta su diagn stico y tratamiento oportuno. Seg n Carrasco (2022) la depresi n en este grupo etario no solo es el resultado de factores biol gicos, sino tambi n de experiencias emocionales y sociales acumuladas a lo largo de la vida.

Identificaci n de rasgos depresivos

La identificaci n de rasgos depresivos en adultos mayores constituye una tarea fundamental dentro del abordaje integral del envejecimiento, ya que permite detectar tempranamente alteraciones emocionales que, de no ser tratadas, pueden desencadenar trastornos depresivos mayores, deterioro cognitivo, disminuci n de la funcionalidad y mayor riesgo de morbilidad y mortalidad. La depresi n en esta etapa de la vida ha sido conceptualizada por la literatura cient fica como un trastorno multifactorial, influenciado por condiciones biol gicas, psicol gicas y sociales (Blazer, 2020). No se trata nicamente de una consecuencia del envejecimiento, sino del efecto acumulativo de experiencias de p rdida, cambios en los roles sociales, enfermedades cr nicas, disminuci n de las capacidades f sicas, y aislamiento social.

Desde un enfoque cl nico, los rasgos depresivos en adultos mayores pueden manifestarse de forma at pica o enmascarada, siendo comunes s ntomas como fatiga persistente, disminuci n del inter s por actividades cotidianas, alteraciones del sue o, p rdida del apetito, irritabilidad o quejas som ticas sin causa m dica aparente (American Psychiatric Association (APA), 2022). Estos signos suelen confundirse con los efectos normales del envejecimiento, lo que dificulta su diagn stico oportuno y contribuye a su infrarregistro en los servicios de salud. Por ello, la identificaci n sistem tica de estos rasgos a trav s de instrumentos validados y entrevistas cl nicas es esencial para intervenir antes de que se desarrollen cuadros depresivos severos.

En el contexto de pol ticas de envejecimiento activo, como las promovidas por la OMS (2015) se enfatiza la importancia de un enfoque preventivo y participativo que promueva la salud mental en la vejez. No obstante, muchos programas centrados en el adulto mayor priorizan la actividad f sica y la socializaci n, dejando de lado evaluaciones psicol gicas espec ficas. En este sentido, resulta necesario incorporar mecanismos de tamizaje emocional como parte de las estrategias integrales, especialmente en instituciones m dicas, que atienden a una amplia poblaci n de jubilados mediante programas enfocados a grupos de la tercera edad.

Factores asociados a la depresi n en la tercera edad

La depresi n en adultos mayores est influenciada por m ltiples factores, entre los que destacan:

Soledad y aislamiento social: El abandono familiar y la falta de redes de apoyo son determinantes cr ticos en el desarrollo de cuadros depresivos. Contreras (2021) se ala que el abandono familiar incrementa significativamente los sentimientos de desamparo y desesperanza en los adultos mayores, afectando su estado emocional.

Problemas de salud f sica: Las enfermedades cr nicas, como la diabetes y la hipertensi n, as como las limitaciones funcionales, incrementan el riesgo de padecer depresi n al afectar la independencia y la calidad de vida (Carchi, 2021).

Cambios en los roles sociales: La transici n hacia la jubilaci n y la p rdida de roles laborales contribuyen a la disminuci n del prop sito vital, lo que puede desencadenar trastornos emocionales (Carrasco, 2022).

Factores econ micos: La insuficiencia de ingresos y la dependencia econ mica de la familia son fuentes de estr s que agravan la vulnerabilidad emocional.

Impacto emocional, f sico y social de la depresi n en jubilados

La depresi n en los adultos mayores afecta m ltiples dimensiones de su vida:

Impacto emocional: Se manifiesta en una disminuci n de la autoestima, sentimientos de inutilidad, y un aumento del riesgo de ideaci n suicida. Contreras (2021) documenta casos en los que el abandono familiar agrava estos s ntomas, dificultando la recuperaci n emocional.

Impacto f sico: Los s ntomas depresivos pueden exacerbar condiciones m dicas preexistentes, generar un deterioro en la funcionalidad f sica y reducir la expectativa de vida (Carchi, 2021).

Impacto social: La depresi n limita la interacci n social, aumentando el aislamiento y reduciendo la participaci n en actividades comunitarias. Carrasco (2022) destaca que el abandono y la falta de contacto familiar debilitan las conexiones sociales esenciales para el bienestar psicol gico.

La depresi n en adultos mayores es un problema multifac tico que requiere un enfoque integral para abordar sus causas y mitigar su impacto, especialmente en contextos donde la familia y la comunidad no ofrecen el apoyo necesario.

La jubilaci n como factor de transici n en la tercera edad

 

Cambios psicosociales asociados a la jubilaci n

La jubilaci n representa un hito significativo en la vida de los adultos mayores, marcando el fin de una etapa productiva y el inicio de una nueva etapa caracterizada por el tiempo libre y la reflexi n sobre el pasado. Seg n G mez-Reyna (2021) este proceso puede generar desequilibrios emocionales y psicol gicos, especialmente si no se cuenta con estrategias de adaptaci n adecuadas. El cambio de rutina, la p rdida de interacci n laboral y la percepci n de inutilidad son factores que contribuyen a un impacto negativo en la calidad de vida. Por otro lado, Guadalupe-Tixi y Morocho (2024) enfatizan que las alteraciones emocionales derivadas de esta transici n son especialmente prevalentes en adultos mayores que experimentan el "s ndrome del nido vac o", una condici n en la que la ausencia de los hijos intensifica sentimientos de soledad y vac o emocional.

La p rdida de roles laborales y su relaci n con la depresi n

El trabajo no solo proporciona ingresos econ micos, sino que tambi n es una fuente de identidad y prop sito en la vida. La jubilaci n, al eliminar estos roles, puede generar una crisis existencial en los adultos mayores. G mez-Reyna (2021) explica que la p rdida de roles laborales est estrechamente vinculada al desarrollo de trastornos como la depresi n y la ansiedad. La desconexi n de las responsabilidades laborales y la falta de reconocimiento social pueden exacerbar sentimientos de inutilidad y tristeza. En el contexto ecuatoriano, el Instituto Nacional de Estad stica y Censos (INEC), 2021) destaca que una de las principales preocupaciones de los jubilados es la incertidumbre econ mica, que incrementa el estr s psicol gico y agrava los problemas de salud mental.

Desaf os emocionales y econ micos tras la jubilaci n

Los desaf os emocionales tras la jubilaci n incluyen una mayor vulnerabilidad a la depresi n y la ansiedad, especialmente en quienes carecen de una red de apoyo s lida. Guadalupe-Tixi y Morocho (2024) se alan que la ausencia de actividades significativas puede llevar al aislamiento social y a un deterioro de la autoestima. A nivel econ mico, el INEC (2021) resalta que los ingresos de los jubilados a menudo no son suficientes para cubrir sus necesidades b sicas, lo que genera preocupaciones financieras constantes. Esta situaci n puede desencadenar un ciclo de estr s cr nico que impacta negativamente en su bienestar emocional y f sico.

En este contexto, es esencial promover intervenciones psicoterap uticas y estrategias de acompa amiento emocional para mitigar los efectos negativos de la jubilaci n. G mez-Reyna (2021) sugiere que la psicoterapia cognitiva es una herramienta eficaz para ayudar a los adultos mayores a redefinir su prop sito y enfrentar de manera resiliente los desaf os asociados a esta transici n.

 

Estrategias Psicoterap uticas para Adultos Mayores

 

Enfoques psicoterap uticos tradicionales en la tercera edad

La psicoterapia tradicional, como el enfoque cognitivo-conductual, ha demostrado ser efectiva en el tratamiento de la depresi n en adultos mayores. Seg n L pez (2022) estos enfoques se centran en modificar patrones de pensamiento negativos y desarrollar habilidades para enfrentar los cambios propios del envejecimiento. Por su parte, Moya (2021) destaca la importancia de adaptar las intervenciones a las necesidades espec ficas de esta poblaci n, especialmente en situaciones de crisis como la p rdida de seres queridos o problemas de salud.

Terapias emergentes adaptadas al envejecimiento

En los ltimos a os, han surgido terapias adaptadas a las caracter sticas del envejecimiento, como la terapia narrativa y la terapia de reminiscencia. Lucio (2022) se ala que estas terapias permiten a los adultos mayores reconstruir su historia personal y resignificar experiencias pasadas, lo que contribuye a mejorar su bienestar emocional. Ortega (2022) tambi n subraya la efectividad de programas psicoterap uticos que combinan t cnicas tradicionales con enfoques emergentes para atender el duelo y otras situaciones emocionales cr ticas en la tercera edad.

Efectividad de las terapias narrativas y la regulaci n emocional

La terapia narrativa se ha convertido en una herramienta clave para promover la autorreflexi n y la aceptaci n en los adultos mayores. Lucio (2022) enfatiza que esta t cnica ayuda a identificar las fortalezas individuales y a integrar experiencias significativas en la narrativa personal, lo que mejora la autoestima y reduce los s ntomas depresivos. Adicionalmente, estrategias de regulaci n emocional, como las ense adas en terapias basadas en la aceptaci n y el compromiso, permiten manejar el estr s y la ansiedad asociados al proceso de envejecimiento.

 

El Enfoque Integral en Psicoterapia para Jubilados

 

Intervenciones basadas en factores contextuales

Un enfoque integral en la psicoterapia para jubilados considera factores contextuales como la din mica familiar, la red de apoyo social y las condiciones econ micas. Leal (2023) resalta que la incorporaci n de estos elementos permite abordar las ra ces de los problemas emocionales de manera m s completa. La OMS (2024) enfatiza que, en el caso de los jubilados, es crucial dise ar intervenciones que promuevan su reintegraci n en actividades sociales y productivas, otorg ndoles una "segunda oportunidad" para redefinir su rol en la sociedad.

Integraci n de estrategias emocionales, sociales y econ micas

Las estrategias integrales combinan t cnicas emocionales, como la regulaci n de pensamientos negativos, con la participaci n en actividades comunitarias y talleres de planificaci n financiera. Ortega (2022) se ala que este enfoque multidimensional no solo mejora el bienestar psicol gico, sino que tambi n fomenta la autonom a y la calidad de vida de los adultos mayores.

Beneficios de la psicoterapia personalizada en adultos mayores

La personalizaci n de la psicoterapia permite dise ar planes de tratamiento que respondan a las necesidades nicas de cada individuo. L pez (2022) menciona que la evaluaci n inicial del estado emocional y f sico del paciente es fundamental para identificar las estrategias m s adecuadas. Por su parte, la OMS (2024) recomienda integrar herramientas tecnol gicas y recursos educativos en la terapia, especialmente para los jubilados que enfrentan desaf os econ micos y sociales significativos. Este enfoque integral no solo alivia los s ntomas de depresi n, sino que tambi n contribuye a la construcci n de una vida plena y significativa en la etapa de la jubilaci n.

Material y M todo

La investigaci n adopta un enfoque mixto (cuali-cuantitativo), que combina t cnicas cualitativas, como entrevistas semiestructuradas, y m todos cuantitativos, mediante la aplicaci n de un test psicol gico estandarizado. Esta integraci n metodol gica permite analizar tanto los aspectos subjetivos relacionados con el entorno y la experiencia de los adultos mayores, como la medici n objetiva de rasgos depresivos. El dise o es no experimental y de tipo transversal, debido a que los datos se recolectan en un nico momento, sin manipulaci n de variables, permitiendo observar la realidad tal como ocurre en su contexto natural.

El nivel de investigaci n es anal tico, al centrarse en la interpretaci n de datos para identificar relaciones causales y comprender los factores que inciden en el desarrollo de s ntomas depresivos. El estudio de campo se desarrolla en el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) de Portoviejo, en el espacio destinado al Programa de Envejecimiento Activo, lo que garantiza la obtenci n de informaci n directa y contextualizada de los jubilados participantes y del equipo profesional que los atiende. Esta estrategia metodol gica contribuye a generar evidencia emp rica til para la formulaci n de las conclusiones apropiadas.

La poblaci n del estudio incluye la participaci n directa de dos profesionales del rea de atenci n psicoterap utica, quienes aportan desde su experiencia cl nica en la evaluaci n de los adultos mayores. La poblaci n total de jubilados inscritos en el Programa de Envejecimiento Activo (PEA) del IESS en Portoviejo asciende a 400 personas.

Para garantizar la representatividad de los resultados, se aplica un muestreo probabil stico, a trav s de la f rmula , con un nivel de confianza del 95% y un margen de error del 5%.

Mediante el cual se identific el tama o de muestra requerido de 196 jubilados, quienes conforman el grupo evaluado para la identificaci n de rasgos depresivos dentro del programa.

El m todo de investigaci n se fundamenta en un enfoque inductivo-deductivo, lo que permite abordar el fen meno de estudio desde una doble perspectiva. Por un lado, se parte del an lisis de datos emp ricos concretos obtenidos directamente de los participantes (enfoque inductivo), lo que facilita la identificaci n de patrones, tendencias y caracter sticas propias del contexto. Por otro lado, estos hallazgos se interpretan y contrastan a la luz de marcos te ricos previamente establecidos (enfoque deductivo), lo que proporciona una base conceptual s lida para explicar las relaciones observadas y sustentar las conclusiones de manera rigurosa.

En relaci n a las t cnicas de estudio, se emple el Test de Yesavage, facilitado por el Ministerio de Inclusi n Econ mica y Social (2024) dirigido a los jubilados del PEA, con el prop sito de obtener datos cuantitativos precisos sobre la presencia y severidad de s ntomas depresivos. Para este estudio, se seleccionaron cinco tems considerados de mayor relevancia cl nica y pertinencia contextual, en funci n del objetivo investigativo. Cabe destacar que el Test de Yesavage ha demostrado adecuadas propiedades psicom tricas en m ltiples estudios internacionales con poblaci n adulta mayor. (Yesavage et al., 1982). Para validar los datos obtenidos en la aplicaci n del Test, se utiliz el Alfa de Cronbach.

Complementariamente, se utiliz una entrevista semiestructurada de car cter cualitativo, basada en el estudio de Medina et al (2025), la cual fue adaptada a la realidad del Estudio. La entrevista est compuesta por cinco interrogantes, y se aplic a los terapeutas responsables del Programa de Envejecimiento Activo del IESS-Portoviejo. Esta t cnica permiti capturar perspectivas profesionales, experiencias cl nicas y valoraciones contextuales sobre el estado emocional y social de los jubilados, enriqueciendo la comprensi n del fen meno desde un enfoque interpretativo. La combinaci n de ambos instrumentos permiti triangular los datos y fortalecer la solidez de los hallazgos desde un enfoque mixto.

Para el an lisis estad stico de los datos obtenidos, se emplearon procedimientos cuantitativos descriptivos y de fiabilidad. Inicialmente, se utiliz estad stica descriptiva para calcular frecuencias absolutas y porcentajes, lo que permiti interpretar la distribuci n de respuestas de los jubilados respecto a cada tem del test de Yesavage. Posteriormente, se aplic el coeficiente de Alfa de Cronbach con el fin de evaluar la consistencia interna del conjunto de tems seleccionados. Estos procedimientos permitieron validar la calidad de los datos y respaldar su utilidad para el an lisis de los rasgos depresivos en la muestra estudiada.

Para asegurar el rigor cualitativo en las entrevistas se implementaron varios procedimientos clave: se utiliz un guion semiestructurado que permiti abordar de manera sistem tica las tem ticas centrales con todos los psicoterapeutas, garantizando consistencia y permitiendo comparaciones. Se realiz triangulaci n de fuentes al incluir diferentes profesionales, fortaleciendo la credibilidad de los datos, y se favoreci la validaci n mediante la devoluci n de resultados preliminares a los participantes para confirmar la interpretaci n correcta de sus respuestas.

Resultados

1.1. Resultados del test de depresi n

Ha disminuido o abandonado muchos de sus intereses o actividades previas?

Tabla 1

Disminuci n o abandonado de actividades cotidianas

f

%

Si

91

46%

No

105

54%

Total

196

100%

 

 

 

 

La informaci n contenida en la Tabla 1 presenta la distribuci n de respuestas obtenidas en relaci n con la reducci n o abandono de actividades previamente habituales, en una muestra de 196 jubilados participantes del Programa de Envejecimiento Activo del IESS-Portoviejo. De estos, 91 individuos (46%) reportaron haber disminuido o abandonado significativamente sus intereses o actividades cotidianas, mientras que 105 personas (54%) indicaron no haber experimentado dicho cambio.

La evidencia emp rica se ala que una proporci n importante de adultos mayores presenta una reducci n en la participaci n activa en actividades significativas. Este fen meno puede estar vinculado a m ltiples factores, como el deterioro de la salud f sica o mental, el impacto emocional asociado a la jubilaci n, la p rdida de roles sociales, el aislamiento o la falta de redes de apoyo. Seg n Ram rez (2024), la transici n hacia la jubilaci n con frecuencia implica una redefinici n identitaria que puede conllevar desmotivaci n y retraimiento social, elementos relacionados con el desarrollo de s ntomas depresivos.

En contraste, el 54% que mantiene sus rutinas sugiere una mejor adaptaci n al proceso de envejecimiento. Este grupo podr a beneficiarse de factores protectores como un estado funcional conservado, acceso a recursos psicosociales y participaci n activa en redes comunitarias. La continuidad en las actividades no solo act a como mecanismo de afrontamiento, sino que tambi n se asocia con una mayor resiliencia emocional y una menor probabilidad de padecer trastornos afectivos.

Desde una perspectiva de intervenci n, estos hallazgos subrayan la necesidad de desarrollar estrategias psicoterap uticas personalizadas, enfocadas en la activaci n conductual y la revalorizaci n de los intereses individuales. Tal como plantea Rom n (2021), el abordaje multidisciplinario mediante terapias ocupacionales, programas grupales y acompa amiento emocional puede contribuir significativamente a la reactivaci n de la funcionalidad psicosocial del adulto mayor. Asimismo, el reporte del 46% de inactividad podr a constituir una se al de alerta para procesos depresivos incipientes, lo cual demanda intervenciones oportunas dentro de los programas de atenci n geri trica y pol ticas p blicas orientadas al envejecimiento saludable.

Se siente aburrido frecuentemente?

Tabla 2

Aburrimiento frecuente

F

%

Si

132

67

No

64

33

Total

196

100

 

La Tabla 2 expone los datos relativos a la frecuencia de aburrimiento en una muestra de 196 individuos. De estos, 132 participantes (67%) reportaron experimentar aburrimiento con regularidad, mientras que 64 personas (33%) indicaron no manifestar este sentimiento de manera habitual.

La elevada proporci n de sujetos que refieren aburrimiento frecuente representa un hallazgo relevante, ya que puede estar asociado a la disminuci n de actividades significativas, carencia de est mulos cognitivos y sociales, o al aislamiento social, factores com nmente observados en poblaci n adulta mayor y jubilada. Conforme a Rom n (2021), este estado emocional puede derivar de una sensaci n de vac o existencial, relacionada con la transici n a una etapa vital caracterizada por la p rdida o transformaci n de roles laborales y sociales.

Por otro lado, el 33% de la muestra que no presenta aburrimiento frecuente podr a reflejar una adecuada capacidad adaptativa a la jubilaci n, posiblemente favorecida por redes de apoyo social, participaci n en actividades placenteras y mantenimiento de rutinas estructuradas que aportan sentido y estabilidad.

El elevado porcentaje de individuos que experimentan aburrimiento persistente debe ser considerado un indicador de riesgo para el desarrollo de trastornos emocionales m s complejos, tales como la depresi n o el deterioro de la salud mental. En concordancia, Ruiz et al. (2023) se alan que el aburrimiento prolongado puede afectar negativamente la calidad de vida y el bienestar integral.

Estos resultados enfatizan la necesidad de implementar intervenciones psicoterap uticas orientadas a promover la participaci n en actividades estimulantes y el desarrollo de nuevos intereses entre los jubilados. Estrategias como terapias ocupacionales, din micas grupales y talleres de aprendizaje constituyen opciones eficaces para mitigar el aburrimiento y fortalecer la salud emocional.

Adicionalmente, los hallazgos subrayan la importancia de dise ar pol ticas p blicas y comunitarias que faciliten espacios de interacci n social y fomenten la participaci n activa de las personas mayores, contribuyendo no solo a reducir el aburrimiento, sino tambi n a mejorar el sentido de pertenencia y el prop sito en esta etapa de la vida.

Se siente con frecuencia desamparado?

Tabla 3

Siente desamparo

f

%

Si

108

55%

No

88

45%

Total

196

100%

 

 

 

 

 

La Tabla 3 evidencia la percepci n de desamparo en una muestra de 196 jubilados, donde 108 personas (55%) reportaron sentirse frecuentemente desamparadas, mientras que 88 individuos (45%) indicaron no experimentar esta sensaci n. Este hallazgo revela una problem tica significativa, posiblemente relacionada con factores como el aislamiento social, la p rdida de roles familiares o laborales, y la ausencia de un sistema de apoyo emocional adecuado. Dicho sentimiento de vulnerabilidad es com n en la poblaci n jubilada, ya que la transici n hacia nuevas din micas de vida puede generar sensaciones de abandono y fragilidad emocional.

En contraste, el 45% de los participantes que no se sienten desamparados probablemente cuentan con redes de apoyo s lidas, actividades significativas o estrategias de afrontamiento eficaces que les permiten enfrentar los retos emocionales propios de esta etapa. El sentimiento frecuente de desamparo puede estar asociado con un estado de indefensi n aprendida, caracterizado por la percepci n de falta de control sobre las circunstancias vitales, lo que puede ser un factor precursor de trastornos emocionales como la depresi n o la ansiedad, afectando negativamente la calidad de vida de los adultos mayores (Saldarriaga, 2023).

Para abordar esta problem tica, es fundamental implementar intervenciones psicoterap uticas orientadas al fortalecimiento emocional, tales como terapias grupales que favorezcan la construcci n de redes sociales y el intercambio de experiencias. Asimismo, las estrategias deben promover el desarrollo de habilidades de resiliencia y fomentar un sentido de prop sito mediante la participaci n en actividades significativas. Finalmente, los resultados subrayan la necesidad de fortalecer las redes de apoyo familiar y comunitario, as como de dise ar pol ticas p blicas que aseguren el bienestar integral de los adultos mayores, facilitando espacios de inclusi n social, acceso a servicios de salud mental y participaci n activa en la comunidad, con el objetivo de mitigar el sentimiento de desamparo en esta poblaci n.

Siente Ud. que tiene m s problemas con su memoria que otras personas de su edad?

Tabla 4

Problemas de memoria

 

f

%

Si

123

63

No

73

37

Total

196

100

 

La Tabla 4 presenta los resultados sobre la percepci n de problemas de memoria en comparaci n con otras personas de la misma edad. De los 196 encuestados, 123 (63%) sienten que tienen m s problemas con su memoria, mientras que 73 (37%) no perciben esta dificultad.

El 63% de los encuestados que reportan problemas de memoria sugiere que esta preocupaci n es com n entre la poblaci n evaluada. Esta percepci n puede estar asociada a diversos factores, como el envejecimiento natural, el estr s emocional, o incluso a problemas de salud m s complejos, como los primeros signos de deterioro cognitivo o trastornos neurodegenerativos.

Por otro lado, el 37% que no experimenta esta percepci n podr a indicar una mayor confianza en sus capacidades cognitivas, un estado de salud mental m s estable, o una menor autoconciencia sobre los cambios en su memoria.

Es importante destacar que, aunque los problemas de memoria son esperados en cierta medida con el envejecimiento, una percepci n desproporcionada de estos puede impactar negativamente la autoestima y generar preocupaciones adicionales en los jubilados. Seg n Villac s, (2022) esto podr a estar relacionado con la ansiedad, la depresi n, o una falta de actividades que estimulen la memoria y el funcionamiento cognitivo.

Desde un enfoque psicoterap utico, se pueden implementar estrategias para abordar esta problem tica, tales como:

1. Terapias de estimulaci n cognitiva: Actividades dise adas para mejorar la memoria y la atenci n, ayudando a los adultos mayores a sentirse m s seguros de sus habilidades.

2. Intervenciones psicoeducativas: Informar a los jubilados sobre los cambios cognitivos normales del envejecimiento y diferenciar estos de posibles signos de alerta, reduciendo la preocupaci n innecesaria.

3. Terapias grupales: Fomentar el intercambio de experiencias y la creaci n de estrategias colectivas para enfrentar problemas comunes de la etapa de la jubilaci n.

La percepci n de problemas de memoria puede ser tanto una manifestaci n subjetiva como un indicador de condiciones subyacentes. Es crucial realizar evaluaciones m s profundas para diferenciar entre cambios normales relacionados con la edad y posibles problemas de salud cognitiva.

Este an lisis resalta la importancia de un enfoque integral que combine intervenciones psicol gicas, sociales y m dicas para mejorar la calidad de vida de los jubilados y promover un envejecimiento activo y saludable.

Se siente in til o despreciable en su estado actual?

 

Tabla 5

Se siente in til o despreciable

f

%

Si

108

55

No

88

45

Total

196

100

 

 

 

 

 

La Tabla 5 revela las respuestas a la pregunta sobre si los encuestados se sienten in tiles o despreciables en su estado actual. De los 196 participantes, 108 (55%) respondieron afirmativamente, mientras que 88 (45%) no comparten este sentimiento.

El hecho de que m s de la mitad de los encuestados (55%) se sientan in tiles o despreciables refleja una problem tica significativa en t rminos de autoestima y satisfacci n personal. Este dato puede estar relacionado con factores como la p rdida de roles sociales, la disminuci n de la independencia econ mica o f sica, y la percepci n de ser una carga para otros, aspectos comunes en la etapa de jubilaci n.

Por otro lado, el 45% de los encuestados que no se sienten de esta manera podr a estar relacionado con el mantenimiento de actividades significativas, redes de apoyo s lidas o un afrontamiento m s resiliente frente a los cambios asociados a la jubilaci n.

Los sentimientos de inutilidad o desprecio personal son indicadores importantes de la salud mental, particularmente de la depresi n y la baja autoestima en adultos mayores (Paredes, 2022). Este tipo de emociones puede llevar a un aislamiento social, desmotivaci n y, en casos graves, ideaci n suicida.

En el contexto de los jubilados, estas emociones pueden amplificarse debido a:

     La p rdida de roles sociales y laborales: Despu s de la jubilaci n, muchos adultos mayores pueden sentir que su contribuci n ya no es valorada.

     La falta de actividades significativas: La ausencia de objetivos claros o proyectos puede dar lugar a una sensaci n de vac o existencial.

     El cambio en las din micas familiares: Sentirse menos necesario o depender m s de los dem s puede generar frustraci n y autodesprecio.

Para abordar estos sentimientos, se recomienda un enfoque integral que incluya:

     Terapias de aceptaci n y compromiso (ACT): Para ayudar a los jubilados a aceptar sus emociones y construir una vida m s significativa basada en sus valores actuales.

     Programas de reintegraci n social: Iniciativas que fomenten la participaci n en actividades comunitarias o de voluntariado, otorgando un prop sito renovado.

     Terapias narrativas: Ayudar a los adultos mayores a reconstruir una narrativa positiva sobre su vida, enfoc ndose en logros pasados y metas futuras alcanzables.

     Fomento de redes de apoyo: Estimular el fortalecimiento de v nculos familiares y comunitarios para combatir la sensaci n de aislamiento.

Los resultados subrayan la importancia de brindar apoyo emocional y oportunidades de participaci n activa a los jubilados, ayud ndolos a redefinir su prop sito en esta etapa de la vida. Es fundamental crear entornos que valoren su experiencia, capacidades y contribuciones, promoviendo un envejecimiento digno y satisfactorio.

Tabla 6.

Resumen de la dimensi n de depresi n

tem del test

Dimensi n de la depresi n

% Respuestas afirmativas

Ha disminuido o abandonado muchos de sus intereses o actividades previas?

P rdida de inter s / anhedonia

46%

Se siente aburrido frecuentemente?

nimo deprimido / Anhedonia

67%

Se siente con frecuencia desamparado?

Sentimiento de vac o / desamparo

55%

Tiene m s problemas de memoria que otros de su edad?

Problemas cognitivos

63%

Se siente in til o despreciable en su estado actual?

Sensaci n de inutilidad / culpa

55%

Nota: Datos extra dos del test a los jubilados

 

Coeficiente de validez

Para confirmar el coeficiente de validez de los resultados del Test de Yesavage, se aplic el Alfa de Cronbach, dando como resultado un puntaje de 0,84. Este valor indica una aceptable consistencia interna, lo que sugiere que las preguntas seleccionadas est n midiendo los rasgos depresivos.


3.2. Resultados de la entrevista

1. C mo describir a el impacto del Programa Envejecimiento Activo en la calidad de vida de los jubilados que participan en l?

Psicoterapeuta 1:

El Programa Envejecimiento Activo ha demostrado un impacto positivo y significativo en la calidad de vida de los jubilados, especialmente en los mbitos emocional y social. Hemos observado una notable reducci n en los niveles de aislamiento social, acompa ado de un incremento en la percepci n de bienestar y autoestima entre los participantes. El programa fomenta la reactivaci n de roles sociales y personales, generando en los usuarios un renovado sentido de prop sito y motivaci n para mantener una vida activa y comprometida.

Psicoterapeuta 2:

Desde la implementaci n del programa, se ha evidenciado un cambio sustancial en la actitud de los jubilados hacia su etapa vital, caracterizado por un aumento en la valoraci n personal y el compromiso con actividades antes evitadas. Los instrumentos de evaluaci n psicol gica utilizados reflejan una disminuci n significativa en s ntomas asociados con depresi n y ansiedad, lo que sugiere una mejor a en el estado emocional y psicol gico de los participantes. Esto reafirma la importancia de intervenciones integrales que promuevan la salud mental en esta poblaci n.

2. Qu tipo de actividades o servicios ofrecidos por el programa considera que son m s efectivos para promover el bienestar emocional de los participantes?

Psicoterapeuta 1:

Las sesiones de terapia grupal y los talleres de expresi n emocional son fundamentales para fortalecer el bienestar emocional, ya que propician un espacio seguro para compartir experiencias, validar emociones y construir redes de apoyo mutuo. Estos ambientes grupales facilitan la cohesi n social y disminuyen sentimientos de soledad, fomentando el desarrollo de habilidades sociales y emocionales esenciales para la adaptaci n positiva en la jubilaci n.

Psicoterapeuta 2:

Actividades orientadas a la relajaci n y la gesti n emocional, como mindfulness, yoga y risoterapia, han demostrado alta efectividad. Estas pr cticas no solo promueven la reducci n del estr s y la ansiedad, sino que tambi n facilitan el desarrollo de herramientas cognitivas y emocionales para una mejor regulaci n afectiva. La incorporaci n de t cnicas basadas en evidencia contribuye a mejorar la calidad de vida y la resiliencia emocional en los participantes.

3. Cu les son los principales desaf os que enfrenta el personal al atender a los jubilados dentro del programa?

Psicoterapeuta 1:

Uno de los retos m s significativos es superar la resistencia inicial que algunos jubilados manifiestan hacia la participaci n en actividades grupales. Esta reticencia suele estar vinculada a experiencias previas negativas, baja motivaci n o percepciones pesimistas sobre la posibilidad de mejora, lo que requiere estrategias espec ficas de motivaci n y acompa amiento para facilitar la inclusi n y el compromiso.

Psicoterapeuta 2:

Otro desaf o importante es la limitaci n de recursos para adaptar las intervenciones a las necesidades individuales de cada jubilado. La heterogeneidad en las condiciones de salud f sica, emocional y social demanda un enfoque m s personalizado, pero las restricciones log sticas y de personal dificultan la implementaci n ptima de estas adaptaciones, afectando potencialmente la efectividad del programa.

4. En su opini n, qu aspectos del programa podr an mejorarse para atender de manera m s integral las necesidades de los jubilados?

Psicoterapeuta 1:

Es fundamental incorporar un componente de atenci n individualizada m s estructurado, que permita abordar problem ticas emocionales complejas de manera personalizada. La inclusi n de sesiones individuales complementarias a las actividades grupales facilitar a una intervenci n m s efectiva, ajustada a la diversidad de experiencias y niveles de vulnerabilidad presentes en esta poblaci n.

Psicoterapeuta 2:

Considero que la integraci n de actividades intergeneracionales ser a un complemento valioso para el programa. Fomentar el contacto y la interacci n con generaciones m s j venes puede fortalecer los v nculos familiares y sociales, promover un sentido de pertenencia m s amplio y contribuir a la reducci n del aislamiento y la soledad, aspectos claves para la salud emocional de los jubilados.

5. Qu tan frecuente es que los jubilados expresen o manifiesten s ntomas relacionados con la depresi n u otros trastornos emocionales, y c mo se abordan estos casos dentro del programa?

Psicoterapeuta 1:

Se estima que alrededor del 40% de los participantes presentan s ntomas de depresi n leve a moderada al ingreso, identificados mediante evaluaciones estandarizadas como la Escala de Depresi n Geri trica. El programa ofrece una intervenci n escalonada, iniciando con terapias grupales para casos leves y derivando a atenci n individual o especializada para situaciones m s severas, garantizando un seguimiento adecuado seg n la gravedad de los s ntomas.

Psicoterapeuta 2:

En nuestra experiencia cl nica, la depresi n y la ansiedad son los trastornos emocionales m s prevalentes, a menudo vinculados a factores como la soledad y la p rdida de rol social que acompa a a la jubilaci n. Los casos que presentan mayor complejidad se canalizan hacia intervenciones individuales y, cuando es necesario, se derivan a atenci n psiqui trica, asegurando un abordaje integral y multidisciplinario que promueva la recuperaci n y el bienestar emocional.

Discusi n

El an lisis integral de los resultados obtenidos mediante entrevistas semiestructuradas y la aplicaci n de instrumentos psicom tricos a los jubilados participantes del Programa de Envejecimiento Activo del IESS Manab -Portoviejo revela un panorama preocupante en relaci n con su salud mental. A trav s del proceso de triangulaci n metodol gica que combin enfoques cualitativos y cuantitativos se identific una correspondencia significativa entre los relatos subjetivos de los participantes y los indicadores objetivos obtenidos, lo cual refuerza la validez de los hallazgos.

Los datos cualitativos evidencian una experiencia com n de p rdida de sentido vital tras la jubilaci n, manifestada en sentimientos de inutilidad, desamparo, aburrimiento cr nico y aislamiento social. Los participantes refirieron con frecuencia una percepci n de desvinculaci n de sus redes familiares y comunitarias, as como la ausencia de actividades con valor personal, lo que ha contribuido a una disminuci n en la autovaloraci n y al incremento del malestar emocional. Adicionalmente, se expresaron preocupaciones constantes relacionadas con el deterioro f sico, cognitivo y econ mico, elementos que acent an su vulnerabilidad psicosocial.

Estos testimonios encuentran respaldo en los datos cuantitativos derivados de la aplicaci n de escalas psicol gicas estandarizadas, como el Test de Depresi n Geri trica de Yesavage. Entre los principales resultados, se destacan los siguientes indicadores:

       Un 55% de los evaluados manifest sentirse in til o despreciable de forma frecuente.

       El 63% report dificultades de memoria superiores a las esperadas para su grupo etario.

       El 67% indic experimentar aburrimiento de manera constante.

Estos porcentajes reflejan la presencia de sintomatolog a depresiva de leve a moderada en una proporci n significativa de la muestra, confirmando la existencia de alteraciones afectivas y cognitivas consistentes con trastornos del estado de nimo, particularmente la depresi n asociada al proceso de envejecimiento.

La convergencia entre la evidencia cualitativa y cuantitativa corrobora que la jubilaci n, lejos de representar una etapa de descanso y realizaci n, se convierte para muchos adultos mayores en un periodo cr tico de vulnerabilidad emocional. Factores como la p rdida de roles ocupacionales, el debilitamiento de las redes sociales y la percepci n de inutilidad funcional contribuyen al desarrollo de cuadros depresivos (Pagano & Vizioli, 2021). En esta misma l nea, Paredes (2022) destaca que la falta de estrategias adaptativas y de apoyo estructurado en esta etapa vital incrementa el riesgo de deterioro emocional y aislamiento.

Frente a esta problem tica, se hace imperativo el dise o e implementaci n de intervenciones psicoterap uticas basadas en evidencia. En particular, el enfoque cognitivo-conductual (ECC) se posiciona como una alternativa eficaz para el abordaje de la depresi n en personas mayores (Pi ero, 2024). Este modelo permite intervenir en dos dimensiones clave:

1.   Cognitiva: A trav s de la identificaci n y reestructuraci n de distorsiones cognitivas asociadas a la p rdida de roles, la autopercepci n negativa y el envejecimiento, favoreciendo el desarrollo de una narrativa vital m s positiva y realista.

2.   Conductual: Mediante la activaci n conductual planificada, orientada a incorporar actividades con valor personal, fortalecer v nculos sociales, establecer rutinas funcionales y promover la participaci n comunitaria como medios para potenciar el bienestar subjetivo.

Una de las principales limitaciones de este estudio radica en el tama o y alcance de la muestra cualitativa, que se centr nicamente en entrevistas a dos profesionales del rea psicoterap utica vinculados al Programa de Envejecimiento Activo del IESS Manab -Portoviejo. Si bien sus aportes fueron valiosos para comprender las din micas internas del programa, el reducido n mero de informantes limita la diversidad de perspectivas y puede influir en la generalizaci n de los hallazgos. Adem s, las respuestas est n mediadas por la subjetividad de los profesionales, lo que podr a introducir sesgos interpretativos, aunque se aplicaron criterios de rigor cualitativo para mitigar este riesgo.

Los resultados obtenidos en este estudio tienen importantes repercusiones tanto en el plano pr ctico como te rico. Desde una perspectiva pr ctica, los hallazgos evidencian la necesidad de reforzar los componentes psicoemocionales dentro del Programa de Envejecimiento Activo del IESS, incorporando intervenciones terap uticas m s focalizadas, como la terapia cognitivo-conductual y estrategias de activaci n conductual. El alto porcentaje de jubilados con s ntomas depresivos, unido a las manifestaciones de p rdida de prop sito, desamparo y aislamiento, sugiere que el actual abordaje podr a no estar satisfaciendo completamente las necesidades emocionales de esta poblaci n. Esto resalta la importancia de dise ar pol ticas institucionales orientadas a fortalecer el acompa amiento psicol gico, fomentar actividades significativas e intergeneracionales, y ampliar el acceso a redes de apoyo comunitario.

En el mbito te rico, el estudio contribuye al cuerpo de conocimiento sobre el envejecimiento y salud mental en contextos latinoamericanos, reforzando la idea de que la jubilaci n no siempre implica bienestar, sino que puede ser un factor de riesgo psicosocial cuando no se acompa a de estructuras adecuadas de contenci n emocional y participaci n activa. Los hallazgos respaldan teor as sobre la p rdida de roles sociales, como las de (Medina et al., 2025); (Pi ero, 2024); (Ortega, 2022) entre otros, y validan enfoques contempor neos sobre el envejecimiento activo desde una perspectiva biopsicosocial. Adem s, la triangulaci n metodol gica empleada fortalece la comprensi n hol stica del fen meno, aportando evidencia til para futuros estudios interdisciplinarios que aborden la relaci n entre jubilaci n, identidad personal y salud emocional.

Conclusiones

Los resultados confirman que la salud mental de los jubilados en el Programa de Envejecimiento Activo del IESS Manab -Portoviejo enfrenta desaf os significativos. Esto resalta la necesidad de intervenciones inmediatas y sostenidas que aborden tanto los s ntomas actuales como sus causas subyacentes. Implementar estrategias psicoterap uticas basadas en el enfoque cognitivo-conductual no solo contribuir a reducir los niveles de depresi n, sino que tambi n ayudar a los jubilados a reencontrar prop sito, conexi n y bienestar en esta etapa de sus vidas.


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 Contribuci n de autor a

ROLES

AUTORES QUE ASUMIERON EL ROL

Conceptualizaci n

Mercedes Ariana Posligua Loor; Jisson Oswaldo Vega Intriago

An lisis formal

Mercedes Ariana Posligua Loor

Investigaci n

Mercedes Ariana Posligua Loor; Jisson Oswaldo Vega Intriago

Metodolog a

Jisson Oswaldo Vega Intriago

Supervisi n

Lcd. Jisson Oswaldo Vega Intriago

Redacci n borrador original

Mercedes Ariana Posligua Loor

 

Responsabilidades ticas:

Los autores declaran que en esta investigaci n no se realizaron experimentos con seres humanos. Inicialmente, se inform de manera general a la poblaci n, cu les eran las finalidades del estudio; as como las garant as derivadas del consentimiento informado del representante legal y el asentimiento informado del estudiante participante.

Financiaci n:

Esta investigaci n no cont con financiamiento de entidades p blicas y/o privadas.

Conflictos de inter s:

Las autoras declaran no tener conflictos de inter s respecto a esta investigaci n.