1. Introducción
El crecimiento urbano acelerado y poco regulado que
caracteriza a muchas ciudades intermedias latinoamericanas
ha generado una morfología fragmentada, redes viales sub-
dimensionadas y patrones de desplazamiento cada vez más
extensos (ONU-Hábitat, 2012). Esa configuración, producto
de la confluencia entre parcelaciones especulativas,
normativas laxas y débiles capacidades institucionales,
compromete la equidad en el acceso a equipamientos,
aumenta los costos de congestión y agudiza la vulnerabilidad
socio-espacial (Calatayud et al., 2021). En el caso
ecuatoriano, el Ministerio de Transporte y Obras Públicas
reconoce que la disociación histórica entre planeamiento
físico y provisión de transporte colectivo impide consolidar
centralidades de proximidad y perpetúa la dependencia del
automóvil (Ministerio de Transporte y Obras Públicas del
Ecuador, 2005).
Rocafuerte, cabecera cantonal de la provincia de Manabí,
ilustra de forma aguda dicho fenómeno. Su casco histórico,
de trazado colonial ortogonal, concentra la mayor densidad
edificatoria, los servicios administrativos y el comercio,
mientras que la periferia reciente responde a lógicas de baja
densidad y baja inversión pública en infraestructura (Salazar
& Zambrano, 2022). Esa doble estructura ha producido un
patrón radial de viajes que sobrecarga la red asfaltada central
y deja los bordes con vías de lastre y escasa conectividad.
La literatura especializada demuestra que la morfología
urbana, entendida como la combinación de densidad,
compacidad, diversidad funcional y conectividad de la
trama, influye decisivamente en la eficiencia de los sistemas
de movilidad (Lee et al., 2017). Modelos empíricos
desarrollados en Santiago, Curitiba o Medellín asocian
formas compactas y mixtas con reducciones de hasta 25% en
distancias recorridas y 30% en emisiones por transporte
(Duque et al., 2021). En contraposición, patrones dispersos
y mono funcionales elevan la externalidad negativa de la
congestión y amplían la brecha de accesibilidad para los
hogares de menores ingresos (Zumelzu et al., 2020).
No obstante, la evidencia académica sobre ciudades
pequeñas (≤ 100 000 habitantes) sigue siendo limitada. En
estos contextos, la escala facilita intervenciones de
urbanismo táctico, soluciones rápidas, de bajo costo y alta
visibilidad social, capaces de reequilibrar el espacio vial a
favor de la movilidad activa (Lerner, 2005). Asimismo, guías
como la Urban Street Design Guide de la NACTO (2025)
proponen jerarquizar redes secundarias y crear “calles
completas” que integren transporte público, bicicletas y
peatones. Sin embargo, su aplicación suele omitir el análisis
simultáneo de forma urbana, datos de desempeño funcional
y percepción ciudadana, generando soluciones parceladas.
En esta investigación se analiza la interacción entre la
morfología urbana y los flujos de movilidad cotidiana en el
casco central de Rocafuerte, combinando métricas
espaciales, modelación de accesibilidad y valoración social.
El proceso investigativo se base en la siguiente pregunta:
¿Cómo incide la morfología del casco central de Rocafuerte
en la configuración y el funcionamiento del sistema de
movilidad actual? Así el objetivo es evaluar la incidencia de
la forma urbana en los desplazamientos cotidianos para
optimizar la toma de decisiones territoriales mediante una
metodología geo-analítica integral, replicable en ciudades
intermedias con recursos limitados.
El estudio se justifica porque aporta evidencia empírica al
ODS 11 (Ciudades y comunidades sostenibles) al identificar
barreras morfológicas que obstaculizan la movilidad
equitativa y al ODS 9 (Infraestructura resiliente) al proponer
lineamientos de intervención ajustados al contexto. Además,
responde al mandato del COOTAD (Código Orgánico de
Organización Territorial) de articular planificación y
transporte, y contribuye a la agenda nacional de
investigación sobre sostenibilidad urbana (Asamblea
Nacional del Ecuador, 2010)
2. Metodología
La investigación siguió un diseño mixto exploratorio-
explicativo articulado en tres fases.
1. Caracterización morfológica. Se elaboraron capas
temáticas en QGIS 3.34 a partir de ortofotos de 0,30 m
y cartografía catastral. Se calcularon los indicadores
integración, elección y conectividad de la sintaxis
espacial, densidad edificatoria (m² construidos/ha) y
compacidad de manzana (perímetro²/área). La
autocorrelación global (Moran I) y local (LISA)
identificó clústeres estadísticamente significativos (α =
0,05). Los criterios de integración (Hillier & Hanson,
1984), accesibilidad (Okabe & Sugihara, 2012) y
jerarquización participativa (Rowley, 2012) guiaron la
selección de métricas y la ponderación muticriterio.
2. Evaluación del sistema de movilidad. Se aplicó una
encuesta origen-destino a 1 048 personas (95 % de
confianza, ±3 % de error), recogiendo datos sobre
modos, frecuencias y tiempos de acceso a
equipamientos básicos. A partir de esta información se
generó una matriz OD simplificada. Mediante QGIS
3.34 y QNEAT3, se modelaron isócronas de 5, 10 y 15
minutos, evaluando diferencias de acceso según tipo de
vía (asfalto, adoquín, lastre, tierra) con la prueba de
Kruskal-Wallis y post-hoc Nemenyi. Además, se aplicó
una encuesta de percepción (escala Likert, cinco
niveles) estructurada en ocho dimensiones, analizada
mediante ANOVA de un factor para comparar
resultados entre zonas y condiciones vial.