Eura María Zambrano Vera
Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, ULEAM
eura.zambrano@uleam.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-4369-0377
Bahía de Caráquez, Ecuador
Lilia Moncerrate Villacis Zambrano
Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, ULEAM
lilia.villacis@uleam.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-2888-6363
Bahía de Caráquez, Ecuador
Resumen
En la educación superior contemporánea, la implementación de metodologías activas se ha convertido en una estrategia pedagógica relevante para fortalecer los procesos de enseñanza-aprendizaje y promover una mayor participación estudiantil. No obstante, aún existen desafíos relacionados con su aplicación efectiva en el aula universitaria. El objetivo de esta investigación es analizar la influencia de las metodologías activas en el proceso de enseñanza-aprendizaje en estudiantes de educación superior de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, extensión Sucre. La investigación se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, con un diseño no experimental, descriptivo y transversal. La muestra estuvo conformada por 17 docentes y 48 estudiantes de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, extensión Sucre. Para la recolección de datos se aplicaron encuestas estructuradas con escala tipo Likert, administradas mediante formularios digitales. Los resultados evidencian percepciones favorables hacia el uso de metodologías activas, destacándose su contribución al aprendizaje significativo, al incremento de la participación estudiantil y al fortalecimiento del pensamiento crítico. No obstante, se identifican desafíos relacionados con su implementación sistemática en la práctica docente. Se concluye que las metodologías activas constituyen una estrategia pedagógica pertinente para fortalecer el proceso educativo en la educación superior, por lo que se proponen estrategias didácticas basadas en este enfoque orientadas a promover la participación estudiantil, el aprendizaje significativo y el desarrollo del pensamiento crítico en el aula universitaria.
Palabras clave: Metodologías activas; aprendizaje significativo; educación superior; participación estudiantil; pensamiento crítico.
Active methodologies to strengthen teaching and learning processes in higher education Uleam, Sucre
Abstract
In contemporary higher education, the implementation of active learning methodologies has become a relevant pedagogical strategy for strengthening teaching and learning processes and promoting greater student participation. However, challenges related to their effective application in the university classroom persist. The objective of this research is to analyze the influence of active learning methodologies on the teaching and learning process of higher education students at the Eloy Alfaro Lay University of Manabí, Sucre campus. The research was conducted using a quantitative approach, with a non-experimental, descriptive, and cross-sectional design. The sample consisted of seventeen faculty members and forty-eight students from the Eloy Alfaro Lay University of Manabí, Sucre campus. Data was collected through structured surveys with a Likert scale, administered via digital forms. The results show favorable perceptions toward the use of active learning methodologies, highlighting their contribution to meaningful learning, increased student participation, and the strengthening of critical thinking. Nevertheless, challenges related to their systematic implementation in teaching practice were identified. It is concluded that active methodologies constitute a relevant pedagogical strategy to strengthen the educational process in higher education and, therefore, didactic strategies based on this approach are proposed to promote student participation, meaningful learning, and the development of critical thinking in the university classroom.
Keywords: Active methodologies; meaningful learning; higher education; student participation; critical thinking.
1. INTRODUCCIÓN
La educación superior enfrenta actualmente importantes desafíos derivados de los cambios tecnológicos, sociales y culturales que caracterizan a la sociedad del conocimiento. En este contexto, las instituciones educativas se ven en la necesidad de replantear los modelos pedagógicos tradicionales centrados en la transmisión de contenidos. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura [UNESCO] (2021) y Hernández et al. (2025) señalan que las instituciones de educación superior (IES) necesitan cambiar sus modelos educativos para formar estudiantes capaces de pensar y resolver complejos.
De allí, que las metodologías activas surgen como una alternativa pedagógica, la cual ubica al estudiante como el principal protagonista de su aprendizaje, mediante el proceso de aprender haciendo, discutiendo y resolviendo. Anchundia et al. (2023) y López-Alegría y Fraile (2023) mencionan que ese giro pedagógico favorece la construcción real del conocimiento, algo que la escucha pasiva raramente logra por sí sola. Autores como Antón et al. (2024) y Villamagua (2024) añaden que estas estrategias también inciden en el pensamiento crítico y en la autonomía del estudiante, dos competencias que el mercado laboral y la vida ciudadana exigen con creciente urgencia (Cabezas et al., 2025; Murillo et al., 2024; Patiño, 2024).
Por su parte, Mayorga-Ases et al. (2024) y Pérez (2025) mencionan que existen obstáculos para la implementación de las metodologías activas, los autores detallan que entre los más relevantes se encuentra que los docentes han sido formados bajo el enfoque tradicional; además, que las instituciones de educación continúan valorando el cumplimiento de los contenidos versus al desarrollo de un aprendizaje significativo. Pero, los resultados que se obtienen con la aplicación de las metodologías activas dependen del contexto y de cómo estas se implementan (Flor & Obaco, 2024). Por lo cual se debe realizar un análisis previo a su implementación.
En Ecuador, específicamente en la provincia de Manabí las universidades presentan estos mismos obstáculos. Sin embargo, no existen estudios empíricos sobre la percepción e impacto del uso de metodologías activas. Por lo cual, es necesario analizar como estas metodologías influyen en condiciones donde los recursos y otros factores son diferentes a contextos internacionales. Con base en lo expuesto esta investigación se planteó como objetivo analizar la influencia de las metodologías activas en el proceso de enseñanza-aprendizaje en la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, extensión Sucre. Se espera que los hallazgos contribuyan no solo al conocimiento académico sobre el tema, sino también a orientar decisiones pedagógicas concretas en la institución que busca mejorar la calidad de su oferta formativa.
Metodologías activas en la educación superior
El debate sobre el rol del estudiante en la formación universitaria no es nuevo, pero en la última década ha adquirido una urgencia difícil de ignorar. Empleadores, instituciones y los propios estudiantes coinciden en que la capacidad de analizar, argumentar y resolver situaciones inciertas vale más que la acumulación de datos; los cual se refuerza por lo mencionado por Anchundia et al. (2023), quienes afirman que las metodologías activas se han posicionado como una respuesta pedagógica, aunque el éxito de su implementación depende del contexto donde se implemente.
López-Alegría y Fraile (2023) sostienen que las metodologías activas permiten disminuir la pasividad en el proceso de aprendizaje. Lo que se traduce en un proceso en el cual el estudiante no solo realiza una actividad, sino que esta debe conllevar a un análisis crítico donde piensan, toman decisiones y resuelven problemas con complejidad. Cada una de las metodologías activas tienen un elemento en común, el estudiante es quién construye el conocimiento, no lo recibe. Rodríguez Torres et al. (2023) argumentan que cuando el estudiante es partícipe de su proceso de aprendizaje, analizando, discutiendo y construyendo con sus compañeros, se obtiene un aprendizaje significativo en el estudiante.
Cabrera et al. (2025) destacan que la incorporación de estas metodologías modifica la relación entre docentes y estudiantes, por motivo que el docente deja de ser la fuente exclusiva de conocimiento para convertirse en diseñador de experiencias de aprendizaje. Villamagua (2024) lleva esa idea más lejos y plantea que dejar de lado el enfoque pasivo no es una opción pedagógica entre varias, sino una condición para que la creatividad y la autonomía del estudiante tengan alguna posibilidad de desarrollarse. Mayorga-Ases et al. (2024) indican que la implementación de estas metodologías proporcionan beneficios como un incremento en la autonomía, colaboración y motivación en el estudiante; sin embargo, también mencionan que una integración en la cual no sea reapladada de forma institucional, sin planificación no permitirá desarrollar el proceso de aprendizaje.
Metodologías activas y proceso de enseñanza-aprendizaje
El proceso de enseñanza-aprendizaje constituye uno de los elementos fundamentales en la formación universitaria, ya que determina la manera en que los estudiantes adquieren, construyen y aplican el conocimiento. En este contexto, la incorporación de metodologías activas ha sido considerada una estrategia pedagógica que contribuye a mejorar la calidad del aprendizaje al promover la participación activa de los estudiantes en el aula.
Anchundia et al. (2023) sostiene que las metodologías activas favorecen al desarrollo de habilidades cognitivas y metacognitivas al incluir al estudiante en su propio proceso de formación con actividades que demandan análisis, reflexión y resolución de situaciones concretas. El aprendizaje deja de ser un proceso receptivo para convertirse en una construcción activa donde la interacción entre estudiantes y docentes resulta parte del proceso formativo, así como el contenido mismo.
Flor y Obaco (2024), mencionan que las metodologías activas proporcionan resultados favorables, aunque no siempre se obtienen los mismos resultados; estos dependen de como se diseñan y se integran; así como, la frecuencia y compromiso que se genera en los estudiantes. Lo que conlleva a replantear que para integrar metodologías activas, se debe analizar el contexto para elegir de forma pedagógica las metodologías adecuadas que proporcionen un mayor impacto en el rendimiento.
Esto confirma de manera consistente es que el aula cambia cuando el estudiante tiene algo concreto que hacer con lo que aprende como defender una postura, analizar un caso real, resolver un problema sin respuesta única. Ese pasaje de recibir información a operar con ella es, justamente, lo que define a estas metodologías frente al modelo centrado en el docente.
Metodologías activas y desarrollo del pensamiento crítico
Entre los beneficios de las metodologías activas figura el desarrollo del pensamiento crítico, entendido no como una habilidad abstracta sino como la capacidad concreta de examinar un argumento, detectar sus supuestos y tomar posición frente a él con fundamento. En la universidad, esa capacidad marca la diferencia entre un estudiante que reproduce lo que el docente dice y uno que puede operar con autonomía intelectual.
Antón et al. (2024) señalan que el pensamiento crítico constituye una habilidad esencial en la educación superior, ya que permite a los estudiantes enfrentar problemas complejos mediante procesos de análisis y reflexión. Así mismo, exige precisamente el tipo de situaciones que las metodologías activas generan: problemas complejos, perspectivas en tensión y decisiones que deben ser analizadas por el estudiante.
Gutiérrez (2021) sostiene que la aplicación de metodologías activas como estrategia didáctica permite estimular el pensamiento crítico al involucrar a los estudiantes en procesos de interpretación, análisis y evaluación de la información. Lo cual permite deducir que cuando el estudiante interpreta, argumenta y evalúa en lugar de solo escuchar, las habilidades cognitivas de orden superior se activan de manera sostenida a lo largo de la sesión.
De manera similar, Zuñiga (2025) destaca que las metodologías activas constituyen una herramienta pedagógica eficaz para fortalecer el pensamiento crítico en la educación universitaria. Por lo cual, actividades como el debate, análisis de casos y resolución de problemas son actividades que desarrollan esa capacidad, porque obligan al estudiante a una postura frente a la incertidumbre.
Así mismo, Ramírez (2024) señala que las estrategias didácticas innovadoras orientadas al desarrollo de habilidades del siglo XXI permiten fortalecer competencias como el pensamiento crítico, la creatividad y la resolución de problemas, las mismas que más que un complemento deseable en la formación universitaria es una condición de posibilidad que proporciona al estudiante la capacidad de responder a los cambios y no quedar a merced de ellos.
Formación docente e implementación de metodologías activas
La implementación efectiva de metodologías activas en la educación superior requiere procesos de formación docente orientados al desarrollo de competencias pedagógicas innovadoras. En este sentido, el rol del docente adquiere una gran relevancia, ya que es responsable de diseñar estrategias educativas que favorezcan la participación y el aprendizaje significativo de los estudiantes.
Bernal et al. (2025) advirtieron que ninguna metodología activa funciona si el docente que la utiliza no la comprende. En este sentido no es lo mismo decir que se conoce la estrategia a decir que se sabe aplicarla en un grupo real con todo lo que conlleva (imprevistos, resistencias y ritmos distintos). Comprender que son cosas fundamentalmente diferentes, debido a que solo se aprende con formación deliberada y práctica reflexiva.
Pérez (2025) menciona que uno de los obstáculos de integrar metodologías activas radica en la falta de acompañamiento institucional durante su proceso de implementación, más no en la predisposición del docente. Esto por motivo de que pasar de un proceso de enseñanza tradicional a generar un proceso de aprendizaje activo conlleva a cambiar no solo las actividades, sino a replantear el tiempo, a manejar el error e incertidumbre de un proceso del cual no se tiene el control total.
Haro et al. (2025) agregan una dimensión tecnológica relevante, menciona que cuando las herramientas digitales se integran con metodologías activas de forma deliberada, el efecto sobre las competencias del siglo XXI es más duradero que cuando se utilizan por separado. La tecnología amplifica el potencial formativo de la estrategia pedagógica, pero no puede sustituirla. Dicho de otro modo, una pizarra digital con una clase magistral sigue siendo una clase magistral.
2. METODOLOGÍA
Esta investigación se desarrolló bajo un enfoque cuantitativo, orientado al análisis de la influencia de las metodologías activas en el proceso de enseñanza-aprendizaje en la educación superior. El estudio es de tipo aplicado, ya que busca generar conocimiento que contribuya a mejorar las prácticas pedagógicas mediante la identificación de estrategias que favorezcan el aprendizaje significativo en el contexto universitario.
Se empleó un diseño no experimental, descriptivo y transversal, debido a que las variables fueron analizadas sin manipulación por parte de los investigadores y la recolección de datos se realizó en un único momento del proceso investigativo.
La población estuvo conformada por estudiantes y docentes de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, extensión Sucre. La muestra estuvo integrada por 65 participantes, distribuidos de la siguiente manera: 17 docentes y 48 estudiantes, seleccionados por medio de un muestreo no probabilístico de tipo intencional, considerando criterios de accesibilidad y disponibilidad para participar en la investigación.
La técnica utilizada fue la encuesta, se elaboró dos instrumentos para medir el grado de acuerdo y desacuerdo respecto al uso de metodología activas en el proceso de enseñanza aprendizaje en docentes y estudiantes de la ULEAM Extensión Sucre. Se aplicó mediante la aplicación de Google Forms con preguntas con escala tipo Likert de cinco niveles. Se validó cada instrumento mediante el juicio de cinco expertos en educación superior, quienes evaluaron la pertinencia, claridad y coherencia de los ítems con los objetivos de la investigación.
La confiabilidad de cada instrumento fue evaluada mediante el coeficiente alfa de Cronbach, obteniéndose valores que indican una excelente consistencia interna en ambos cuestionarios (George & Mallery, 2003), lo que garantiza la consistencia de las respuestas recopiladas.
Tabla 1
Consistencia interna del instrumento
|
Grupo |
No. de ítems |
Alfa de Cronbach |
|
Docentes |
7 |
0,988 |
|
Estudiantes |
10 |
0,985 |
Además, la investigación se desarrolló respetando los principios éticos de la investigación educativa. La participación de los encuestados fue voluntaria y anónima, garantizando la confidencialidad de la información proporcionada.
3. RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Mediante la aplicación de los instrumentos de recolección de datos se analizó la percepción sobre la implementación de metodologías activas en el proceso de enseñanza-aprendizaje en la educación superior.
La encuesta aplicada a docentes estuvo conformada por 7 ítems, los resultados reflejan percepciones generalmente favorables sobre la relevancia de las metodologías activas en el proceso educativo.
Figura 1
Percepción docente sobre las metodologías activas
Nota: resultados de la encuesta a docentes de la ULEAM
Los resultados permiten evidenciar que los docentes tienen conocimiento teórico de las metodologías activas; sin embargo, la totalidad de los docentes no la aplican. Esto se evidencia en la Figura 1 donde se muestra que el ítem sobre el conocimiento de los fundamentos teóricos sobre metodologías activas obtuvo una media de 3,94; Lo cual representa que el 76,4% de los docentes contestaron estar totalmente de acuerdo (58,8%) y de acuerdo (17,6%).
A diferencia del ítem sobre la aplicación de estas metodologías que alcanzó una media de 3,53; donde a pesar de que el 70,6% de los docentes indicó estar de acuerdo (29,4%) y totalmente de acuerdo (41,2%); existe un 29,4% de los docentes que consideran estar totalmente en desacuerdo; lo que demuestra que existen docentes que todavía aplican metodologías tradicionales.
En cuanto a los demás ítems los resultados exponen una percepción positiva en cuanto al aporte de las metodologías activas como el fortalecimiento al aprendizaje, el incremento de la participación de los estudiantes, la facilidad de generar un aprendizaje significativo y mejora en el rendimiento y la necesidad de recibir capacitación sobre estas metodologías. Estos se ven respaldado dado que la media y la mediana de cada uno de los ítems no se encuentra dispersas, por lo cual tienen una tendencia compartida.
Figura 2
Percepción estudiantil sobre el impacto de las metodologías activas en el
proceso de aprendizaje
Nota. resultados de la encuesta a estudiantes de la ULEAM
La percepción de los estudiantes difiere sutilmente a la de los docentes. En la Figura 2 los resultados mostraron que la valoración es favorable; en cuanto la escala evaluada oscila entre 1 a 5, el ítem que obtuvo la media mayor es en la cual los estudiantes consideran ser protagonista de su aprendizaje con un valor de 4,04; el 77,1% de los estudiantes indicó estar totalmente de acuerdo (54,2%) y de acuerdo (22,9%), pero un 12,5% de estudiantes contestó estar totalmente en desacuerdo, lo que concuerda con los resultados de los docentes donde un porcentaje de ellos no aplican metodologías activas por lo cual el estudiante considera que continua siendo un receptor de contenidos.
Adicional, otros de los ítems que obtuvieron medias altas son los que están relacionados a la comprensión del contenido con una media de 4,00 y en el que consideran que mejoran su rendimiento con un valor de 3,98. El 79,2% de los estudiantes mencionaron estar totalmente de acuerdo (54,2%) y de acuerdo (25%) en que las actividades prácticas facilitan la comprensión de contenidos y el 81,2% indicaron estar totalmente de acuerdo (47,9%) y de acuerdo (33,3%) en que las metodologías activas mejoran su rendimiento académico.
Los siguientes ítems obtuvieron medias inferiores, aunque no muy dispersas. El 77,1% de los estudiantes mencionó estar totalmente de acuerdo (47,9%) y de acuerdo (29,2%) en sentirse motivados cuando participan activamente en clase con una media de 3,94.
En cuanto a que las estrategias activas favorecen el aprendizaje el 81,3% de los estudiantes mencionaron estar totalmente de acuerdo (41,7%) y de acuerdo (39,6%), en este ítem un porcentaje inferior del 16,7% tienen una postura negativa respecto a cómo estas metodologías inciden en el aprendizaje significativo.
Figura 3
Comparación de la percepción de docentes y estudiantes sobre metodologías activas
Nota. Elaboración a partir de los resultados de la encuesta aplicada a docentes (n = 17) y estudiantes (n = 48).
Al contrastar los resultados obtenidos de los docentes y estudiantes se evidenció que existe una brecha en la valoración de las metodologías activas, como se muestra en la Figura 3 la valoración de los estudiantes es evidentemente mayor, a diferencia de los docentes cuya valoración es inferior sobre todo en los ítems relacionados con el uso de las metodologías activas.
Estas posiciones demostraron las perspectivas desde donde observan cada participante; de un lado los estudiantes quienes viven la experiencia y el resultado que provee estas metodologías; y, por otro lado, el docente quién debe analizar como planificar e implementar las metodologías activas en un contexto determinado.
DISCUSIÓN
A partir del análisis de varios trabajos encontrados dentro del contexto investigado, se pudo constatar que muchos investigadores están preocupados por el fortalecimiento de los procesos de enseñanza-aprendizaje en la educación superior mediante la incorporación de metodologías pedagógicas innovadoras centradas en el estudiante.
Anchundia et al. (2023) concluyen que las metodologías activas favorecen la construcción significativa del conocimiento al situar al estudiante como protagonista de su proceso formativo, promoviendo la reflexión, el análisis y la participación en el aula universitaria.
Los resultados del presente estudio son coherentes con esta afirmación, dado que tanto docentes como estudiantes de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, Extensión Sucre, evidenciaron percepciones favorables respecto al uso de metodologías activas, reconociendo que estas estrategias pedagógicas facilitan el aprendizaje significativo y fortalecen los procesos formativos en el contexto universitario analizado.
López-Alegría y Fraile (2023) afirman que los enfoques activos permiten superar las limitaciones del modelo transmisivo. Esta afirmación es correcta, los resultados evidenciaron que los estudiantes se sienten protagonistas de su proceso de aprendizaje y reconocen que las metodologías activas facilitan la comprensión. Sin embargo, los docentes evidenciaron que existen dificultades para aplicarlas, dado que el conocer los fundamentos teóricos no garantiza una implementación exitosa, la misma necesita acompañamiento y capacitación.
Mayorga-Ases et al. (2024), concluyeron que para una implementación efectiva de las metodologías activas, se requiere de capacitación; además de replantear las prácticas pedagógicas institucionales. Esto concuerda con los resultados obtenidos de los docentes, quienes manifestaron estar de acuerdo con la necesidad de capacitación, a pesar de estar consciente de conocer las metodologías.
Esto evidencia que el problema no es de desconocimiento, sino un problema cultural dado que se prioriza el abarcar contenido sobre el de generar un aprendizaje significativo en el estudiante.
Villamagua Salazar (2024) declara a las metodologías activas una necesidad actual debido a los beneficios que proporciona como la creatividad autonomía e incremento en la participación del estudiantes en su proceso de aprendizaje. Los resultados de los estudiantes concuerda con este argumento, debido a que los estudiantes reconocieron sentirse protagonista de su aprendizaje; además de incrementar su motivación con su participación activa en clases.
Estos hallazgos confirman que las metodologías activas generan un impacto positivo en la motivación y la autonomía estudiantil, en concordancia con lo planteado por el citado autor.
Flor y Obaco (2024), afirman que la implementación de estrategias pedagógicas activas favorece de manera significativa el desempeño académico, al promover el compromiso de los estudiante con su proceso de aprendizaje y el desarrollo de competencias cognitivas superiores, lo que coincide con este estudio, pues los estudiantes encuestados reconocieron que las actividades prácticas facilitan la comprensión de los contenidos y percibieron la presencia de metodologías activas durante el desarrollo de sus clases.
Esto demuestra que el vínculo entre metodologías activas y rendimiento académico no es automático, sino mediado: depende de cómo se diseña la actividad, de la frecuencia con que se aplica y del nivel de compromiso que logra generar.
Pérez (2025) identifica en la gestión del tiempo, la planificación y la adaptación a entornos dinámicos los principales desafíos para los docentes en transición pedagógica. Eso ayuda a explicar la brecha que este estudio encontró entre las valoraciones de docentes y estudiantes, donde los estudiantes perciben el impacto desde la experiencia de aprender; los docentes, desde la experiencia de implementar, que está cargada de dificultades operativas invisibles para el estudiantado.
Estas diferencias enfrentan los docentes al incorporar estas estrategias en su práctica cotidiana, lo cual coincide plenamente con lo señalado por Pérez (2025). En conjunto, los resultados de este estudio confirman que las metodologías activas constituyen una estrategia pedagógica relevante para fortalecer los procesos de enseñanza-aprendizaje en la educación superior, en concordancia con las transformaciones educativas propuestas en el contexto internacional(UNESCO, 2021).
A partir de los hallazgos, se identificaron cinco estrategias pedagógicas basadas en metodologías activas que responden a las necesidades específicas del contexto de ULEAM Sucre y que cuentan con respaldo en la literatura revisada.
Estas estrategias se presentan a continuación:
Tabla 2.
Estrategias basadas en metodologías activas para fortalecer el
proceso de enseñanza-aprendizaje
|
Estrategia |
Fundamentación teórica |
Descripción |
Contribución al aprendizaje |
|
Aprendizaje basado en problemas |
Gutiérrez (2021); Zuñiga (2025) |
Los estudiantes trabajan en una problemática real; la misma que debe ser analizada, investigada y resuelta en equipo. Inician con el problema. |
Esta metodología contribuye a que el estudiante aprenda a tomar una posición y decisión preparándolo para el entorno profesional. |
|
Aprendizaje colaborativo |
Fernández-Fernández et al. (2024) |
Los estudiantes trabajan en equipos con roles definidos para construir conocimiento de forma conjunta. La interacción entre pares no es accesoria, esta forma parte del proceso de aprendizaje, no solo del resultado. |
Quien explica a otro comprende mejor que quien solo escucha. El trabajo en equipo obliga a precisar el pensamiento propio y a negociar ideas, dos operaciones cognitivas que el trabajo individual no genera. |
|
Aprendizaje basado en proyectos |
Rodríguez et al. (2023) |
Los estudiantes trabajan en un proyecto planteado con base a una situación real dentro de su campo profesional. |
La metodología permite que el estudiante aprenda a gestionar el tiempo, además de tomar decisiones y responsabilidades para obtener un resultado acorde a lo planteado. |
|
Debates académicos |
Antón et al. (2024) |
Los estudiantes participan en una discusión sobre un tema específicos, en el cual debe argumentar y defender su posición con argumentos con sus respectivas evidencias. |
Esta metodología permite que el estudiante analice su criterio antes de defender su postura. Permite desarrollar el pensamiento crítico de los estudiantes. |
|
Actividades prácticas contextualizadas |
Cabrera et al. (2025) |
A partir de casos reales o simulados del campo profesional, el estudiante resuelve una actividad donde debe aplicar los contenidos abordados en la asignatura. |
Esta metodología permite aplicar lo aprendido en el aula, permite al estudiante comprobar los conocimientos y sus usos. |
Nota. Elaboración a partir de la revisión de la literatura y de los resultados del estudio.
La implementación de estas estrategias requiere un cambio del enfoque, al pasar de una metodología de enseñanza tradicional a una donde el estudiante es el protagonista en su educación. No demanda que se deje a un lado lo que se hace, sino replantear las actividades para acompañar al estudiante mientras ellos descubren y construyen el conocimiento.
4. CONCLUSIONES
Las metodologías activas constituyen un enfoque pedagógico relevante en la educación superior, ya que promueven procesos de aprendizaje centrados en el estudiante y favorecen el desarrollo de competencias cognitivas como el pensamiento crítico, la participación y el aprendizaje significativo. Los estudios analizados coinciden en señalar que estas estrategias didácticas contribuyen a transformar los modelos tradicionales de enseñanza, promoviendo entornos educativos más participativos, colaborativos e innovadores.
Las perspectivas de valoración sobre las metodologías activas entre docentes y estudiantes son diversas. Los estudiantes valoran desde los beneficios que les proporcionan estas metodologías, al proporcionarles el protagonismo en su educación; facilidad de comprensión y mejoras en el rendimiento.
En cambio, los docentes, a pesar de que reconocen el valor de estas estrategias en cuanto a la facilidad de generar aprendizaje significativo y al incremento de la participación estudiantil, se evidencia una brecha entre el conocimiento de estas tecnologías y su aplicación. Esa diferencia de énfasis entre los dos grupos no es una contradicción; es, en sí misma, un hallazgo que merece atención institucional.
Se evidencia que existe coherencia entre los hallazgos empíricos del estudio y lo planteado en la literatura científica sobre metodologías activas. Tanto docentes como estudiantes reconocen su aporte al fortalecimiento del proceso educativo, particularmente en el desarrollo del pensamiento crítico, el aprendizaje significativo y la participación estudiantil.
En este contexto, se proponen estrategias pedagógicas fundamentadas en metodologías activas, tales como el aprendizaje basado en problemas, el aprendizaje colaborativo, el aprendizaje basado en proyectos y los debates académicos, orientadas a fortalecer el proceso de enseñanza-aprendizaje en la educación superior.
5. Declaración de conflicto de intereses
No existen conflictos de intereses entre los autores
Anchundia Roldán, N., Anchundia Roldán, M., Chila Espinoza, B., & Angulo Quiñonez, F. (2023). Metodologías Activas para un Aprendizaje Significativo. Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar, 7(4), 6930-6942. https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v7i4.7453
Antón Huiman, J., Gómez Rutti, Y., Fajardo Vizquerra, L., León Lizama, R., & Buleje Velásquez, N. (2024). Pensamiento crítico en la educación superior universitaria. Horizontes Revista de Investigación en Ciencias de la Educación, 8(32), 45-56. https://doi.org/10.33996/revistahorizontes.v8i32.703
Arévalo Cáceres, Á. (2025). Impacto de las tecnologías inmersivas en la mejora del aprendizaje en educación superior: una revisión sistemática. Multidiciplinary Journal Imperium Académico, 2(1), 1-14. https://estrellaediciones.com/index.php/imperium_academico/article/view/20
Bernal Párraga, A., Álvarez Santos, A., & Mite Cisneros, M. (2025). Formación docente: enfoques pedagógicos innovadores para el fortalecimiento de competencias profesionales en el siglo XXI. Revista Científico-Metodológica(84), 1-13. http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S1992-82382025000300001&script=sci_abstract
Cabezas Galarza, F., Acosta Guzmán, I., Márquez Pilamunga, M., & Vargas Bustamante, M. (2025). La influencia de la tecnología en la educación superior. Un estudio desde la percepción de los estudiantes. Una revisión sistemática. RECIMUNDO, 9(1), 143-159. https://www.recimundo.com/index.php/es/article/view/2488
Cabrera Padrón, A., Vargas Gallegos, A., & Rivadeneira Rivadeneira, J. (2025). Metodologías activas en la docencia universitaria: transformando la práctica pedagógica en el aula. Reincisol, 4(8), 2838–2859. https://doi.org/10.59282/reincisol.V4(8)2838-2859
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Fernández-Fernández, C., Palenzuela-Bautista, J., Martínez-Menéndez, A., & García-Alonso, M. (2024). Metodologías activas y TIC en el ámbito universitario: hacia un aprendizaje colaborativo e innovador. En M. Navarro-Granados, N. Pelícano Piris, J. Palenzuela-Bautista, & A. Granda Piñan, Investigación en escenarios formativos y conocimiento en acción (págs. 39-52). https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=10071351#
Flor García, M., & Obaco Soto, E. (2024). Las Metodologías Activas y su Impacto en el Rendimiento Académico de los Estudiantes. Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar, 8(2), 4172-4191. https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v8i2.10829
George, D., & Mallery, P. (2003). SPSS for Windows step by step: A simple guide and reference. Allyn & Bacon.
Gutiérrez Borda, A. (2021). Metodología activa como estrategia didáctica en el desarrollo del pensamiento crítico. Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar, 5(5). https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v5i5.939
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Hernández García, R., Galván Sarabia, A., Cortés Viveros, N., Ortega Melgarejo, M., & Domínguez Domínguez, C. (2025). La transición de Educación 5.0 a Educación 6.0 en universidades: Paradigmas emergentes, IA generativa y responsabilidad social. Horizonte Académico, 5(3), 105-126. https://doi.org/10.70208/3007.8245.v5.n3.213
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Mayorga-Ases, M., Tagua-Moyolema, A., Muyulema-Muyulema, D., & Velastegui-Hernández, R. (2024). Estudio sobre la implementación de metodologías activas en la educación superior: beneficios y desafíos. 593 Digital Publisher CEIT, 4(1), 196-208. https://doi.org/10.33386/593dp.2024.4-1.2739
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