1. Introducción
La transformación de los territorios rurales productivos
constituye una tendencia global asociada a procesos de
reestructuración económica, cambios tecnológicos y
reconfiguración de los sistemas agroindustriales. En diversas
regiones del mundo, estas dinámicas se expresan en la
pérdida de centralidad funcional de infraestructuras
históricas que fueron pilares de economías locales y de la
organización territorial. En América Latina, estos procesos
se manifiestan en territorios agrarios tradicionales, donde la
modernización productiva y la concentración económica han
generado procesos de obsolescencia y subutilización del
patrimonio rural. Esta situación se agrava en territorios
áridos irrigados. En la provincia de Mendoza, estas
dinámicas se expresan en la zona este del oasis norte, donde
las transformaciones del territorio vitivinícola se manifiestan
en el abandono edilicio y de infraestructuras productivas.
Desde una perspectiva de sostenibilidad, el territorio puede
entenderse como un sistema complejo de recursos
bioculturales (Albor-Guzmán et al., 2024; Lorenz, 2021; Sili
& Martin, 2022), cuya organización histórica puede
analizarse mediante el esquema TDR (territorialización,
desterritorialización, reterritorialización), (Magnaghi, 2001;
Raffestin, 1984). En este marco, la resignificación simbólica
del patrimonio adquiere un valor operativo para la
planificación territorial (Troitiño-Vinuesa & Troitiño-
Torralba, 2018).
Si bien los enfoques de patrimonio territorial y de
reterritorialización han sido ampliamente desarrollados,
persiste un vacío en torno a la comprensión de los
mecanismos mediante los cuales las prácticas sociales y
simbólicas (en particular las de religiosidad popular) pueden
operar como dispositivos activos de reterritorialización en
territorios rurales productivos en crisis. Desde esta
perspectiva, estudios han consolidado enfoques que
reconocen el valor del patrimonio material e inmaterial como
soporte de la identidad colectiva y recurso para la
regeneración de espacios en crisis. Las manifestaciones de
religiosidad popular han comenzado a ser estudiadas como
expresiones culturales y catalizadoras de procesos de
apropiación simbólica del territorio (Bravo et al., 2024;
García Álvarez et al., 2018).
La ocupación simbólica de espacios patrimoniales a través
de rituales, procesiones y entronizaciones de imágenes
religiosas reconfigura el valor de uso social de
infraestructuras en desuso, transformándolas en nodos de
atracción cultural y espiritual (Krogmann et al., 2023; Oliva
& Trono, 2023). Desde una perspectiva geográfica, la
religiosidad popular funciona como catalizador de
centralidades emergentes que reorganizan el espacio en
torno a lugares sacralizados, rehabilitados por iniciativa
comunitaria u organizacional (Serrano de la Cruz Santos-
Olmo et al., 2022).
A partir de este marco conceptual, el trabajo propone
analizar la reterritorialización simbólica como una
herramienta de sostenibilidad territorial, partiendo de la
premisa de que ciertas intervenciones de religiosidad popular
en espacios rurales patrimoniales pueden activar procesos de
apropiación simbólica, resignificación identitaria y
rearticulación territorial. El caso de estudio es la Bodega
Gargantini, un edificio emblemático del patrimonio
vitivinícola mendocino ubicado en el departamento de
Rivadavia, donde la Municipalidad propuso la entronización
de la imagen de la Virgen de la Carrodilla, patrona de los
viñedos. El aporte del trabajo reside en abordar un fenómeno
poco explorado en la literatura regional: el vínculo entre
patrimonio rural, religiosidad popular y planificación
territorial desde una perspectiva transdisciplinaria.
Desde este enfoque, se plantea como hipótesis que la
intervención simbólico-cultural activa una resignificación
del espacio patrimonial que fortalece el sentido de
pertenencia y articulación territorial, creando las condiciones
habilitantes para nuevos usos del sitio.
Asimismo, el estudio se estructura en torno a los siguientes
objetivos específicos: 1. Identificar y caracterizar los
recursos territoriales del área de influencia de la Bodega
Gargantini mediante análisis cartográfico y Sistemas de
Información Geográfica, a fin de establecer la base territorial
sobre la cual se despliega el trabajo; 2. Evaluar la percepción
de los actores locales encuestados sobre el valor simbólico
de la intervención, su incidencia en el sentido de pertenencia
y su impacto en la integración territorial.
En coherencia con este planteo, el trabajo se concibe como
un estudio de caso exploratorio orientado a la construcción
de teoría.
2. Área de estudio
El área de estudio se localiza al este del oasis norte de la
provincia de Mendoza (Figura 1), en el departamento de
Rivadavia, atravesado por el río Tunuyán inferior, cuya
disponibilidad hídrica ha estructurado históricamente el
paisaje en un entorno árido. La zona presenta una matriz
productiva asociada a la vitivinicultura, organizada a partir
de un sistema de riego artificial.
El área delimitada se extiende desde el embalse El Carrizal
(oeste) hasta el límite entre los departamentos de Rivadavia
y Santa Rosa (este), y desde el río Tunuyán (norte) hasta el
canal matriz Reducción–Los Andes (sur). En esta
localización, la Bodega Gargantini, se constituye como un
nodo territorial estratégico por su valor patrimonial y
productivo. El establecimiento fue un complejo vitivinícola